El blanco, el color obligado para los coches en el autocrático Turkmenistán

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Arturo Escarda

Moscú, 12 ene (EFE).- Turkmenistán vive una revolución en sus calles después de que las autoridades de la autocrática república del Asia Central decidieran supuestamente prohibir conducir a las mujeres y obligaran a los conductores a pintar sus coches de blanco, el color favorito de su presidente, Gurbangulí Berdimujammédov.

Aunque la prohibición no se ha anunciado oficialmente -algo a lo que por otra parte ya están acostumbrados los turkmenos-, varios medios opositores radicados en el extranjero se han hecho eco de la enésima extravagancia que se atribuye al despótico líder del país.

La campaña contra las mujeres el volante empezó a mediados de diciembre con advertencias verbales a las conductoras, según testimonios recogidos por el periódico digital Noticias Alternativas de Turkmenistán.

Los agentes de tráfico empezaron a dar el alto a todos los coches conducidos por mujeres para advertirles, sin ningún tipo de explicación, de graves consecuencias si vuelven a ponerse al volante.

Además, las trabajadoras y funcionarias de entidades públicas han tenido que comprometerse por escrito a no volver a conducir.

En las últimas dos semanas, según el periódico opositor Crónica de Turkmenistán, las autoridades llaman a las mujeres conductoras para informarles de que aquellas que han obtenido el permiso de conducir hace menos de cinco años están obligadas a superar de nuevo los exámenes.

Una fuente de la policía citada por Noticias Alternativas aseguró que Berdimujamédov decidió sacar a las mujeres del coche cuando su ministro de Interior, Isgender Mulikov, le informó de que éstas eran responsables de la mayoría de los accidentes de tráfico en el país.

Más extravagante aún, si cabe, ha sido la decisión de prohibir la circulación de todos los coches cuyo color no sea blanco o plateado.

La emisora estadounidense Radio Libertad fue la primera en informar el pasado 29 de diciembre de que todos los vehículos oscuros son evacuados de las calles sin ninguna razón más allá de su color.

Para recuperar sus coches, los automovilistas deben comprometerse por escrito a pintarlos de blanco, el color favorito de Berdimujamédov, conocido por sus conciudadanos como "El Protector".

La importación de automóviles negros ya fue prohibida extraoficialmente hace tres años.

En los últimos días la "caza" se ha extendido a los coches de todos los colores con la excepción del blanco y el plateado.

Los habitantes de Turkmenistán, uno de los regímenes más herméticos del mundo, ya están acostumbrados a las arbitrariedades de sus líderes, que han sido dos desde que el país se independizó de la Unión Soviética en 1991.

Saparmurat Niyázov, el dictador que ascendió el poder seis años antes de la caída de la URSS y que gobernó el país hasta su muerte en 2006, prohibió el calendario gregoriano, el ballet, la ópera, el circo, las clases de gimnasia en la escuela e internet.

Nombrado en 1999 "presidente vitalicio" de Turkmenistán, levantó estatuas de oro de sí mismo por todo el país e impuso un culto a la personalidad y una política de aislamiento similares a Corea del Norte.

Su sucesor derogó muchos de los decretos suscritos por Niyázov y prometió erradicar el culto a la personalidad al líder, pero transcurridos los primeros diez años en el poder levantó su propia estatua bañada en oro de 24 quilates en el centro de Asjabad.

La estatua ecuestre, que junto al pedestal de mármol blanco alcanza una altura de 21 metros, muestra a Berdimujammédov con una paloma en la mano.

Pero no se olvidó el actual presidente, dentista de formación, de retirar de las calles las estatuas de su predecesor.

Bañada por el mar Caspio, la antigua república soviética tiene una de las mayores reservas de gas del planeta, que vende a Irán, Rusia y China. EFE