Hacienda se plantó en su boda, se la arruinó y ahora tiene que compensarles

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Se habían dado el ‘sí, quiero’ ya y estaban en mitad de la celebración de un día pensado para que todo salga redondo cuando entraron en escena dos inspectores de Hacienda que les arruinaron su boda. Fueron hasta la finca donde se celebraba en convite para embargarles el pago de la celebración a cuenta de una deuda que no era suya, sino de la empresa con la que habían contratado el catering. Ahora, dos años después, el juez ha dictado sentencia a su favor y condenado a la Agencia Tributaria a indemnizarles por los daños causados.

Dos años después, cobrarán 6.000 euros de indemnización. (Foto: Getty Images)
Dos años después, cobrarán 6.000 euros de indemnización. (Foto: Getty Images)

Una cantidad de 6.000 euros y hacerse cargo de las costas del juicio. Esa ha sido la sanción impuesta por la Audiencia Nacional a Hacienda en el caso de una pareja de Badajoz cuya boda se vio empañada por lo que el juez ha considerado una falta de proporcionalidad y mesura, según informa La crónica de Badajoz. El abogado de la pareja, Eduardo Gil Mastro, ha valorado positivamente la decisión judicial y asegurado que sus clientes “están muy satisfechos por el modo en el que el juez ha analizado esta situación y ha verificado que la actuación de la Agencia Tributaria fue absolutamente irregular y desproporcionada con una total falta de tacto para las circunstancias que allí concurrían”. 

Las ‘circunstancias que allí ocurrían’ eran una boda, la de los demandantes, el 1 de junio de 2019. Tras varios años de convivencia y dos hijos en común, habían decidido casarse y celebrar su unión en una finca extremeña junto a un centenar de amigos y familiares. Todo iba bien hasta que la novia necesitó ir al baño y, como relató en su día Hoy, se retiró a una habitación privada para hacerlo. Allí se encontró con dos hombres que dijeron ser de la Agencia Tributaria y que estaban allí para “embargar su boda”. 

La acción no tenía nada que ver con ella o su ya marido, sino con la empresa contratada. Esta tenía una deuda con el Fisco y este había decidido acudir al enlace para cobrarse la factura del mismo. Entonces comenzó una sucesión de escenas un tanto rocambolescas que acabaron con una pareja de la Guardia Civil acudiendo al lugar. 

“No entiendo la agresividad de ir a la boda, hablar con nosotros, llamar a la Guardia Civil... Podían notificarnos, como lo han hecho luego por escrito y por email, que no debíamos pagar a la empresa porque quieren que hagamos el pago directamente a Hacienda como acreedores. Perdimos servicios, por no hablar del daño moral”, relataba después de lo ocurrido el novio.

Al principio creyeron que todo era una broma, aunque pronto descubrieron que no. Les pidieron dejarlo para el lunes y solucionarlo entonces. Algo a lo que los enviados de Hacienda no accedieron. Su presencia en la finca, su forma de actuar y la interrupción abrupta de la celebración desencadenó una serie de problemas que aún hoy recuerdan.

No llegaron a cortar la tarta ni a brindar con champán. Como el encargado estaba atendiendo a los trabajadores de Hacienda no pudo ocuparse de una parte logística del evento y se sucedieron problemas con el sonido, con el aire acondicionado (aquel día fuera el termómetro marcaba 43 grados)… Ni siquiera pudieron completar el baile nupcial, ya que la novia fue reclamada en la pista por la Guardia Civil.

Incluso, casi se quedan sin luna de miel. Se llegaron a plantear no ir debido a todos los problemas y ante la incertidumbre de cómo acabaría todo. Ahora, la Audiencia Nacional les ha dado la razón en una sentencia que es firme y no admite recurso.

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