Boca goleó por 3-0 a Defensores de Belgrano y ya espía a River, posible rival en los octavos de final de la Copa Argentina

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Todo Boca celebra el gol de Mas en la victoria ante Defensores de Belgrano.
LA NACION/Santiago Hafford

Boca salteó con autoridad un escollo de esos que siempre resultan incómodos: un rival de una categoría inferior, dispuesto a aprovechar su oportunidad en la Copa Argentina. Pero desde el principio del partido en el estadio Único de La Plata, el equipo de Miguel Russo, con una cantidad apreciable de habituales suplentes, impuso su jerarquía y venció por 3-0 a Defensores de Belgrano, de la Primera Nacional. El triunfo, coronado por dos goles de Mauro Zárate -ambos de penal- y otro de Emmanuel Mas, más la buena figura de Agustín Obando, le dio el pase a los octavos de final del torneo, una instancia en la que se cruzará con el ganador de la serie entre River y Atlético Tucumán. El morbo puede estar a la vuelta de la esquina, aunque esa será otra historia.

Boca vs. Defensores de Belgrano, en La Plata.
LA NACION/Santiago Hafford


Boca vs. Defensores de Belgrano, en La Plata. (LA NACION/Santiago Hafford/)

Desde el inicio, Boca se mostró decidido a conseguir la ventaja. Antes de los cinco minutos, Marcos Rojo (en su primer partido como titular) ya había cabeceado en el área rival y la pelota se había ido apenas desviada. El equipo de Russo apretaba a Defensores contra su área.

Y enseguida, luego de una serie de córneres consecutivos, llegó un penal cometido por Juan Manuel Sosa, que saltó con el brazo en alto y tocó la pelota. La falta la cobró Mauro Zárate, con precisión: remató cruzado y abajo, a la derecha de Ignacio Pietrobono: gol y 1-0 para Boca a los nueve minutos.

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Enseguida, Defensores estuvo cerca del empate, luego de una jugada extraña: Rojo salía con pelota dominada del área, pero extendió su brazo izquierdo e impactó en la cara de Luis López. Mauro Vigliano cobró falta y amonestó a Rojo; el tiro libre lo ejecutó Silvio Martínez, y su zurdazo salió apenas desviado, por el palo derecho del arco de Agustín Rossi.

Más allá de esa jugada, Boca dominaba el juego, con una formación muy distinta a la que había sido titular ante Talleres el domingo. Zárate y Soldano construían la dupla de ataque, pero la diferencia mayor se establecía por las bandas: Obando, por izquierda, y Zeballos, por derecha, percutían con decisión y llegaban al área.

A los 20 minutos entre ambos generaron una acción clarísima de gol: Zeballos desbordó, tiró el centro y Obando estuvo a punto de anotar, pero el arqueroo reaccionó con reflejos para enviar la pleota afuera. Boca estaba cerca del segundo también en el juego aéreo: un cabezazo de Zambrano, pasada la media hora, se fue apenas desviado.

Indiscutible: la mano de Sosa toca la pelota, en la acción que derivó en el penal para Boca.
LA NACION/Santiago Hafford


Indiscutible: la mano de Sosa toca la pelota, en la acción que derivó en el penal para Boca. (LA NACION/Santiago Hafford/)

Más allá de una secuencia de tres córneres seguidos que tuvo a favor pasados los 40 minutos, el equipo de la Primera Nacional no tenía demasiados argumentos para inquietar a Rossi. Más bien, resistía en el fondo ante la movilidad de los volantes de Boca, que continuaban generando peligro con sus aproximaciones. Zárate, empecinado en hacer otro gol, exigía a Pietrobono con remates desde fuera del área. Así llegaron al descanso.

El inicio de la parte final mostró el mismo guion. Boca dominaba la posesión, Defensores esperaba para intentar lanzar algún contraataque. En uno de ellos encontró una falta por el centro del ataque: Olivares lanzó un tiro libre potentísimo que rebotó en el travesaño, el cuerpo de Rossi y salió. Fue, por lejos, la acción más clara para el equipo que dirige Gastón Esmerado, que había realizado dos cambios en el entretiempo para revitalizar a su equipo.

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A los 10′, Russo movió sus piezas: Izquierdoz ingresó por Rojo y Medina por Almendra, que no había estado mal. El propio Medina, enseguida, cerró por el centro un buen desborde de Obando con un zurdazo ajustado contra el palo derecho de Pietrobono... pero del lado de afuera.

A los 16 minutos ocurrió una jugada casi calcada: Obando volvió a desbordar -esta vez, a Goux-, lanzó el centro atrás y Mas remató de primera y de zurda, contra el primer caño de Pietrobono, que esta vez ya no pudo hacer nada para evitar el gol. Fue el segundo de Boca: parecía definir la serie.

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Y si alguna duda quedaba, se disipó a la media hora de esa segunda etapa. Obando, la gran figura de la noche, tomó la pelota por izquierda, dentro del área, y sencilllamente la impulsó hacia adelante cuando le salieron Goux y Nicolás Álvarez, el lateral derecho: los dos lo cruzaron cometiéndole falta en simultáneo. El penal volvió a tomarlo Zárate, con potencia y cruzado: 3-0 y asunto concluido.

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Lo que siguió sirvió solo para completar el tiempo. Ahpra, más allá de un posible cruce con River, Boca se enfoca en su siguiente estación: la visita a Independiente, por la Copa de la Liga, del próximo domingo.