Biden presiona sobre derechos humanos y Xi advierte sobre Taiwán en reunión de tres horas

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Una pantalla muestra al presidente chino, Xi Jinping, asistiendo a una reunión virtual con el presidente estadounidense, Joe Biden

Por Andrea Shalal, Michael Martina, David Brunnstrom y Yew Lun Tian

WASHINGTON/PEKÍN, 16 nov (Reuters) -El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, presionó a su homólogo chino sobre las prácticas de Pekín en materia de derechos humanos, en una llamada de más de tres horas que tuvo lugar el lunes, mientras que Xi Jinping advirtió que China respondería a las provocaciones en Taiwán, según informaron fuentes oficiales.

La esperada conversación entre los máximos dirigentes de las mayores economías del mundo fue descrita por ambas partes como franca y directa, y las dos partes trataron de rebajar la temperatura y evitar el conflicto.

Las conversaciones no parecieron arrojar resultados inmediatos, pero dieron a los dos líderes la oportunidad de alejar sus relaciones de una confrontación gélida.

Hablaron de Corea del Norte, Afganistán, Irán, los mercados energéticos mundiales, el comercio y la competencia, el clima, las cuestiones militares, la pandemia y otras áreas en las que suelen discrepar.

Xi, que no ha salido de su país desde que el COVID-19 se extendió por todo el mundo hace casi dos años, comparó a los dos países con "dos barcos gigantes que navegan en el mar" y que necesitan mantener un rumbo estable para no chocar, informaron medios estatales chinos.

"Espero que, señor presidente, pueda ejercer el liderazgo político para devolver la política de Estados Unidos respecto a China a una vía racional y pragmática", dijo Xi a Biden, según Xinhua.

Biden también habló de evitar el conflicto.

"Me parece que nuestra responsabilidad como líderes de China y Estados Unidos es garantizar que la competencia entre nuestros países no se desvíe hacia el conflicto, ya sea intencionado o no", dijo Biden durante un breve intercambio observado por los periodistas estadounidenses. "Una competencia simple y directa sin más".

Los dos líderes mantuvieron un "debate sano", dijo después un alto cargo estadounidense. Biden subrayó la importancia de que China cumpla con sus compromisos bajo un acuerdo comercial negociado con el predecesor de Biden, Donald Trump, según la fuente estadounidense.

China se está retrasando en el compromiso de comprar bienes y servicios estadounidenses por valor de 200.000 millones de dólares más, pero responsables chinos dijeron que Xi dijo a Biden que era importante evitar politizar el asunto.

Los dos mandatarios también discutieron la adopción de medidas para abordar el abastecimiento energético mundial, según dijeron los representantes de Estados Unidos. Las fuentes chinas dijeron que Xi acordó mejorar una "vía rápida" para que los encargados de negocios de Estados Unidos vayan a China.

El polémico tema de si Estados Unidos mandará enviados de la Casa Blanca a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín en febrero no se tocó, dijo el alto cargo estadounidense.

LÍNEA ROJA PARA TAIWÁN

Tras las conversaciones, quedó claro que sigue habiendo importantes diferencias sobre Taiwán.

Aunque Biden reiteró el apoyo de Estados Unidos a la política de "una sola China", en virtud de la cual reconoce oficialmente a Pekín y no a Taipéi, también dijo que "se opone firmemente a los esfuerzos unilaterales para cambiar el 'statu quo' o socavar la paz y la estabilidad a lo largo del estrecho de Taiwán", dijo la Casa Blanca.

Xi dijo que quienes en Taiwán buscan la independencia, y sus partidarios en Estados Unidos, están "jugando con fuego", según Xinhua.

"China es paciente y busca la reunificación pacífica con gran sinceridad y esfuerzo, pero si los secesionistas de Taiwán provocan, o incluso cruzan la línea roja, tendremos que tomar medidas decisivas".

Xi se opone a los esfuerzos de Washington por dar más espacio a Taiwán en el sistema internacional, y los recientes comentarios de Biden de que Estados Unidos defendería a Taiwán en ciertos casos también inflamaron las tensiones.

China considera que Taiwán —que cuenta con una estructura de Gobierno propio— es una provincia separatista que, tarde o temprano, se reunificará con el país continental. Pekín ha prometido poner la isla bajo control chino, por la fuerza si es necesario.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán, en respuesta a las conversaciones, dijo que esperaba que China pudiera asumir su "responsabilidad común" de mantener la paz en el estrecho de Taiwán y resolver las diferencias mediante el diálogo.

Biden planteó otras cuestiones que Pekín considera de interés interno, como su gestión del Tíbet, Hong Kong y Xinjiang, donde las políticas de China se enfrentan a frecuentes censuras por parte de grupos de derechos humanos extranjeros.

Biden y Xi no han tenido una reunión cara a cara desde que Biden llegó a la presidencia y la última vez que hablaron fue por teléfono en septiembre. El presidente estadounidense mostró una gran sonrisa cuando el presidente chino apareció en una gran pantalla en la sala de conferencias de la Casa Blanca.

"Al menos están hablando", escribió el economista Wellian Wiranto, del OCBC Bank de Singapur, durante las conversaciones. "Esa parece ser la principal expectativa de los mercados globales ante cualquier resultado concreto, o la falta de él".

(Información de Andrea Shalal, David Brunnstrom y Michael Martina en Washington, y Yew Lun Tian en Pekín; información adicional de Gabriel Crossley, Ryan Woo, Tony Munroe y Trevor Hunnicutt; redacción de Trevor Hunnicutt; edición de Heather Timmons y Michael Perry; traducido por Tomás Cobos)

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