Casamenteros religiosos en la Web

Por Manuel H. Castrillón

Encontrarse a la salida de misa o del servicio religioso del domingo podía ser el comienzo de la historia en común de una pareja. ¿Por qué entonces no hacer que un templo virtual en Internet sirva para que se entable una relación con el fin de que dos personas se conozcan y hasta puedan terminar en matrimonio?

Foto: Robert Kintner/Flickr
Foto: Robert Kintner/Flickr

Hace años, lo más común en algunos países era que las casamenteras o los padres fueran los intermediarios para asegurar los matrimonios. Esta costumbre, que aún prevalece en países como la India, luego dio paso a que los propios interesados fueran los encargados de forjar su futuro sentimental. Los lugares de encuentro: las salidas a bailar, las citas a ciegas organizadas por amigos, un encuentro en un supermercado o una charla casual en algún lugar.

Pero hoy la tecnología se suma a las maneras de hallar el alma gemela. Incluso páginas o aplicaciones para celulares que, con o sin cargo, sirven de puntos de encuentro. Herramientas que a veces ofrecen sus servicios online de acuerdo con la religión que uno profese. Cristianos de todas las variantes, judíos, musulmanes o budistas, tienen sus lugares de reunión o en Internet.

Los cristianos ortodoxos, por ejemplo, tienen a su servicio una página en la web recién inaugurada que se llama Orthodox and Single, que ofrece hasta junio una tarifa reducida del 50% (de US$ 19,95 a 9,95). No hay restricciones así sea ortodoxo ruso, griego o de otros países.

Si se quiere entrar en contacto con un judío, podemos recurrir entre otras a la app JCrush, con versiones para móviles Android y iPhone, o a las páginas JewishFriendFinder.com y Delacole.com, esta última en español.

Los musulmanes tienen también varias páginas destinadas a que se conozcan hombres y mujeres. Una de ellas es Muslimmatch.com, que nació en enero de 2002 y tiene hoy registrados 145.936 usuarios.

Son innumerables los sitios de citas con el trasfondo de una religión en particular. Como ya dijimos, algunos son gratis y otros cobran algo por sus servicios. Tratemos de buscar referencias de los websites antes de mandar el número de la tarjeta de crédito. Que una estafa no separe lo que Dios todavía no ha llegado a unir.

 

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