Ciencia curiosa

Los osos también practican sexo oral

Un oso pardo en el Zoológico de MoscúUn oso pardo en el Zoológico de Moscú
Siempre que detectamos en los animales comportamientos que asociamos a los seres humanos, estos casos nos llaman la atención. Especialmente si tienen carácter sexual, que resulta especialmente llamativo. Claro, que en la mayoría de las ocasiones conseguir darle una explicación científica a este hecho puede resultar complicado.

Como el caso de “los osos feladores”. Explicado de manera sencilla, y lo más aséptica posible, la situación es la siguiente: en un zoológico croata viven en cautividad dos machos de oso pardo (Ursus arctos). Durante los últimos seis años los cuidadores de estos animales han podido comprobar que se “enzarzan” periódicamente en prácticas de sexo oral.

A partir de estos hechos, los responsables del zoo han tratado de dar una explicación. Y no resulta sencilla, ya que la cosa cambia en función de si hablamos del que recibe la estimulación – que siempre es el mismo, el de mayor tamaño o literalmente el dominante – o del que lo practica.

Para tratar de responder a por qué el oso de menor tamaño realiza este acto, los científicos se han basado en su historia. Este oso se quedó huérfano muy pronto, a una edad muy joven. De hecho, antes de ser destetado. Y la lactancia es algo más que un acto meramente de alimentación.

El acto de mamar genera un vínculo entre madre y cría que resulta imprescindible para la socialización del animal. Es decir, gracias al contacto que se produce entre progenitor e hijos durante este periodo, el animal aprende a relacionarse con otro individuo, y le sirve para el resto de su vida, con sus obligadas variaciones.

Se han visto muchos casos de animales que “maman” u “ordeñan” a compañeros de juegos. Es muy habitual ver que animales en cautividad – e incluso en libertad – chupan las garras y las orejas de otros ejemplares, de una manera que recuerda a la lactancia. Así que, pudiera ser, que el oso que realiza el sexo oral estuviese simplemente manteniendo ese tipo de comportamiento. Lo que resulta curioso es que lo haga hasta tan avanzada edad.

Más difícil es explicar la situación por parte del receptor del sexo oral. La naturaleza ha encontrado dos mecanismos para fomentar y asegurar las relaciones sexuales entre animales. Una es el placer, y la otra el “dolor”, ya que practicar el sexo evita una situación de incomodidad a los animales que lo realizan.

El primer caso, el del sexo placentero, sólo se ha demostrado con suficientes pruebas en humanos y en algunas especies de delfín. Así que no parece ser esta la situación del oso dominante. Pero el tema de liberarse de una incomodidad tampoco resulta sencilla de defender, ya que las felaciones ocurren con cierta asiduidad.

En otros animales que realizan actos parecidos – llamémoslo estimulación oral de los genitales – suele tener dos funciones. O bien es un acto de cortejo que marca la dominancia – por ejemplo en leones, donde el macho es el que realiza el acto – o bien para asegurar que la cópula durará lo suficiente, como en el caso de ciertos murciélagos.

Parece más probable que, en el caso de los osos del zoo croata, sea una cuestión de dominación. Aunque, evidentemente, lo único que se puede hacer es especular. Dado que es el único caso conocido hasta la fecha, no se pueden sacar demasiadas conclusiones.

Un último detalle antes de terminar. Buscando información sobre esta noticia he visto cómo en muchos casos hablan de “comportamientos homosexuales”. Y aunque se podría entender de esta manera, hace falta un pequeño matiz. Cuando hablamos de homosexualidad en humanos muchas veces nos referimos a deseos sexuales, cuando no a amor, entre personas del mismo sexo. En el caso de los osos, el deseo sexual no está demostrado, pero lo que sí está completamente descartado es el amor, concepto que sólo se puede aplicar a humanos – y que en las ciencias debería usarse poco y con muchas precauciones.

Simba, el león, lame un bloque de carne congelada para refrescarse del calor en el zoo de Rio de Janeiro, Brasil, el 8 de enero de 2014. AP Photo/Silvia Izquierdo
1 / 8
Associated Press | Foto por Silvia Izquierdo
mié, 8 ene 2014 1:41 p.m. EST


Publicado originalmente en Apuntes de Naturaleza