Biden enseña una actitud casi trumpiana al negarse a mostrar arrepentimiento por Afganistán

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Biden ha defendido su actuación ante crisis provocada por retirada de tropas estadounidenses en Afganistán  (ABC News)
Biden ha defendido su actuación ante crisis provocada por retirada de tropas estadounidenses en Afganistán (ABC News)

Si alguien esperaba que el presidente Joe Biden expresara algún nivel de arrepentimiento por el rápido colapso del gobierno de Afganistán, respaldado por Estados Unidos frente a un resurgimiento de los talibanes y la resultante aglomeración de refugiados que buscaban una salida en el aeropuerto internacional de Kabul cuando él se sentó con George Stephanopolous de ABC el miércoles, se sentirán decepcionados.

Al ser presionado sobre si él y sus asesores restaron importancia a las advertencias de inteligencia sobre los peligros de una retirada de Estados Unidos, o si hubo un fracaso en la recopilación de información de inteligencia, Biden respondió que "no había consenso" sobre cuánto tiempo el gobierno afgano podría permanecer sin asistencia de Estados Unidos.

"Si echa un vistazo a los informes de inteligencia, dijeron que era más probable que fuera en algún momento a fin de año", reveló el presidente, quien el mes pasado dijo a los periodistas que era "muy poco probable" que el grupo fundamentalista islámico, considerado por muchos como una organización terrorista, se convertiría una vez más en el gobierno de facto de Afganistán.

Enfrentado por su declaración anterior, Biden dijo que no creía que nadie anticipara que la fuerza afgana de 300.000 efectivos, entrenados por tropas estadounidenses y de la OTAN, colapsaría tan rápido como lo hicieron, y enfatizó que Estados Unidos se había movido para asegurar el control del aeropuerto de Kabul después de había quedado claro que había un gran número de afganos que buscaban refugio ante el nuevo régimen fundamentalista.

Su declaración a Stephanopolous reflejó lo que su principal asesor militar, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, dijo durante una conferencia de prensa el miércoles cuando se le preguntó si los informes de inteligencia predijeron el colapso del gobierno afgano.

"No había nada que yo ni nadie viera que indicara un colapso de este ejército y este gobierno en 11 días", declaró.

Y cuando Stephanopolous lo presionó aún más sobre si su administración podría haber manejado la retirada de Afganistán mejor de lo que lo ha hecho, Biden se mostró desafiante y le dijo al periodista: "La idea de que de alguna manera hay una forma de haber salido sin caos, no sé cómo hubiera pasado".

La afirmación del presidente de que los acontecimientos no podrían haber ocurrido de otra manera refleja un desafío casi trumpiano que tiene sus raíces en su antiguo deseo de que Estados Unidos abandone el llamado "cementerio de imperios". Es un marcado contraste con la retórica de su campaña para la presidencia el año pasado, durante la cual prometió: "Haré mi trabajo y asumiré la responsabilidad. No culparé a los demás".

Leer más: América primero: cómo Trump y luego Biden arruinaron la retirada de Estados Unidos de Afganistán

Algunos pueden caracterizar este cambio de tono como hipocresía, pero puede ser simplemente un reflejo de la realidad política y una señal de que Biden y sus asesores pueden haber aprendido algo del hombre al que derrotó en noviembre pasado.

La administración de Biden tiene poco más de 200 días. Las elecciones de mitad de periodo que determinarán el control del Congreso a partir de 2023 son en 446 días. Aunque la imagen que sale de Kabul no es en absoluto bonita, las acciones de Biden parecen estar impulsadas por un reconocimiento de que el juicio que los votantes emitirán el próximo noviembre estará influenciado mucho más por los eventos en casa que por los eventos en una tierra lejana que la mayoría de los estadounidenses no podrían ubicar en un mapa.

Hace cuatro años, la noticia del día estuvo dominada por la respuesta sorda del entonces presidente Trump a los supremacistas blancos que marchaban en Charlottesville, Virginia y la violencia que acompañó a la manifestación "Unite the Right".

La afirmación de Trump de que los racistas y los neonazis que portaban antorchas tiki eran "personas muy buenas" llevó sus índices de aprobación a algunos de los más bajos de su entonces joven presidencia. Fue un escándalo. Uno malo. Pero se negó a admitir fallas en ese momento, el ciclo de noticias avanzó y los votantes tuvieron muchas más oportunidades de medir su desempeño antes de elegir una Cámara de Representantes con mayoría demócrata para tener un control sobre él.

La negativa de Biden a estar de acuerdo con sus críticos parece provenir del mismo libro de jugadas, pero él y sus asesores parecen apostar a que los desarrollos futuros, como una inversión única en infraestructura, le darán a él y los demócratas en el Congreso mucha más munición de la que tenía su predecesor dos años después del inicio de su mandato.

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