Los birmanos votan en masa en sus segundas elecciones tras la transición

Rangún (Birmania)/Bangkok, 8 nov (EFE).- Birmania votó hoy por segunda vez desde el inicio hace diez años de su transición hacia lo que los generales que gobernaron con puño de hierro el país durante medio siglo llamaron una "democracia disciplinada", comicios en los que se espera que la actual líder, Aung San Suu Kyi, revalide su cargo.

Con los colegios electorales abiertos entre las 6:00 hora local (23:30 GMT del sábado) y las 16.00 (9:30 GMT), millones de votantes acudieron a las urnas con medidas de seguridad sanitaria para impedir la propagación de la covid-19, ya que el país está sufriendo una segunda oleada, con más de 60.000 casos detectados y algo menos de 1.400 fallecidos, según los datos oficiales.

Aún se desconoce el índice de participación entre los 38 millones de birmanos con derecho a voto, pero a juzgar por las largas colas en los colegios electorales de Rangún, principal ciudad del país, presenciadas por Efe, además del hecho de que muchos votantes hicieran cola antes de su apertura, se espera que haya sido elevado.

LA MÁS QUE PROBABLE VENCEDORA

Los birmanos han podido elegir entre 93 partidos y, aunque los resultados oficiales tardarán varios días en ser conocidos, pocos tienen dudas de que, al igual que en los comicios de 2015, el vencedor será la Liga Nacional Para la Democracia (LND), encabezada por la premio nobel de la paz, Aung San Suu Kyi.

"Sólo tengo que esperar en casa a la victoria. ¿Has visto a miles de personas haciendo cola desde las 4 de la madrugada? Eso significa que más gente ha participado que la última vez. Si la gente viene al colegio electoral, la LND va a ganar, ¡seguro!", decía a Efe con entusiasmo la editora de 32 años Wut Yee Maung, tras votar en Rangún.

A sus 75 años Suu Kyi, había votado ya el pasado 29 de octubre, al igual que numerosos mayores de sesenta años a los que se dio la oportunidad de dar su voto por anticipado para evitar contagios del coronavirus.

Quien votó este domingo fue el presidente birmano, Win Myint, quien se negó a responder a las preguntas de la prensa y se limitó a decir, con una sonrisa, "no hay preguntas, sólo una respuesta: Madre Suu", como se conoce popularmente a la líder del país.

Suu Kyi gobierna con el cargo de consejera de estado, diseñado expresamente para sortear un artículo de la Constitución -aprobada en 2008 por los uniformados-, que veda la presidencia a quienes tengan parientes inmediatos extranjeros, lo que es su caso, ya que sus dos hijos tienen la nacionalidad británica.

EL VOTO DE LOS MILITARES

Por su parte, el jefe del poderoso Ejército birmano, Min Aung Hlaing, votó en la capital, Nayipidó, y declaró ante los medios haber votado "a un partido que respeta la raza, la religión y el conocimiento", tras lo cual añadió que "los resultados de las elecciones deben ser aceptados, eso es innegable".

El general se refería al Partido de la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión (USDP), creado por los generales que lideraban la dictadura militar y que en las anteriores elecciones solo obtuvo un 10 por ciento de los escaños en liza.

Pero, a pesar de los malos resultados de su formación, las Fuerzas Armadas retienen influencia política gracias a la Constitución, que les confiere el 25 por ciento de los escaños del Parlamento, el control de tres ministerios clave y una autonomía prácticamente total con respecto al Gobierno civil, a pesar de los intentos infructuosos del Gobierno de Suu Kyi por cambiarla.

LOS VOTOS DE LAS MINORÍAS

El Gobierno de Suu Kyi tampoco ha logrado avanzar en el proceso de paz con las decenas de guerrillas que luchan contra el Gobierno central, en algunos casos desde la independencia de Birmania en 1948, por la autonomía de las minorías étnicas que habitan en las regiones periféricas del país.

El fracaso de Suu Kyi en conciliar a esas minorías podría provocar que algunos de las decenas de partidos regionales que las representan ganaran más escaños en el Parlamento que en los comicios anteriores.

Debido a los conflictos, las elecciones han sido canceladas en 51 circunscripciones, lo que va a dejar sin votar a en torno a 1,5 millones de personas, la mayoría de ellas en el estado de Arakán (en el oeste), escenario desde hace dos años de un encarnizado conflicto entre las Fuerzas Armadas y el Ejército de Arakán, guerrilla de los rakáin, etnia budista mayoritaria en el estado.

Mientras tanto, en Rangún, numerosos votantes de minorías como los karen o los rakáin se quejaron a Efe de que no pudieron votar a los gobernantes de sus estados de procedencia, pese a que la etnia que figura en sus documentos de identidad les otorga ese derecho.

LOS EXCLUIDOS

Los grandes excluidos de estas elecciones han sido los rohinyás, a los que en su mayor parte el Gobierno arrebató la ciudadanía a principios de los noventa y ha sometido durante décadas a un régimen de discriminación por considerarlos inmigrantes ilegales de Bangladés, a pesar de haber vivido en el país por generaciones.

Los rohinyás, predominantemente musulmanes en un país de mayoría budista, ya no pudieron votar en las elecciones de 2015, y en esta ocasión tampoco podrán hacerlo, mientras que las autoridades rechazaron las candidaturas de cinco de ellos, miembros del Partido para la Democracia y los Derechos Humanos (PDDH).

"La exclusión de los rohinyás en las elecciones es una prueba evidente de discriminación, supresión y apartheid. Por lo tanto, no es posible reconocer las elecciones en Myanmar (como se conoce también Birmania) como libres, justas, inclusivas y creíbles", denunció el PDDH en un comunicado emitido durante la jornada electoral.

Mratt Kyaw Thu y Carlos Sardiña Galache

(c) Agencia EFE