Los drones de la próxima generación te van a sorprender

Los ingenieros llevan más de una década apostando por el biomímesis (el proceso de tomar las cualidades de los organismos vivos y emplearlos en el diseño) para encontrar soluciones a problemas complejos. Después de todo ¡Quién mejor que la naturaleza! y sus 3.400 millones de años de constante prueba y acierto, para encontrar soluciones imaginativas para casi todo de la mano de su principal herramienta: la selección natural. Así que si buscamos máquinas precisas que nos den información - por ejemplo - de las condiciones climáticas en los densos bosques pluviales del trópico, donde avanzar un metro a golpe de machete resulta agotador y donde solo los mosquitos parecen estar agusto ¿por qué no hacer que esa máquina parezca y se mueva como un mosquito? Dicho y hecho, los drones que están por venir os van a dejar patidifusos.

Llevo fascinado por la biomímesis varios años, tal vez desde que descubrí que los nipones se inspiraron en el pico del martín pescador para solucionar un problema con el tren bala, y ahora por fin, nuestros artilugios "de imitación" pueden volar. De aquí a unos años la tecnología hará prácticamente indistinguible un insecto real de uno artificial, lo cual por cierto da bastante canguelo si la tecnología cae en las manos equivocadas, pero no dejemos "volar" la imaginación.

Uno de los grandes problemas a los que deben enfrentarse los constructores de estos minúsculos drones es a permitirles volar en condiciones de escasa maniobrabilidad (espacios reducidos) o cuando el viento es muy fuerte. Para encontrar soluciones, 14 distinguidos investigadores han presentado su trabajo en una edición especial de la revista IOP Science titulada Bioinspiration & Biomimetics.

En Eurekalert acaban de publicar un interesante artículo sobre el estado del arte en materia de construcción de drones.

Uno de los trabajos referenciados, realizado por un equipo de investigadores húngaros, buscaba crear robots capaces de volar en tándem, para lo cual desarrollaron un algoritmo que permite a varios drones volar juntos como si fuesen una bandada de aves migratorias. Para demostrar la efectividad del algoritmo dirigieron un grupo de 9 cuadricópteros mientras les seguían en coche.

Otro equipo de científicos de la Universidad de Harvard, ha desarrollado un dron que solo mide un milímetro (del tamaño de 1 céntimo). Su intención es emplearlo para explorar espacios estrechos y ajustados. Claro que como os adelantaba, para que estas mini máquinas puedan considerarse una solución aceptable, deben aprender a volar en medio de corrientes fuertes de aire.

Para lograrlo, un equipo de las universidades de Carolina del Norte, California y de la Johns Hopkins ha comenzado a estudiar las impresionantes capacidades de vuelo de las polillas halcón.

Otro de los problemas más serios es el del consumo energético. Las autonomías de vuelo de estos drones es hoy por hoy muy limitada. Para conseguir alargar el vuelo de los drones de la próxima generación, los científicos de la Universidad de Sherbrooke (en colaboración con Stanford) han creado una especie de "salta-planeador" que combina cuerpos con forma de aeroplanos y un pie mecánico basado en muelles que propulsa al robot al aire.

Permaneceremos atentos a los avances en esta prometedora rama de la tecnología. Allá donde el ingenio humano no llegue, la naturaleza nos dotará de soluciones imaginativas. La biomímesis ha venido para quedarse.

Fuente: Yahoo España
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