Biden se enfoca en otro drama que sufre EE.UU.: lanzó una ofensiva contra el hambre

Rafael Mathus Ruiz
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WASHINGTON.- Un día después de lanzar su plan nacional para enfrentar la pandemia del coronavirus, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, llevó el foco a la crisis económica al advertir que "está empeorando" y que mucha gente pasa hambre, y añadió que el gobierno debe actuar con todas las herramientas disponibles para evitar que más estadounidenses pierdan su trabajo o sean desalojados de sus casas.

"La crisis no está mejorando, está empeorando", afirmó Biden, apenas arrancó un nuevo discurso en la Casa Blanca, en su tercer día de gobierno.

Luego de repasar los puntos principales de su plan de rescate para el país, un titánico paquete de estímulo fiscal de casi dos billones de dólares que debe ser aprobado por el Congreso, el mandatario hizo un fuerte llamado a demócratas y republicanos a que actuaran con urgencia para reparar la primera economía global.

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"Mucho de Estados Unidos está sufriendo. El virus está avanzando. Estamos en 400.000 muertes [por Covid-19] y se cree que superaremos las 600.000. Las familias pasan hambre. Las personas corren el riesgo de ser desalojadas. Las pérdidas de empleo vuelven a sumarse. Necesitamos actuar. No importa cómo se mire, tenemos que actuar", afirmó Biden.

La presentación formal del paquete económico de Biden -ya lo había lanzado durante la transición- llegó luego de que su gobierno pusiera en marcha su nueva estrategia nacional para controlar la propagación del coronavirus y terminar por doblegar la pandemia, la prioridad más urgente de la nueva administración, un esfuerzo que demandará "muchos meses", dijo Biden el jueves, y que requerirá de un "esfuerzo total de tiempos de guerra".

El jueves, Biden había firmado diez decretos para implementar el plan nacional contra la crisis de salud, continuando con su ola de acciones ejecutivas -firmó 17 en su primer día en el Salón Oval- al inicio de su gestión. Los nuevos decretos para ampliar la ayuda económica junto con la nueva estrategia contra el coronavirus representa la ofensiva más amplia y contundente por parte del gobierno federal de Estados Unidos para ponerle punto final a una crisis que se cobró ya más de 400.000 vidas y puso a la economía de rodillas.

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La Casa Blanca aún debe implementar una de las principales medidas anunciadas por Biden: la nueva exigencia a todos los viajeros que lleguen al país de que presenten un test viral negativo de Covid-19, y que hagan una cuarentena de siete días tras su arribo, según las recomendaciones presentadas por los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés). La Casa Blanca tampoco dijo de qué manera hará cumplir la cuarentena para los viajeros que lleguen al país.

Luego de brindar su discurso, Biden firmó dos decretos, uno para preparar el terreno para subir el salario mínimo de los trabajadores federales a 15 dólares, y otro para enfrentar la crisis alimentaria que agravó la pandemia del coronavirus. Las colas para los comedores populares han aumentado, y los bancos de alimentos están desbordados. El cierre de las escuelas empeoró además la crisis porque privó a muchas familias de las comidas diarias que recibían los chicos. Alrededor de 14 millones de niños no tienen suficiente para comer, según un cálculo de Lauren Bauer, investigadora de la Brookins Institution, de mediados del año anterior.

Para comenzar a atacar esa crisis, Biden pedirá al Departamento de Agricultura que amplíe y flexibilice su programa de asistencia a personas y familias de bajos ingresos y sin ingresos (SNAP, según sus siglas en inglés), que reemplazó al programa de cupones de alimentos, o "Food Stamps", que permitía a las familias pobres obtener productos en algunas tiendas. Biden también quiere aumentar las transferencias de dinero a las familias para compensar por las comidas perdidas en las escuelas.

Biden urgió al Congreso a que se moviera con celeridad para aprobar su paquete de rescate para la economía. Su administración presentará más adelante otro plan económico, "Reconstruir Mejor", enfocado en el desarrollo de nueva infraestructura, el combate al cambio climático y la creación de empleos. El problema es que el Congreso tiene otro tema entre manos: el segundo juicio político a Donald Trump.

La líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que está todo listo para comenzar con el proceso la semana próxima (ver aparte). La acusación formal contra Trump ingresaría al Senado este lunes. Muchos republicanos creen que la premura de los demócratas por realizar el juicio atenta contra los derechos del exmandatario. Y en la Casa Blanca existe preocupación de que pueda entorpecer la agenda de Biden, quien le dio un guiño a una eventual postergación.

"Mientras más tiempo para arrancar y enfrentar estas crisis, mejor", dijo Biden luego de la nueva firma de decretos.