Los discos de vinilo no han dicho adiós

Por Manuel H. Castrillón

Mi amigo Guillermo, un colega en la redacción en donde trabajo, es un fanático de la tecnología. Por esto, el hecho de cubrir este año, por primera vez, la CES, la feria de electrónica de consumo más importante del mundo y que se celebra todos los primeros días de enero en Las Vegas, le provocó una emoción incontenible. Iba a estar en contacto con lo último de lo último. También podría ver de primera mano los equipos más modernos, recién estrenados o por salir en los próximos meses. Uno piensa después, ¿traerá algo para la envidia del resto de los mortales que vivimos en el Sur desde el lejano Norte? Pues sí. Un tocadiscos. Un Jensen JTA-222. ¿Hay lugar para una tecnología que tiene un poco más de un siglo de vida?

Foto: David Lenker / Flickr
Foto: David Lenker / Flickr

Por lo visto, sí, de acuerdo con los datos estadísticos de la industria. Lo que parecía muerto, no es tan así. Las ventas de vinilos, o LP como se los conocía también (por Long Play), han venido creciendo en forma constante en la última década. Según la International Federation of the Phonografy Industry, entidad que agrupa a los organismos dedicados a defender los derechos de autor, en el último año aumentaron sus ventas en un 54%, por lo llegaron a 346 millones de dólares.

Si miramos en cantidad de unidades, las proporciones en los Estados Unidos no alcanzan al 10% de lo que se vende en formato CD, y no sabemos si esta proporción se mantendrá. Sobre cuántos vinilos se vendieron en los Estados Unidos, según la consultora Nielsen, en 2014 llegaron a 9,2 millones, contra 6,1 millones del año previo.

Según la revista Billboard, en el período 2010-2015, el álbum más vendido a nivel mundial fue Abbey Road, de The Beatles.

Muchos DJ, famosos o desconocidos, todavía siguen prefiriendo el uso de discos de vinilo para sus presentaciones. También, muchos usuarios particulares, guardan como tesoros incunables aquellos viejos LP de sus años mozos y aprovechan el lanzamiento de cualquier nueva reedición para adquirir incluso aquellos que ya tenían. Es que el ruido a “fritura”, el clásico sonido que experimentan los vinilos luego del roce entre ellos y las púas de los tocadiscos que van alterando los surcos, puede llegar a ser molestos.

Pero para los fans, la sonoridad de los analógicos discos de vinilos jamás será alcanzado por los digitales MP3.

 

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