Impeachment: los demócratas acusaron a Trump de "hacer trampa" para su reelección

Rafael Mathus Ruiz

WASHINGTON.- En un histórico alegato, los demócratas presentaron su acusación formal contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien pidieron remover de la presidencia por querer "hacer trampa" para conseguir su reelección con la ayuda de Ucrania.

Durante una exposición que se extendió por más de dos horas, Adam Schiff, quien lidera el grupo de congresistas demócratas que actúan de fiscales en el impeachment a Trump en el Senado, advirtió que absolver al presidente "alterará permanentemente" el equilibrio de poder en Estados Unidos, otorgando un cheque en blanco a los futuros mandatarios para que utilicen el poder de la Casa Blanca más allá de los límites de la ley.

"El presidente Trump retuvo cientos de millones de dólares en ayuda militar a un socio estratégico en guerra con Rusia para asegurar ayuda extranjera con su reelección. En otras palabras, para hacer trampa", sostuvo Schiff, al exponer ante los 100 senadores que sirven de jurados en el juicio político a Trump.

La sesión del Senado, presidida por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, el juez John Roberts, comenzó con una plegaria de un reverendo que abogó por la unidad en tiempos de fuerte polarización, al recordar que existen patriotas "a ambos lados del pasillo". Luego, todo el recinto prestó juramento a la bandera, y Roberts dio lugar a la presentación de la oposición. Un rato después, Schiff acusaba a Trump de montar un esquema corrupto para favorecer su reelección, y pedía su condena y destitución.

"Si no es remediado por su condena en el Senado y su destitución, el abuso del presidente Trump de su cargo y la obstrucción del Congreso alterarán permanentemente el equilibrio de poder entre nuestras ramas de gobierno, invitando a futuros presidentes a operar como si ellos también estuvieran más allá de la rendición de cuentas, el control del Congreso y la ley", remarcó.

Ayer, el primer día sustancial del juicio político a Donald Trump había terminado a las 2 de la madrugada de hoy, y había dejado un anticipo del desenlace que ya todos descartan: los 53 senadores republicanos votaron unidos, en bloque, y, tal como quería el presidente y la Casa Blanca, rechazaron todos los pedidos de los demócratas para presentar nuevas evidencias y citar a testigos.

Cuando terminó la sesión, los demócratas se quedaron con las manos vacías y denunciaron, otra vez, un "encubrimiento". Unas horas después, desde Davos, Tump se mostró tan seguro y confiado como siembre en su conferencia de prensa de cierre, donde repitió varios de sus argumentos contra el juicio.

"No tienen caso. Es una farsa", afirmó.

"No está yendo muy bien. Pude mirar lo suficiente. Creo que nuestro equipo hizo un muy buen trabajo. Pero, sinceramente, tenemos todo el material. No tienen el material", se jactó el presidente, tras el bloqueo republicano y la denuncia de encubrimiento de los demócratas.

El Senado aprobó las reglas del juicio político tal como las presentó el oficialismo. Los demócratas propusieron 11 modificaciones a esas reglas, entre ellas, que se soliciten documentos adicionales a la Casa Blanca, el Departamento de Estado o el Pentágono, y que se cite a testificar a funcionarios y exfuncionarios del gobierno de Trump. Cada modificación fue sometida a votación. Salvo en una de las 11 votaciones, el resultado fue siempre el mismo: los 53 republicanos votaron en contra, y los 47 demócratas, a favor. En la restante fue 52-48. Los demócratas tendrán otra oportunidad más adelante para volver a intentar citar a testigos.

"El pueblo estadounidense merece algo mejor que esto. Necesitamos un juicio justo. No un encubrimiento", tuiteó la senadora demócrata Kamala Harris, a la 1.54 am.

Ante la resistencia del bloque republicano, unido sin fisuras bajo el férreo mando de Mitch McConnell, algunos senadores demócratas comenzaron a ventilar detrás de escena una idea impensada hasta hace poco: ofrecer el testimonio de Hunter Biden, hijo de Joe Biden, a cambio de que testifique el exasesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, según reveló The Washington Post.

Pero Schiff descartó esa idea, al igual que Biden. "Esto no es un intercambio de fútbol de fantasía", afirmó al responder preguntas de los periodistas. "Esto no es: 'Le ofreceremos esto, si ustedes nos dan eso', o dar un testigo irrelevante e inmaterial sin testimonio relevante, pero un testigo que nos permite difamar a un candidato presidencial si nos da un testigo. Eso no es un intercambio. Los juicios no son intercambios de testigos", indicó.

El juicio, que podría concluir antes del fin de mes, continuará con la presentación de los argumentos orales de la defensa a cargo del equipo de abogados de Trump.