Un bombero cuenta el horror de ver morir a sus compañeros en la explosión en Bangladés

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La brigada de Rakibul Hasan Bappy fue la primera en llegar a combatir el incendio en un depósito el sábado en Bangladés. Tras la explosión, mientras intentaban sofocar las llamas, este joven bombero fue el único que salió ileso y todos sus compañeros están muertos, desaparecidos o heridos.

El bombero de 22 años se alejó para aumentar la presión de agua cuando la explosión sacudió toda la ciudad.

Cuando volvió a acercarse a su brigada se encontró con el horror de los cuerpos de sus amigos y colegas despedazados.

"Nunca voy a poder olvidarlo hasta el día que me muera", contó Bappy a AFP, todavía tembloroso por los recuerdos de la situación infernal.

"Se fueron ante mis ojos. Estábamos llenos de energía para trabajar, pero después de verlos muertos no sé cómo expresarlo", dijo.

Hasta ahora fue confirmada la muerte de tres miembros de su brigada, dos están desaparecidos y la esperanza de encontrarlos vivos es muy baja.

Otros siete bomberos están gravemente heridos y tuvieron que ser trasladados a un hospital de la capital, Daca, que es el mejor centro para tratar a quemados del país.

"Dios me dio una segunda vida", dijo.

El incendio fue declarado el sábado hacia las 21H30 (15H30 GMT) en un depósito donde había 4.000 contenedores en Sitakunda, a unos 40 kilómetros del puerto de Chittagong, en el sureste del país.

En Bangladés los bomberos están mal equipados y mal pagados con respecto a algunos empleos privados o al sueldo de los militares.

Pero para muchas familias en zonas rurales un empleo del gobierno puede ser una forma de salir de la pobreza, con un ingreso regular y una pensión para el trabajador y para su esposa.

Decenas de miles de personas postulan cada año para ser bombero y Bappy contó que cuando le dieron el trabajo se consideró muy "afortunado".

"Para mis padres y para mí, fue un momento de máximo orgullo", afirmó.

- "Jóvenes hermanos" -

Fue destinado a Kumira, en Chittagong, y se hizo amigo con otros reclutas como Mohamad Rana Mia y Moniruzaman. Ambos murieron y sus cuerpos quedaron despedazados por la explosión.

"Eran mis amigos, eramos más que una familia", dijo. "Sé lo devastadoras que son sus muertes para sus pobres familias", afirmó.

Más de 40 personas murieron en la catástrofe, incluyendo nueve bomberos.

Las autoridades acusaron a los operadores del depósito de no informar a los bomberos de la presencia de químicos inflamables como el peróxido de hidrógeno. Sin saberlo, los brigadistas lanzaron agua detonando una reacción.

Los medios locales informaron que los bomberos no tenían entrenamiento para incendios donde hay elementos químicos presentes, que requieren equipamiento del cual su brigada carecía.

"El depósito no nos dijo que había químicos", dijo Purnachandra Mutsuddi, director adjunto de la estación de bomberos de Chittagong, y quien dirigió las operaciones.

"Nunca hubiéramos enviado a los bomberos a echar agua sobre el fuego. Ahora nuestros jóvenes hermanos están muertos", dijo.

El bombero Riad Hosain, que pertenece a una brigada que sirvió de apoyo la noche del incendio, recuerda con lágrimas que habló con Mohamad Rana Mia poco antes de la llamada de emergencia del depósito.

"No puedo creer que ya no están", dijo Riad.

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