Ciencia curiosa

Pie Grande, R.I.P. (descanse en paz)

Randy Lee Tenley buscaba lo que tantos: reírse un rato a costillas de las personas más crédulas. Solía enfundarse en un traje camuflaje militar que le daba cierto aspecto de bigfoot, esconderse entre los árboles y aterrorizar a los automovilistas de la autopista 93 al sur de Kalispell, Montana, EE.UU. Se ve que el hombre no midió los riesgos que aparejaba el montaje: un coche lo embistió y, mientras agonizaba sobre la ruta, otro lo remató el domingo pasado.

Ghillie WikimediaGhillie Wikimedia

Así, con una tragedia ajena a las preocupaciones clásicas de la criptozoología, terminó la corta carrera de este creador de avistamientos de bigfoot, quien, según The Huffington Post, ya había logrado que algunos automovilistas se detuvieran para filmarlo. Sus planes acabaron violentamente cuando lo golpeó un coche que iba a toda velocidad por el carril derecho; Tenley voló y quedó herido sobre el carril izquierdo, donde recibió la segunda embestida.

Según Jim Schneider, un policía de la región, el cuerpo de Tenley llevaba un uniforme ghillie (unos trajes que se funden con el entorno para camuflar francotiradores) para engañar y asustar a los automovilistas. La patrulla dijo que el falso bigfoot podría haber tenido varias copas encima. "Quería que la gente creyera que era el Sasquatch (otra de las denominaciones del Bigfoot o Pie Grande) para llamar la atención", explicó Schneider.

Tenley fue atropellado por dos jóvenes, una niña de 15 años, la primera vez, y una adolescente de 17 años la segunda, que lo volvió a golpear mientras yacía sobre el pavimento.

La historia de los fenómenos misteriosos y paranormales incluye "fantasmas" empujados por las escaleras por familiares asustadizos, "hombres lobo" espantados a perdigonazos y "humanoides" corridos a tiros por vecinos que vieron demasiada ciencia ficción.

Y la lista continúa: los últimos impostores al borde de una tragedia latente han sido los fabricantes de círculos de cereal ("crop makers"), los responsables del "fenómeno de exportación" que comenzó en los ochenta, convirtiendo a los maizales del sur de Inglaterra en lienzos gigantes. Nadie sabe por qué, hasta ahora, ningún cultor de este "arte efímero" fue lastimado por un sereno o un agricultor asustado. Los creadores del longevo engaño, quienes reivindican a sus creaciones con cierta ambivalencia, admiten jugar con fuego. Lo cierto es que sus performances aún no cargan con ningún muerto. Algunos propietarios, sin embargo, han considerado a su afición un acto de vandalismo.

Loren Coleman, el veterano cazador de estas bestias, cuyas andanzas tienen más para aportar al campo de la narrativa folklórica que al de la evidencia científica, ha reaccionado con tristeza tras el mortal accidente de Randy Tenley. "También tengo una gran simpatía y empatía por las adolescentes cuyas vidas han quedado traumatizadas para siempre por la imprudente decisión de un hombre grande que debería haber hecho mejor las cosas. Espero que las jóvenes reciban asesoramiento y apoyo por esta muerte causada por el desafortunado comportamiento del señor Tenley", añadió Coleman, un tipo que seguramente está harto de tropezar con falsificadores ociosos en su camino.

Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4
@AleAgostinelli

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