Biden intenta reafirmar el liderazgo de Estados Unidos, y el suyo propio

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El presidente Joe Biden pronuncia un discurso en la cumbre COP26 de las Naciones Unidas en Glasgow, Escocia, el martes 2 de noviembre de 2021. (Erin Schaff/The New York Times).
El presidente Joe Biden pronuncia un discurso en la cumbre COP26 de las Naciones Unidas en Glasgow, Escocia, el martes 2 de noviembre de 2021. (Erin Schaff/The New York Times).

GLASGOW, Escocia — El principal objetivo del presidente Joe Biden para su segundo viaje al extranjero desde que entró en funciones era reafirmar la capacidad de Estados Unidos para liderar al mundo en el combate al cambio climático antes de que sea demasiado tarde. Pero también quería reafirmar la capacidad de Joe Biden.

El viernes, desde el momento en que aterrizó en Roma para la reunión del G20, y luego viajó a la cumbre del clima en Glasgow, Biden asumió el papel de un vendedor ambulante, exultándose en las adulaciones y la política personalizada que cree que lo hacen un buen negociador y que pueden producir acuerdos sustanciales.

“Jamás deja de sorprenderme ese momento en que miras a alguien de manera fija a los ojos porque estás tratando de conseguir algo”, comentó Biden en una conferencia de prensa en Roma. “Ellos me conocen y yo los conozco a ellos. Podemos generar resultados juntos”.

En la noche del martes, Biden sí regresó a Washington con algunas victorias, como un nuevo impuesto mínimo global para las empresas, así como acuerdos climáticos para reducir las emisiones de metano —un acuerdo que, según afirmó, era “el compromiso fundamental” de su gobierno— y la deforestación. Sin embargo, aunque esos acuerdos fueron significativos, la mayoría se finalizó antes de su viaje.

Frente a una falta de consenso entre los líderes mundiales sobre las medidas que de ahora en adelante deben tomarse a nivel global, y con su agenda climática en riesgo ante el Congreso de su país, la presencia de Biden en Glasgow puso de manifiesto la realidad de que el estilo personal que él prefiere aún no le ha ayudado a cerrar la brecha entre su ambición y los logros que ha conseguido.

“Biden disfruta el aspecto personal de la diplomacia individual”, expresó Richard Haass, ex alto funcionario del Departamento de Estado y de seguridad nacional que ahora es presidente del Consejo de Relaciones Exteriores. “En mi opinión, exagera su impacto. Ni el tipo más encantador del mundo va a lograr que Brasil ceda en el tema de los bosques tropicales, ni Australia en materia de carbón, ni China o Rusia en ningún área.

“La diplomacia que él maneja tiene sus límites”.

Personas organizan una protesta con temática de "El juego del calamar", portando máscaras de líderes mundiales, incluido el presidente de Estados Unidos Joe Biden, para resaltar la crisis climática, cerca de la cumbre COP26 de las Naciones Unidas en Glasgow, Escocia, el martes 2 de noviembre de 2021. (Andrew Testa/The New York Times).
Personas organizan una protesta con temática de "El juego del calamar", portando máscaras de líderes mundiales, incluido el presidente de Estados Unidos Joe Biden, para resaltar la crisis climática, cerca de la cumbre COP26 de las Naciones Unidas en Glasgow, Escocia, el martes 2 de noviembre de 2021. (Andrew Testa/The New York Times).

En Glasgow, China y Rusia, dos de los mayores emisores de gases de efecto invernadero en el mundo, enviaron equipos de negociación a la conferencia, conocida como la COP, mas no a sus líderes. El presidente de China, Xi Jinping, solo envió una declaración escrita, en la que prometió que su país “seguirá priorizando la conservación ambiental y construyendo un camino ecológico y de bajas emisiones de carbono para el desarrollo”.

Decenas de otros jefes de Estado hicieron intervenciones introductorias sobre mantener activos los objetivos climáticos compartidos, aunque propusieron ideas contradictorias para llevarlo a cabo.

“En realidad no hay consenso”, agregó Haass, “y Estados Unidos no puede golpear la mesa e insistir en que exista”.

En una conferencia de prensa de despedida, Biden de nuevo buscó reafirmar el liderazgo estadounidense y declaró que consideraba un “grave error” que China no haya asistido a la cumbre. “Perdió su oportunidad para influir en las personas de todo el mundo, y los presentes aquí en la COP”, afirmó Biden.

Sugirió que estaba dispuesto a seguir una estrategia a largo plazo para convencer a China de negociar: dijo que al menos tenía una relación emergente con Xi, entablada cuando era vicepresidente, y afirmó que han hablado “al menos cinco o seis horas” por teléfono desde enero.

No obstante, en esencia, también se mostró optimista sobre la habilidad de las democracias para trabajar en conjunto. Biden pasó gran parte de su tiempo en Glasgow comunicando que hacía todo lo que estaba a su alcance, desde su cargo, ya sea a través de medidas ejecutivas o con la restauración de las normas ambientales que fueron destrozadas durante la era de Trump.

“Todos estamos en el mismo equipo y en general tenemos los mismos problemas”, les dijo a sus aliados, entre ellos el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante una reunión sobre una iniciativa global de infraestructura auspiciada por Estados Unidos. “La democracia sigue siendo la mejor manera de generar resultados”.

La cumbre seguirá hasta el 12 de noviembre y Biden dejará en la sede una delegación liderada por John Kerry, quien ayudó a asegurar el acuerdo climático de París en 2015 como secretario de Estado y ahora funge de enviado especial para el clima. El martes, Kerry declaró que esperaba ver nuevos compromisos financieros para cumplir una promesa muy postergada de destinar 100.000 millones de dólares al año a ayudar a los países en desarrollo a combatir y adaptarse al calentamiento global, aunque no quedó claro si todos los países cumplirían sus compromisos.

A lo largo de su visita, Biden, que enfrenta pésimas cifras de aprobación en su nación, se mostró confiado en que el mismo enfoque moderado que adoptó en el extranjero al final daría como resultado la aprobación de dos proyectos de ley clave en Washington: una propuesta de red de seguridad social de 1,85 billones de dólares que incluye disposiciones para energías limpias, y una propuesta de ley de infraestructura de 1 billón de dólares.

El representante demócrata por California Ro Khanna, quien ha estado trabajando con el presidente para reestructurar su agenda climática, relató que Biden le dijo antes de su viaje a Europa que “el prestigio estadounidense” estaba en juego.

Según Khanna, el presidente le dijo que “cuando se reúne con líderes extranjeros, ellos pregonan los beneficios de la autocracia y el autoritarismo. Él quiere ser capaz de demostrar que las democracias pueden gobernar y lograr grandes cosas, con la velocidad necesaria”.

Biden está ansioso por posicionarse como un líder global para la acción colectiva en torno a la política climática. Esa es una estrategia distinta, de un modo radical, a la que siguió el gobierno de Trump, que anuló más de 100 normas de protección ambiental y, según arguyen algunos expertos, aceleró los efectos del cambio climático.

“Lo primero que hay que hacer es detener la hemorragia”, dijo Leah Stokes, profesora adjunta en la Universidad de California, campus Santa Bárbara, que se especializa en clima y medioambiente, y ha asesorado a los demócratas en el Senado sobre cómo elaborar la legislación. “Lo siguiente es el progreso, regresar a la línea de partida y empezar a avanzar en la dirección correcta”.

El progreso que Biden esperaba ver se ha quedado estancado debido a las luchas internas entre los demócratas del Congreso. Se ha reducido el alcance de la medida enfocada en el clima, en gran medida debido a que el senador demócrata por Virginia Occidental, Joe Manchin, uno de los dos representantes que se resisten a aprobar el paquete de gasto, dijo que no votaría con respecto al paquete hasta saber más acerca de este.

Sin embargo, si Biden consigue la aprobación, el proyecto de ley —que incluye 555.000 millones de dólares para combatir el cambio climático, en su mayoría mediante incentivos fiscales para el uso de fuentes de energía con emisiones bajas— sería el plan más ambicioso que Estados Unidos ha adoptado hasta el momento.

Al parecer, la renuencia de Manchin no ha neutralizado el optimismo de Biden respecto a obtener los votos suficientes para aprobar su agenda en ambas cámaras del Congreso, aunque no se espere el apoyo de ningún republicano.

“Creo que Joe votará a favor”, dijo Biden en referencia a Manchin. “Creo que vamos a lograrlo”.

© 2021 The New York Times Company

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