Biden encabeza primera reunión de su gabinete histórico

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Víctor Sancho, corresponsal

WASHINGTON, EU, abril 2 (EL UNIVERSAL).- Las reuniones de gabinete de Donald Trump eran más un espectáculo televisivo de alabanza al líder que un encuentro de trabajo entre las cabezas de los departamentos y agencias que gobiernan el país. El expresidente usaba esos momentos para evidenciar con los medios de comunicación como testigos una mesa redonda de bendiciones, agradecimientos extensos y excesivos, mucha pleitesía, poca discrepancia y ninguna tarea clara ni decisión tomada.

Con Trump ya fuera de órbita, las cosas van cambiando poco a poco en la Casa Blanca. El actual mandatario, Joe Biden, tuvo este jueves su primera reunión con el gabinete completo, después de una larga espera para que el Senado, con un juicio de impeachment de por medio, terminara de confirmarle sus nominados para acompañarle en el gobierno de Estados Unidos. Hasta el 22 de marzo no pudo completar su gabinete, con la confirmación de Marty Walsh como secretario de Trabajo.

Las reuniones de gabinete ya no son un espectáculo, sino lo que deberían ser: un momento único para debatir y poner en común la acción de gobierno.

Lo que se pudo ver fue puramente un acto protocolar, de menos de dos minutos: lo justo y necesario para dar un pequeño mensaje —la lista de cinco secretarios encargados de trabajar y explicar el nuevo plan de infraestructura— y que la prensa pudiera tener por primera vez una imagen de todos los líderes del ejecutivo de EU.

Una imagen que es histórica. Biden prometió, ya como presidente electo y cuando estaba armando su equipo, que "el gabinete sería más representativo de la población de EU que nunca otro gabinete en la historia". La mesa puesta en la sala este de la Casa Blanca, con todos los secretarios y directores en la sana distancia adecuada por la pandemia de coronavirus, mostró una estampa nunca antes vista en un gobierno estadounidense: con más mujeres y más minorías que nunca representadas.

A pesar de que el presidente es un hombre blanco septuagenario, prototipo histórico del líder político de EU, los cambios históricos empiezan en su número dos. Se ha escrito mucho del significado de que Kamala Harris sea la primera mujer, la primera afroamericana y la primera descendiente de asiáticos en la vicepresidencia. Harris es sólo una de los "primeros" que forman parte del equipo de Biden, de esos integrantes que han roto techos de cristal, estereotipos, ideas preconcebidas y tradiciones anquilosadas. La decisión de quién integra el equipo más cercano, los asesores en los que confiar la gestión de los diferentes ministerios es sin duda un mensaje a la población, un momento de demostrar la identidad del nuevo gobierno y sus valores, de cómo querrá conectar con el país.

Superar en diversidad el primer gabinete de Trump no era muy difícil: el primer equipo del expresidente republicano sólo contó con cuatro de 15 secretarios que no fueran hombres blancos. Y Biden lo hizo a lo grande: de los 15 ministros de su administración, más de la mitad (9) son mujeres o representantes de minorías raciales. Algunos, además, hacen historia por ser los primeros en su puesto: Lloyd Austin es el primer afroamericano en la cartera de Defensa, Janet Yellen la primera mujer al frente del Tesoro, Xavier Becerra (Salud), Miguel Cardona (Educación) y Alejandro Mayorkas (Seguridad Nacional) son los primeros latinos en sus puestos. Este último es el primer inmigrante en encabezar su departamento.

Además, hay otros dos que rompen barreras históricas: Pete Buttigieg (Transporte), que entraría en la categoría de hombre blanco, es el primer miembro de un gabinete de EU abiertamente gay; Deb Haaland se convirtió en la primera nativa americana en llegar al gobierno de EU, en la cartera de Interior, responsable de la gestión de las tierras públicas federales. Para el gobierno Biden, la representación de la diversidad es algo clave, como medida para dar ejemplo del cambio de paradigma que vive EU. Los nombramientos históricos no se quedan en la primera línea: Avril Haines es la primera mujer al frente de las agencias de inteligencia, Katherine Tai en la primera mujer de una minoría (asiática) nombrada representante comercial, y Rachel Levine, hace pocos días, se convirtió en la primera transgénero en entrar a un alto puesto de la administración tras ser aprobada por el Senado como subsecretaria de Sanidad.

A pesar de los esfuerzos, Biden no ha escapado de las críticas. Dos de las grandes secretarías, Estado y Justicia, siguen en manos de hombres blancos, así como puestos de alta confianza como el asesor en seguridad nacional o el jefe de gabinete. La presencia de figuras de origen asiático es paupérrima, limitada a la representación comercial (Tai), y muchos le critican que algunas carteras menores, como Vivienda, estén estereotipadas como las ideales para cubrir el cupo de minoría afroamericana en el gobierno.