Biosimilares: un instrumento útil para la sustentabilidad del sistema

LA NACION
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Una reciente investigación realizada por el Centro de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (CETSA), dependiente de la Universidad Isalud, da cuenta de un ahorro de 12,6 millones de dólares experimentado por el sistema nacional a partir de la introducción de tratamientos con biosimilares .Dadas las experiencias en otros países, diversos especialistas coinciden en que la incorporación de estas terapias es una de las estrategias que representaría un alivio financiero y que además podrían ser destinadas a pacientes que necesitan terapias innovadoras. Este tipo de terapéuticas fueron diseñadas para ser altamente similares a sus productos de referencia -medicamentos biológicos originales- que proporcionan importantes beneficios clínicos para los pacientes que padecen enfermedades graves. Implican un menor costo, ya que se tratan de productos maduros cuya protección de patentes ha caducado, y - según agencias regulatorias como EMA y FDA- no presentan diferencias significativas en términos de actividad biológica, eficacia y seguridad.

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"Para mejorar el acceso es importante que el biosimilar sea más barato que el original. Esa es la experiencia que tenemos de nuestros colegas en Europa. Lo que se observó en esos países es que bajó el costo y que aumentó el acceso. Es decir, el pagador tiene más posibilidades de tratar a más pacientes. Lo que esperamos es que la llegada de los biosimilares mejore el acceso de estos pacientes con enfermedades reumatológicas. Ese es el objetivo final que los médicos tenemos: el acceso a los tratamientos y su adherencia", señala el doctor Gustavo Citera (MN 67607), jefe de la sección de reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP) y ex presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología. .

"Cuando la patente caduca está la posibilidad, y así está previsto, de generar competencia. Al menos si no es total, parcial. La introducción de los biosimilares permite eso: que ingresen al mercado, tras la definición del ente regulador, terapias con similar efectividad, con estudios de no inferioridad y con un precio inferior. Eso tiene muchos beneficios para el mercado de salud. Desde el punto de vista de la economía de la salud, analizamos la minimización de los costos. En el mundo se ha visto que no hay diferencias estadísticamente significativas en lo que ha sido la respuesta médica. Pero es claveque exista una interacción permanente entre los equipos de médicos y de economistas. La comunicación y la educación en biosimilares es un aspecto fundamental para generar la confianza necesaria en toda la cadena de valor", explica la economista Natalia Jorgensen, directora del CETSA -Isalud y consultora en priorización de intervenciones en salud del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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"En nuestro país la introducción de biosimilares es más difícil porque nuestro sistema está muy fragmentado. No tenemos una política nacional de biosimilares. Entonces, su introducción depende de cada uno de los financiadores, de la decisión que tome cada una de las 290 obras sociales nacionales, las 24 obras sociales provinciales, el sector público. El proceso es más lento y, probablemente, el impacto económico que uno observa sea menor" reflexiona la especialista.

La introducción de estas terapéuticas en mercados internacionales implicó un ahorro estimado de 10 mil millones de euros entre 2016 y 2020 en 5 países de Europa: Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España. Este alivio presupuestario para los financiadores abre la posibilidad de reasignar partidas presupuestarias según las prioridades sanitarias de cada país. La experiencia en regiones como Europa sugiere que, al optimizar el presupuesto sanitario, los sistemas de salud disponen de más fondos para invertir en innovación y en otras áreas de salud como el diagnóstico, la prevención, las tecnologías, la capacitación de sus profesionales y expandir la oferta y el acceso de servicios para pacientes y profesionales de la salud .

La apuesta a los biosimilares como estrategia para promover la innovación y la sustentabilidad es lo que motivó la formación del Grupo Argentino de Biosimilares de Calidad (GABiC), conformado por las compañías Sandoz, Gobbi Novag y Amgen. "La introducción exitosa de los biosimilares en Argentina implica un esfuerzo multidisciplinario de todos los actores del sistema de salud: laboratorios, financiadores, médicos, auditores, asociaciones de pacientes deben trabajar juntos para llevarle tranquilidad y confianza al paciente" sostiene Federico Lipszyc, responsable médico del área de Medicina General del Amgen. "Al mismo tiempo, es imprescindible educar a los profesionales de la salud en biosimilares, comunicar efectivamente su eficacia y seguridad, y hacer énfasis en la sólida evidencia científica que los respalda para lograr la confianza necesaria para conseguir una adopción articulada" agrega Nicolás Costa, responsable médico de Sandoz.

En este sentido, desde GABiC manifiestan la necesidad de un consenso multisectorial en relación al concepto de sustentabilidad. Tal como sugieren estudios y publicaciones sobre la experiencia en Europa (que denotan una amplificación sorprendente del acceso en varios tratamientos) un mercado sustentable significa que más pacientes se benefician de un acceso conveniente, oportuno y confiable a las terapias biológicas de calidad. La competencia en biosimilares conduce a un esquema de costos predecibles a largo plazo, sin comprometer la calidad y generando ahorros que pueden reinvertirse en más y mejores terapias innovadoras para los pacientes. No promover la competencia en el mercado de biosimilares puede empobrecer el desarrollo, lo que eventualmente conducirá a un mayor costo para los sistemas de atención médica y los pacientes, con menos recursos para la innovación y menores niveles de acceso para la población.

"Sin duda, los biosimilares son una excelente noticia para el sistema porque han demostrado tener una gran capacidad para resolver problemas de salud graves que antes podían causar la muerte. A mí me da la impresión de que esta es una de las vías a explorar para lograr un equilibrio en el sistema" asegura el economista Carlos Vassallo, profesor de salud pública en la Universidad del Litoral y director del Instituto de Economía del Bienestar. "En Argentina todavía la experiencia es reducida pero vemos que en la mayoría de los sistemas de salud del mundo empiezan a ocupar un lugar cada vez más importante de la oferta. Hay que explorar este camino porque va a permitir generar ahorros para ampliar la posibilidad de cobertura. Además, es importante que los gobiernos se involucren desde el punto de vista de la legislación creando medidas específicas para regular y controlar ese gasto. Hoy veo difícil la sustentabilidad de nuestro sistema porque está muy fragmentado y contamos con una débil gobernanza", añade.

"Hay muchos instrumentos que, combinados, pueden contribuir a la sustentabilidad del sistema de salud. Es necesario mejorar los mecanismos de compra conjunta de medicamentos, poner sobre el tapete -y hacer cumplir- la ley de prescripción por nombre genérico, tener una política de biosimilares, impulsar licitaciones que mejoren los precios con descuentos significativos, contar con precios de referencia para los medicamentos de uso ambulatorio, una agencia de evaluación de tecnologías. Es difícil ser sustentables si se implementa un solo instrumento, de forma aislada: una política de medicamentos que tiene que ser mucho más abarcativa" puntualiza Jorgensen.

De ahí que el objetivo de GABiC pasa por trabajar en múltiples frentes y junto, obviamente, a los médicos, que son los que en definitiva van a prescribir este tipo de moléculas, pero involucrando también a los pacientes y sin lugar a dudas, a los financiadores.

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