Biden contra Putin: el futuro de Maduro está en manos de las grandes potencias (y los gobiernos de la región)

Pedro Pablo Peñaloza Ochoa
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Mientras los analistas dicen que la crisis de Venezuela se “estanca”, el mundo gira. Nuevos actores entran a escena y abren la posibilidad de sacudir un conflicto que desde hace tiempo superó las fronteras de la República Bolivariana, convirtiéndose en un dolor de cabeza para toda América Latina y en un campo de batalla para las grandes potencias.

Venezuelan President Nicolas Maduro gestures a hug to supporters during an event with his wife Cilia Flores marking Youth Day at Miraflores presidential palace in Caracas, Venezuela, Friday, Feb. 12, 2021, amid the COVID-19 pandemic. The annual holiday commemorates young people who accompanied heroes in the battle for Venezuela's independence. (AP Photo/Ariana Cubillos)
El régimen de Nicolás Maduro ha buscado romper el cerco con la complicidad de la Rusia de Vladimir Putin, China, Irán, Turquía y Cuba (AP Photo/Ariana Cubillos)

La oposición venezolana cuenta con el respaldo de Occidente, incluido el grueso de los miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA). Estados Unidos, Reino Unido y la mayoría de la Unión Europea reconocen como presidente encargado de la nación a Juan Guaidó, jefe del Parlamento elegido en 2015. Por su parte, el régimen de Nicolás Maduro ha buscado romper el cerco con la complicidad de la Rusia de Vladimir Putin, China, Irán, Turquía y Cuba.

La principal fortaleza de los adversarios del líder socialista está en el respaldo de la comunidad democrática internacional. Sin embargo, los cambios políticos experimentados por distintos países influyen en el equilibrio de fuerzas.

Con un discurso agresivo que llegó a asomar la opción de una intervención militar y la aplicación de sanciones económicas, el republicano Donald Trump encabezaba la coalición contra la revolución chavista. El demócrata Joe Biden ha ratificado la posición de su antecesor en cuanto al rechazo a Maduro, a quien tilda de “dictador”, y el aval a Guaidó, pero aún no está claro el rumbo que tomará la Casa Blanca con respecto a la situación de Caracas.

Las fichas se han movido en América Latina. Bajo los gobiernos de Mauricio Macri y Enrique Peña Nieto, Argentina y México apuntalaban las iniciativas de la oposición. Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador dejaron sin efecto esta alianza, aunque debe subrayarse que tampoco se han arrojado a los brazos de Maduro.

El retorno al poder del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Bolivia ha sido una excelente noticia para el régimen chavista, que cruza los dedos por el triunfo de Andrés Arauz, el delfín de Rafael Correa, en Ecuador. Entretanto, el colombiano Iván Duque se levanta como el enemigo número uno de Maduro y acaba de aprobar un plan para regularizar a los cientos de miles de venezolanos que cruzaron la frontera de forma ilegal huyendo del hambre y la miseria.

La Unión Europea (UE) actúa con cautela. Mantiene su condena a Maduro, exige unidad a la oposición y sigue apostando por el diálogo entre las partes, al tiempo que espera por la estrategia de Biden. “Todas las transiciones políticas que ha habido en el mundo desde la chilena, la española o la polaca pasan por un reconocimiento de las partes y en algunos casos con soluciones que involucran a los que vienen y a los que se van”, enfatizó el alto representante de la UE, Josep Borrell, en una entrevista concedida a Europa Press a finales de enero.

Gran interrogante

“Este año se plantea lleno de incertidumbres, muy propio de los reacomodos que se han venido produciendo en la escena política y económica mundial”, explica Edmundo González Urrutia, internacionalista y antiguo embajador de Venezuela en Buenos Aires.

González Urrutia describe el panorama global en estos términos: “Estamos ante un escenario geopolítico regional de cambios importantes, con una Cuba inmersa en una nueva crisis económica que recuerda a los tiempos del llamado ‘período especial’. Un dirigente como Lula -Luiz Inácio Da Silva- dispuesto a seguir en la lucha política en Brasil, pero sin el liderazgo de otros tiempos.

Evo Morales fuera del poder en Bolivia tratando de alcanzar su sobrevivencia política, pero con su partido de nuevo en el gobierno. Nicaragua acosada por un creciente descontento popular frente a una pareja presidencial desacreditada. Un gobierno en Argentina aún sin definiciones estratégicas claras en cuanto a sus alianzas internacionales. Y un México indiferente que pretende encerrarse en la vieja doctrina Estrada de la no intervención”.

El académico recapitula los eventos recientes que han ubicado a Venezuela en el centro de la atención mundial. “El caso venezolano ha entrado en la agenda del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde se han realizado varias reuniones informales para abordar la crisis humanitaria. A su vez, la OEA ha adoptado varias resoluciones en ese mismo sentido y su secretario general, el uruguayo Luis Almagro, ha producido al menos cuatro informes demoledores en los que advierte sobre la consolidación de un régimen dictatorial en el país, y denuncia la degradación de las condiciones de vida de los venezolanos y una sistemática violación de derechos humanos”.

La Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela, designada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, halló elementos que vinculan a Maduro con la comisión de delitos de lesa humanidad, y la Fiscalía de la Corte Penal Internacional ya examina los abusos que se han registrado en el país.

A la expectativa

Unos 14 países del continente crearon en agosto de 2017 el Grupo de Lima, que de inmediato tomó protagonismo en la lucha contra Maduro. No obstante, hoy ese bloque parece disminuido. “No debe sorprendernos que el Grupo de Lima haya venido perdiendo fuerza y protagonismo no solo por los cambios de gobiernos y cancilleres, sino también porque algunos de sus miembros han decidido sumarse al Grupo Internacional de Contacto (GIC), tal es el caso de República Dominicana, Argentina, Chile, Ecuador, Costa Rica y Panamá”, expone González Urrutia. El GIC es promovido por la UE.

En otro giro que perjudicó a la oposición venezolana, República Dominicana y Panamá recientemente dejaron de reconocer a Guaidó como Presidente interino. “Países como Panamá, Costa Rica y República Dominicana han venido asumiendo posiciones muy tibias con respecto al apoyo a la causa venezolana. Sumemos a lo anterior el cambio de gobierno en Estados Unidos. Los países no sienten la misma presión y esperan conocer cuál será la posición de la nueva administración de Estados Unidos sobre Venezuela en este año”, observa el embajador.

Desde el norte

A pesar de la salida de Trump y del viraje a la izquierda en algunos países de la región, el politólogo Carlos Romero sostiene que “el nuevo cuadro internacional no está favoreciendo a Maduro”. Apunta que Biden arribó a la Casa Blanca conservando el enfoque de la administración anterior y que desde sus tiempos de candidato tachó de dictador al gobernante venezolano, razón por la cual descarta que el chavismo pueda tender puentes fácilmente con Washington.

El experto de la Universidad Central de Venezuela (UCV) considera que, por una parte, el mandatario norteamericano buscará constituir un frente común con América Latina y la UE y, por otro lado, conversará con China y Rusia para acordar una salida política al conflicto. En esa línea, opina que surgirán “nuevas opciones que enriquecerán las posibilidades de llegar a un entendimiento”.

Romero llama la atención sobre la reactivación de la disputa territorial entre Venezuela y la vecina Guyana, cuyo gobierno impulsa la exploración y explotación de yacimientos petroleros en aguas que Caracas reclama como propias. “Ese no es solo un tema fronterizo. Guyana es una pieza fundamental en la operación tenaza de Estados Unidos en el Caribe con el despliegue de fuerzas navales”, indica.

La Comunidad del Caribe (Caricom) ha cerrado filas con Georgetown y el régimen chavista contestó señalando que históricamente “Venezuela ha demostrado solidaridad incondicional en momentos en los que sus vecinos del Caribe han atravesado situaciones de dificultad. Jamás ha promovido operaciones o ejercicios militares con potencias extrarregionales en aguas o territorios controvertidos”.

“El apoyo internacional es muy importante para ambos sectores. La oposición no tiene la fuerza interna para avanzar, pero Maduro tampoco tiene la fuerza internacional para desviar las presiones. En realidad, el centro de la política venezolana está situado en el contexto internacional y esto seguirá siendo así en la medida en que no haya condiciones para la negociación interna”, finaliza Romero.

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