Biden avanza con plan de infraestructura para apuntalar recuperación

Jerome CARTILLIER
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El presidente de Estados Unidos Joe Biden presentará esta semana el segundo "megaplan" de su Presidencia, esta vez de inversiones masivas en infraestructura, que requerirán alzas impositivas que generan molestia en sus adversarios políticos.

Prueba de la importancia que le da a esta iniciativa que podría definir su mandato, Biden hablará el miércoles en Pittsburgh, la ciudad donde lanzó su campaña electoral hace dos años.

Luego de que fuera aprobado su plan de estímulo económico por 1,9 billones de dólares, el paquete para obra pública podría alcanzar los 3 billones, e incluso 4 billones de dólares.

Su portavoz, Jen Psaki, señaló que el objetivo es "reconstruir" la economía y "crear empleos mejor pagados para los trabajadores estadounidenses".

Biden anunció en campaña que pretendía modernizar infraestructura, mejorar la competitividad del país frente a China, y posicionar los desafíos del cambio climático en la agenda política estadounidense.

La batalla con la oposición en el Congreso se anuncia áspera.

- Las obras previstas -

Restaurar o construir rutas, puentes, vías férreas, puertos y aeropuertos. La idea es clara para la opinión pública. La cuestión central es cómo financiar esta iniciativa.

El secretario de Transporte, Pete Buttigieg, exrival de Biden en las primarias demócratas, estará en primera línea de batalla.

"Pienso que tenemos una oportunidad extraordinaria de tener el apoyo de los dos partidos para pensar en grande y ser audaces en infraestructura", lanzó.

"No se puede separar la dimensión climática" de este desafío, añadió.

Aunque el entusiasmo y el capital político de Buttigieg son reales, la tarea se anuncia ardua.

Para DJ Gribbin, experto de la la Brookings Institution y exconsejero de Donald Trump en infraestructura, Biden haría bien de fijarse en los errores de sus predecesores.

Primero debería definir con precisión el papel del gobierno federal que no es, en la gran mayoría de los casos, propietario de las infraestructuras.

Además, debe considerar el apetito de los estadounidenses y de los legisladores por proyectos "tangibles": ¿cuánto se reducen los tiempos de transporte? ¿Las rutas mejorarán?

Si no cambia de enfoque, Biden chocará, al igual que otros presidentes, con el Congreso, escribe DJ Gribbin en un blog. Y fracasará perpetuando "la tradición" de candidatos que prometen, "en vano, miles de millones para infraestructura".

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