Elegir entre cerveza o café puede hacerte envejecer

Ciencia curiosa

La diferencia entre tomarse una cerveza o un café es mucho mayor de lo que se pensaba hasta ahora. Normalmente asociamos el café a una bebida que nos ayuda a estar más despiertos y atentos, mientras que la cerveza nos ayuda a relajarnos y desconectar. Pero la diferencia no se queda ahí. Cada una de estas bebidas tiene un efecto muy distinto a nivel celular, según se explica en un artículo reciente.

La diferencia está en cómo actúan las dos sustancias concretas que le aportan al café y la cerveza sus propiedades como estimulante o relajante: la cafeína y el etanol. Por su efecto sobre los cromosomas, la cafeína acorta la vida de las células mientras que el etanol tiene el efecto contrario. O bien la mantiene igual, o incluso puede llegar a alargarla.

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Pero ¿cómo realizan estos cambios? Ambas sustancias afectan a los telómeros, los extremos de los cromosomas. Estas estructuras cromosómicas están formadas por ADN y proteínas, y están implicadas en los procesos de envejecimiento celular.

Cuando una célula se divide, copia sus cromosomas para transmitírselo a las células hijas. Los telómeros también se copian, pero en cada división se van acortando. Y esta longitud que se pierde no se suele recuperar. Cuando los telómeros son demasiado cortos, la célula es incapaz de dividirse y muere.

Algunas células, como las cancerosas, no acortan su telómero al dividirse. Por eso pueden dividirse sin parar y de manera descontrolada. También las embrionarias tienen esta capacidad. Pero a partir de ese momento, todas sufren el mismo problema.

Desde que se descubrió este mecanismo, los científicos han estado buscando factores ambientales que afecten a los telómeros, y por tanto al envejecimiento. El primer caso que han encontrado es el de la cafeína y el etanol, el alcohol que contiene la cerveza.

Una dosis normal de cafeína – como la que se puede encontrar en un café sólo – es capaz de acortar el telómero de manera visible. El efecto no es dramático, evidentemente, pero sí suficiente como para afectar a la línea celular, al número de células hija que pueden obtenerse de una determinada.

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En cambio, la cerveza mantiene la longitud del telómero. No sólo no lo acorta, sino que al estar presente las células resultantes de una división tienen los telómeros de la misma longitud que la célula de la que provienen. De esta manera se puede considerar que alarga la vida.

Aunque este estudio se ha realizado con levaduras, los datos se asemejan bastante a lo que ocurre en humanos. La especie que se ha seleccionado, Saccharomices cerevisiae, sirve perfectamente como modelo para el ser humano. La cantidad de genes y la distribución de éstos es suficientemente similar como para poderse comparar.