Ciencia bruja

El misterio del alienígena liliputiense que simplemente era un feto deforme

En 2003, un diminuto esqueleto momificado de unos 15 centímetros de largo fue encontrado en el desierto de Atacama, Chile. El pequeño cuerpo presentaba una cabeza deforme, de aspecto "alienígena" se apresuraron algunos a decir, puesto que en efecto recuerda a la típica representación que las películas de Hollywood otorgan a los humanoides extraterrestres (con la "pequeña" diferencia del tamaño).

Esqueleto diminuto con aspecto alienígenaEsqueleto diminuto con aspecto alienígena

La historia de este "extraterrestre de la Noria" que es como se le conoce por ser esa la zona en la que se le encontró, es de lo más rocambolesca, y si queréis ilustraros un poco recomiendo que leáis en Magonia el artículo de Luis Alfonso Gámez que determina que se trata de un feto humano, aunque me temo que muy pronto veremos a esta figurita deforme hasta en la sopa.

De hecho, hoy mismo he podido leer un artículo sobre el falso extraterrestre en Livescience.com, donde se habla de recientes análisis de ADN y otras pruebas que sugieren que el feto es de origen humano, y que tenía unos 6 u 8 años de edad. Teniendo en cuenta que el análisis del forense vasco Francisco Etxeberría encontró en 2007 incluso restos del cordón umbilical, y teniendo en cuenta que se encontró en un cementerio indígena, parece que alguien está dejando volar su imaginación más de lo necesario.

A parte de este sinsentido de la edad, el resto del artículo en Livescience es más o menos correcto. Se recoge por ejemplo la opinión del profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Stanford, profesor Garry Nolan, que sostiene que todos los nucleótidos del espécimen momificado son humanos.

Nolan reconoce que solo ha podido analizar por encima el feto, pero cree que con lo visto basta, y que nada le incita a pensar que no tiene origen humano. El análisis de Nolan y sus colegas tuvo lugar en otoño de 2012 y emplearon para ello fotografías de alta resolución, rayos X y escáneres de tomografía axial computarizada, así como secuenciación de ADN.

El esqueleto muestra algunas rarezas, como la presencia de solo 10 costillas, y no las 12 normales. El análisis pretendía identificar la causa de estas deformaciones, la edad a la que murió el organismo y si se trataban de restos humanos o si pertenecían a alguna especie sudamericana de primate.

Se descubrió que los restos mostraban deformaciones craneales y un leve problema de desarrollo en el centro de la cara y mandíbula. El cráneo mostraba también señales de turricefalia, un defecto de nacimiento en el que la parte superior de la cabeza adquiere forma cónica. La secuenciación del genoma sugirió que la criatura era humana, aunque un 9% de los genes no encajaban con el modelo genómico que se toma como referencia. En opinión de Nolan, estas diferencias pueden deberse a varios factores, incluyendo la degradación, alguna clase de trucaje preparado en laboratorio sobre el espécimen, o a datos insuficientes.

El equipo buscó también ADN mitocondrial, cuya frecuencia de alelos sugirió que el individuo procedía de Atacama, perteneciendo en concreto al grupo de haplotipo B2. Un haplotipo es un segmento largo de ADN ancestral que permanece invariable a lo largo de varias generaciones y que puede por tanto englobar a un grupo que compartió un ancestro común en el pasado remoto. En este caso, el haplotipo B2 se encuentra en la costa occidental de Sudamérica.

Por tanto, en opinión de Nolan, los alelos del ADN mitocondrial de los restos del feto indican que su madre era una mujer indígena del área del Chile. Sin embargo hay debate sobre las mutaciones que provocaron las deformidades, y los investigadores tampoco se ponen de acuerdo sobre la edad de los restos, aunque creen que la criatura murió hace apenas unas pocas décadas. En principio, no han encontrado ninguna de las mutaciones asociadas habitualmente con el enanismo. Tal y como aclara Nolan: "si existen bases genéticas para sus deformidades, el nivel de resolución del análisis realizado no lo deja claro".

Otra foto del "Extraterrestre de la Noria".Otra foto del "Extraterrestre de la Noria".

Recordemos que esta no es la primera vez que se habla de restos de aspecto extraterrestre encontrados en Latinoamérica. Sin ir más lejos recientemente os hablé del cementerio en Sonora en el que aparecieron varios cráneos deformados voluntariamente.

¿Por qué se vuelve a hablar ahora de esto, diez años después de su hallazgo? Bien, la respuesta pasa simplemente por el estreno hace unos días en Los Ángeles de un documental llamado Sirius, dirigido por un médico estadounidense llamado Steven Greer, que sostiene cosas como que: "hay civilizaciones extraterrestres que están queriendo tomar contacto con nosotros de forma pacífica, pero aún no ha habido nadie que haya contestado. Los extraterrestres nos llaman, pero nadie contesta”.

Eso explica el bombardeo mediático (quien paga encuentra "prime time") que hemos sufrido estos últimos días al respecto del pobre feto deforme.

Como colofón prefiero quedarme con la conclusión del profesor Nolan sobre el extraterrestre de la Noria: "Se trata de un interesante misterio médico de un desafortunado humano con una serie de defectos de nacimiento cuyo origen genético no queda claro en la actualidad". De ahí a decir que los extraterrestres viven entre nosotros hay un largo trecho, pero verás cómo alguien se te acerca un día de estos y te dice que esta momia es la prueba concluyente de semejante majadería.

Fuente: Yahoo! España
El misterio del alienígena liliputiense que simplemente era un feto deforme

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