El bisnieto de esclavos que reinó en el boxeo, pero terminó knockeado por las deudas

Carlos Manzoni
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El boxeador Joe Louis posa para un retrato.
Bettmann

El bisnieto de esclavos, nacido en una cabaña, en el seno de una familia de jornaleros, se encontró un día con que era el emblema de todo un país, que sus puños tenían el poder de un bombardero y que su nombre quedaría inscripto para siempre en la historia: Joe Louis, llegó a lo más alto en el boxeo y está considerado como uno de los tres más grandes pugilistas de la historia; sin embargo, su acumulación de deudas con el fisco lo llevaron a la ruina.

Del campo al cuadrilátero

Joseph Louis Barrows, tal su nombre completo, nacido el 13 de mayo de 1914, en Lafayette, Alabama, en el sudeste de los Estados Unidos. Era el séptimo hijo de una familia muy pobre, dedicada al cultivo de algodón, que se trasladó a Detroit en 1924 acuciada por el hambre.

El boxeador Joe Louis posa para un retrato.
El pugilista Joe Lous posa para la lente. Foto: Bettmann

Según cuenta el diario español La Vanguardia, cuando llego a Detroit, Louis trabajó en una planta de la empresa Ford y comenzó su formación como ebanista, pero el gimnasio se cruzó en su vida. 

“Tras un rápido aprendizaje en categorías inferiores, diez años después de llegar a Detroit se convirtió en profesional. Debutó el 4 de julio de 1934 . Su adversario no le duró ni un asalto. Protagonizó una ascensión meteórica. Durante el resto de aquel año ganó otros once combates –todos menos uno por KO-. Su vertiginoso ritmo de golpeo machacaba inclementemente a los adversarios y los maduraba para el golpe definitivo”, se relata en la publicación mencionada.

Su ascenso en el mundo del boxeo

Luego de ese inicio arrollador, se enfrentó a los grandes del momento. En junio de 1935, en el estadio de los Yankees de Nueva York, despachó al excampeón mundial Primo Carnera, por knock out técnico en el sexto round. Tres meses después, el mismo escenario fue testigo de su triunfo sobre otro excampeón, Max Baer, por knock out técnico en el cuarto asalto.

Antes de que terminara ese año, en diciembre, lograría otra deslumbrante victoria: en el Madison, derrotó a Paulino Uzcudum, también por knock out en el cuarto round. 

Como se enfatiza en La Vanguardia, Louis parecía invencible, pero pronto sufriría una dura derrota a manos del alemán Max Schmeling, hombre usado por la propaganda nacionalsocialista para afirmar la supremacía aria.

Luego de ese knock out en el duodécimo asalto, en el que besó por primera vez la lona, Louis siguió knockeando rivales, pero su herida no quedaría cerrada hasta lograr la revancha con su verdugo alemán. A tal punto se había obsesionado que, aun habiendo llegado a la cima del boxeo, con solo 23 años, declaró: “No quiero que nadie me llame campeón hasta que no le gane a Schmeling”.

Pero Louis tenía otro enemigo más poderoso.Foto: Express Newspapers.
Express Newspapers

Una esperada revancha

En 1938 llegó su desquite. Antes del combate, el mismísimo presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt lo recibió en la Casa Blanca para bendecirlo como paladín del pueblo americano frente a la amenaza del régimen nazi.

En ese combate Louis fue más demoledor que nunca: apabulló a Schmeling con una lluvia de golpes certeros, le rompió dos costillas y solo lo dejó mantenerse en pie dos minutos y cuatro segundos. Casi sin despeinarse, había obtenido su venganza, por knock out en el primer round.

“Para Louis fue el cénit de su carrera”, se afirmó en La Vanguardia: “Después de la pelea con Schmeling, ejerció un dominio avasallador en la categoría de los pesos pesados que no tiene parangón. Diecisiete victorias hasta 1942, cuando ingresó en el ejército, donde fue profesor de educación física y realizó demostraciones por todo el país. Acaba la guerra, defendió cuatro veces más su título antes de anunciar, en marzo de 1949, su retirada como campeón invicto”, se detalla.

El archienemigo de los boxeadores

Aquel bisnieto de esclavos que se había criado en la pobreza, era ahora un símbolo de su país, apodado precisamente “El bombardero de la nación”, estaba bañado de gloria y respeto, había batido todos los récords imaginables en el boxeo y había ganado una fortuna gracias a sus millonarias bolsas. Estaba en su mejor momento. Tocando el cielo con las manos. Pero... siempre hay un “pincelazo” que lo arruina todo.

A medida que acumulaba victorias sobre el ring, Louis también sumaba deudas con el fisco. Asfixiado por la persecución de Hacienda, en septiembre de 1950, intentó recuperar su título contra Ezzard Charles. Perdió a los puntos. 

“Incapaz de aceptar que su tiempo había pasado, volvió a intentarlo un año más tarde ante Rocky Marciano. Louis se mantuvo en pie durante ocho asaltos antes de ser derrotado por KO técnico. Marciano, nueva estrella del cuadrilátero, lloró tras ganar en el Madison Square Garden al que había sido su ídolo de juventud. Para Louis fue el fin de su carrera deportiva, para el boxeo el final de una época”, se describe en La Vanguardia.

Joe Louis es considerado
Joe Louis es considerado "el bombardero de la nación". Foto: Carl Van Vechten / Library of Congress

Luego de su fracasada vuelta al ring debió seguir luchando por el resto de sus días con Hacienda. No le quedó más remedio que aceptar cualquier trabajo en Las Vegas, desde exhibiciones hasta relaciones públicas en casinos. Siempre perseguido por las deudas, tuvo que afrontar un ingreso psiquiátrico y un aneurisma aórtico que le condenó a una silla de ruedas.

Finalmente, murió el 12 de abril de 1981 en el hospital Desert Springs de Las Vegas, a los 66 años. Por esas vueltas de la vida, fue su viejo rival (luego convertido en gran amigo) Max Schmeling quien pagó su funeral. 

“El bombardero de la nación”, el primer campeón negro de la historia del box, está enterrado por disposición del presidente Ronald Reagan en el cementerio nacional de Arlington.

Se terminó así la historia del hombre que dejó su nombre inscripto en la historia como el campeón mundial que más tiempo retuvo la corona (casi 12 años, desde junio de 1937 hasta marzo de 1949) y como el campeón que más veces defendió el título (25 combates exitosos). Se retiró invicto en 1949, después de haber disputado su último combate como campeón frente a Jersey Joe Walcott, en junio de 1948.

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