De Biden a Trump, la venta de Twitter a Elon Musk revoluciona la política de Estados Unidos

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Cuando Trump abandonó el acuerdo climático, Musk cortó sus lazos y twitteó: "Dejar París no es bueno para Estados Unidos ni para el mundo"
Brendan Smalowski

WASHINGTON.- La noticia sobre la adquisición hostil de Twitter por parte de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, tenía apenas unos minutos de vida cuando golpeó la puerta de la Casa Blanca: los periodistas le preguntaron a Jen Psaki, la vocera del presidente Joe Biden, si la administración estaba preocupada por un posible retorno de Donald Trump a la plataforma que le permitió llegar a la presidencia, y de la que fue expulsado por incitar el ataque al Congreso del 6 de enero de 2021.

“No importa quién sea el dueño o maneje Twitter, el presidente ha estado preocupado por mucho tiempo por el poder de las grandes plataformas de redes sociales, el poder que tienen sobre nuestra vida cotidiana. Ha argumentado por mucho tiempo que las plataformas tecnológicas deben rendir cuentas por los daños que generan”, respondió.

La página de Elon Musk en Twitter en una foto del 25 de abril de 2022 en Sausalito, California. (AP Foto/Eric Risberg)
La página de Elon Musk en Twitter en una foto del 25 de abril de 2022 en Sausalito, California. (AP Foto/Eric Risberg)


La página de Elon Musk en Twitter en una foto del 25 de abril de 2022 en Sausalito, California. (AP Foto/Eric Risberg)

La movida de Elon Musk pateó el avispero político de Estados Unidos, que navega los siete días de la semana en Twitter, por más que esté muy lejos de tener la popularidad de Facebook, o el crecimiento exponencial de TikTok, devenida en la verdadera “plaza pública” de los jóvenes. Las primeras reacciones fueron bastante nítidas y estuvieron alineadas por la grieta: el progresismo desplegó temores y advertencias por el futuro de la plataforma y la democracia, y la derecha, critica de la discrecionalidad en la aplicación de las reglas de la compañía, a la que siempre acusó de censurar, celebró el cambio de manos. Y Europa le recordó a Musk que debe cumplir con sus reglas y atacar la desinformación y el contenido tóxico y potencialmente dañino.

“Por “libertad de expresión”, me refiero simplemente a lo que se ajusta a la ley. Estoy en contra de la censura que va mucho más allá de la ley”, tuiteó Musk este martes. “Si la gente quiere menos libertad de expresión, le pedirá al gobierno que apruebe leyes a tal efecto. Por lo tanto, ir más allá de la ley es contrario a la voluntad del pueblo”. agregó.

La reacción de Trump

Horas antes del acuerdo, el propio Trump había prometido en una entrevista en Fox News que no volvería a Twitter, y se quedaría en su red social, Truth, pese a su escasísima tracción.

“No voy a entrar en Twitter”, dijo el magnate. “Voy a quedarme en Truth”, agregó.

Un eventual retorno de Trump a Twitter le devolvería el megáfono que usó de manera incansable y como ningún otro político para darle forma a su meteórico ascenso hasta la Casa Blanca. Muchos de los principales miembros del Partido Republicano miran con inquietud el retorno a las viejas épocas, temerosos de que pueda llegar a espantar votos de la derecha moderada en las próximas elecciones legislativas en las cuales confían en capturar el control del Congreso. Hay quienes creen, incluso, que un retorno a sus viejos hábitos puede dañar su marca ante una posible candidatura presidencial en 2024.

Foto tomada el 24 de julio del 2021 del expresidente Donald Trump en un evento en Phoenix.  (Foto AP/Ross D. Franklin)
Foto tomada el 24 de julio del 2021 del expresidente Donald Trump en un evento en Phoenix. (Foto AP/Ross D. Franklin)


Foto tomada el 24 de julio del 2021 del expresidente Donald Trump en un evento en Phoenix. (Foto AP/Ross D. Franklin)

La venta de Twitter provocó una reacción casi inmediata de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, según sus siglas en inglés), la organización defensora de los derechos de los norteamericanos. Anthony Romero, director Ejecutivo de ACLU, dijo que la toma de Musk –a quien reconoció como uno de los principales contribuyentes de su organización– era un “gran peligro”.

“Si bien Elon Musk es miembro de la ACLU y uno de nuestros contribuyentes más importantes, existe un gran peligro en que haya tanto poder en manos de cualquier individuo. En el mundo de hoy, un pequeño puñado de empresas privadas de tecnología, incluido Twitter, desempeña un papel profundo y único para permitir nuestro derecho a expresarnos en Internet”, afirmó Romero.

China

Jeff Bezos, el principal competir de Musk en el espacio, dueño del Washington Post y otro multimillonario quien también llegó a ser el hombre más rico del mundo, se encargó de agitar un fantasma que desvela a todo el arco político de Washington: el poder de las potencias extranjeras, como Rusia y China, para influir en el humor y en la política de Estados Unidos. Bezos compartió un posteo que ponía sobre relieve que el segundo mercado más importante para Tesla, el fabricante de autos eléctricos de Musk, es China, que además provee a Tesla de baterías eléctricas.

“Pregunta interesante. ¿El gobierno chino ganó un poco de influencia sobre la plaza del pueblo?”, tuiteó Bezos. “Mi propia pregunta es que probablemente no. El desenlace más probable en ese sentido es la complejidad en China para Tesla, más que censura en Twitter”, respondió.

Elizabeth Warren, ícono progresista, dijo que el acuerdo era peligroso para la democracia. Pero la derecha, que ha acusado a Twitter de censurar y de tener un sesgo ideológico a la hora de diseñar y de aplicar sus reglas, festejó el cambio de manos. Mark Levin, un popular, mordaz y muy controvertido comentarista conservador del país, anunció su regreso a Twitter poco después de que se conoció la noticia. Levin había abandonado la plataforma el 8 de enero de 2021, furioso por la decisión de Twitter de suspender la cuenta de Trump luego del ataque al Congreso.

“He suspendido mi propia cuenta de Twitter en protesta contra el fascismo de Twitter. Les pido a todos mis seguidores que se unan a mí ahora en Parler y Rumble”, había sido su último tuit. Poco después de que se conoció la compra de Musk, regresó: “¡Gracias al nuevo dueño, he decidido volver!”, anunció Levin.

Kellyanne Conway, asesora y estratega política de Trump, fue otra de las voces de la derecha que celebró la movida de Musk. “Gracias, Elon Musk”, tuiteó. “Twitter puede ser divertido nuevamente”, agregó.

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