Los berlineses sueñan con un referéndum contra la especulación inmobiliaria

Florian CAZERES
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Un cartel de "se vende" en la fachada de un inmueble en el barrio de Kreuzberg en Berlín, el 23 de febrero de 2021

Una campaña inédita quiere convencer a los habitantes de Berlín de apoyar medidas radicales, como expropiar a las inmobiliarias, para combatir la crisis de la vivienda, agravada por la pandemia de covid-19.

Los activistas de "Deutsche Wohnen Enteignen", literalmente "expropiar Deutsche Wohnen", un gigante inmobiliario omnipresente en la ciudad, deben reunir más de 170.000 firmas para poder organizar un referéndum, según las reglas locales de democracia directa.

Su objetivo es forzar al ayuntamiento a adquirir los bienes de las empresas que posean más de 3.000 viviendas en Berlín, donde más del 80% de los habitantes son inquilinos.

Inimaginable hace unos años, el proyecto entusiasma a los berlineses, abrumados por el alza de los alquileres en esta ciudad de 3,7 millones de habitantes.

La fuerte atracción que ejerce la capital alemana para los inversionistas y la falta estructural de vivienda incrementaron los precios en casi el 85% entre 2007 y 2019.

"Todo el mundo tiene derecho a tener un lugar donde vivir", afirma a la AFP Jannick, de 29 años, que espera frente a un puesto para firmar una petición.

- "Emergencia social" -

La municipalidad ya adoptó una emblemática ley de limitación de alquileres que entró en vigor el año pasado y permitió frenar el alza de precios.

Pero el dispositivo hizo bajar un 57,5% las ofertas de alquiler, pues muchos propietarios renunciaron a alquilar sus bienes, según el instituto económico DIW.

Los propietarios esperan saber si la Corte Constitucional, que debe pronunciarse en las próximas semanas, invalida esas limitaciones para las viviendas antiguas.

"Necesitamos un dispositivo permanente y la puesta en común de los bienes inmobiliarios es una solución", señala a la AFP Ingrid Hoffman, portavoz de "Deutsche Wohnen Enteignen".

Mucho más teniendo en cuenta que la pandemia de covid-19 agrava la precariedad en una ciudad donde la industria cultural y de entretenimiento, paralizada desde hace un año, es clave.

"La crisis del coronavirus llevará a una verdadera emergencia social en materia de vivienda", afirmó en febrero la federación de inquilinos Berliner Mieterverein.

Según un estudio de Sparkasse, "un cuarto de los berlineses" anticipan un deterioro de su situación financiera en 2021.

Y la tasa de desempleo aumentó el año pasado a 10,6% en la ciudad, más de 2 puntos suplementarios en un año (6% a nivel nacional).

"Perdí mi trabajo de estudiante por la pandemia. Si tengo que buscar vivienda, creo que no lo lograré", afirma preocupado Jan, de 23 años, habitante del barrio de Neukölln, que apoya la iniciativa.

- Artículo olvidado -

El colectivo basa sus reivindicaciones en el artículo 15 de la Constitución alemana, que establece que "las tierras, los recursos naturales y los medios de producción pueden convertirse en propiedad común" si está en juego el interés general.

El artículo, adoptado en 1949 en Alemania del Oeste tras la Segunda Guerra Mundial, ha caído desde entonces en el olvido.

Para que se celebre el referéndum local, la petición necesita el apoyo del 7% del electorado.

Una primera fase de la campaña reunió cerca de 77.000 firmas el año pasado.

"Las expropiaciones no son constitucionales ni económicamente viables para los berlineses", declaró a la AFP Marko Rosteck, portavoz de Deutsche Wohnen, que posee unas 111.000 viviendas en la capital.

El alcalde de Berlín, el socialdemócrata Michael Müller, también es escéptico y prefiere "acuerdos con el sector privado" en una ciudad muy endeudada.

La falta de vivienda afecta a toda Alemania. Es una de "las mayores cuestiones sociales de nuestro tiempo", dijo el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, a finales de febrero.

Desde 2018 se han construido 1,2 millones de nuevas propiedades, una cifra récord "pero aún lejos de lo que necesitamos", sobre todo en términos de "vivienda social", según la canciller alemana, Angela Merkel.

La última consulta ciudadana legal se remonta a 2014 y permitió abandonar un proyecto de remodelación del abandonado aeropuerto de Tempelhof, en el sur de la ciudad, que se ha convertido en un parque en vez de en un complejo de viviendas.

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