Birmania se para durante una "huelga de silencio" contra la junta militar

Bangkok, 24 mar (EFE).- Birmania (Myanmar) amaneció este miércoles con sus calles paralizadas y vacías a lo largo de todo el país debido a una "huelga de silencio" contra la junta militar, que liberó a cientos de presos detenidos durante las protestas.

Las calles de las principales ciudades del país, incluidas Rangún y Mandalay, amanecieron vacías debido a la "huelga de silencio" lanzada por el Movimiento de Desobediencia Civil contra la junta militar.

"El objetivo de la #Huelgadesilencio es demostrar que nosotros gobernamos las ciudades. No la junta militar", escribió en Twitter el Movimiento de Desobediencia Civil, una organización informal formada tras el golpe de Estado militar del pasado 1 de febrero.

City Mart, una de las mayores cadenas de supermercados del país, anunció en Facebook que todos sus locales permanecerían cerrados durante todo el día de hoy y que reabrirán mañana jueves.

Las calles que en las últimas semanas bullían con manifestantes contra el golpe en ciudades como Rangún, Mandalay, Monywa y Bago amanecieron desiertas, según las fotografías publicadas por el Movimiento en las redes sociales.

"Hace unas pocas semanas, cientos de miles de personas marchaban por estas mismas calles. Nosotros gobernamos nuestras ciudades y las podemos vaciar en cualquier momento que queramos", indicó el grupo disidente acerca sobre Mandalay.

RECHAZO A LA VIOLENCIA

El centro de Ragún, la mayor ciudad del país, se mantuvo también prácticamente desierto, con la excepción de algunas personas que salieron a comprar comida en puestos callejeros, según relató a Efe un vecino del barrio de Yai Kyaw.

En algunos lugares, los manifestantes dejaron botellas y carteles en el suelo para expresar su rechazo a la violencia de los soldados y policías y a la junta militar.

La "huelga de silencio" también fue seguida en zonas de las minorías étnicas como Mytkyinar, la capital del estado Kachin; Taunggyi, capital en el estado Shan, y Falam, en el estado Chin.

El parón se produce al día siguiente de que los militares mataran de un disparo a una niña de 7 años en Mandalay, la víctima conocida más joven hasta ahora en la represión.

Un total de 20 menores han muerto por la violencia de las fuerzas de seguridad, que ha dejado al menos 275 víctimas mortales entre manifestantes y activistas.

Este es el recuento de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) de Birmania, que también habla de al menos 2.812 detenidos, de los que más de 2.400 continuaban bajo custodia hasta la mañana del miércoles.

PRESOS LIBERADOS

Cientos de esos presos fueron liberados hoy, muchos de ellos estudiantes que habían sido detenidos a principios de mes por protestar contra el golpe de Estado, además de un periodista de la agencia estadounidense Associated Press (AP).

Aunque no hay un número oficial de presos liberados de la prisión Insein, el portal Myanmar Now los cifró en 600, entre ellos el periodista de la agencia AP Thein Zaw.

Muchos de los liberados fueron detenidos por vulnerar el artículo 505a del código penal, que considera delito publicar o difundir cualquier afirmación, rumor o informe que pueda incitar a la rebelión o el abandono de sus funciones de las fuerzas de seguridad, señaló el portal.

JUICIO DE SUU KYI APLAZADO

Quien no figuró entre los liberados es Suu Kyi, acusada de delitos como importar ilegalmente walkie-talkies y amenazar la seguridad nacional por los militares y cuya vista prevista para hoy por videoconferencia fue aplazada por segunda vez por el tribunal de Naipyidó, que alegó razones técnicas.

Los abogados de Suu Kyi, Khin Maung Zaw y Min Min Soe, indicaron a los periodistas que la próxima vista de Suu Kyi, a quien ya cancelaron el pasado día 15 una comparecencia por videoconferencia también por problemas técnicos, tendrá lugar el próximo 1 de abril.

Desde que fue detenida durante el golpe de Estado, Suu Kyi, de 75 años, está prácticamente incomunicada y se le ha acusado en el tribunal de varios delitos como vulnerar las restricciones por la covid-19 o por incitar disturbios, lo que acarrea penas de prisión.

La junta militar también la ha acusado de recibir sobornos del antiguo jefe de la región de Rangún y un constructor, según han declarado ellos mismos.

Las acusaciones han sido rechazadas con contundencia por los abogados de Suu Kyi, antigua consejera de Estado y exministra de Exteriores y quien pasó en total 15 años bajo arresto domiciliario durante la anterior dictadura militar (1962-2011).

Los uniformados justifican el golpe por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de Suu Kyi, como ya hiciera en 2015, y que fueron calificados de legítimos por los observadores internacionales.

(c) Agencia EFE