Si Berlanga viviera, "lo tendría perfecto" en este mundo de hoy para su cine

Agencia EFE
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Madrid, 12 nov. (EFE).- Mañana se cumplirán diez años de la muerte del cineasta Luis García Berlanga, pero si viviera en estos tiempos convulsos de pandemia, crisis económicas y sociales y 'fake news', sin duda habría tenido material de sobra para seguir haciendo películas.

"Si pensamos en 'La escopeta nacional' o, notoriamente, en 'Todos a la cárcel', donde ya manejaba la corrupción, las trapisondas y los cambalaches entre políticos y empresarios, hoy lo tendría perfecto para seguir haciendo su cine. Porque no es que su cine se parezca a la realidad, sino que la realidad imita a su cine: eso explica su vigencia".

La reflexión la comparte con Efe Manuel Hidalgo, uno de los intelectuales que más sabe de Berlanga y que acaba de publicar un libro que actualiza otro editado en 1981 con cientos de conversaciones de él y su amigo Juan Hernández Les (fallecido el año pasado) con el cineasta español.

Un detallado recorrido de la obra del genial director, que bajo el título de "El último austrohúngaro. Conversaciones con Berlanga" (Alianza Editorial) demuestra que "todo, está en sus películas".

En su cine está la sociedad y el individuo, la crítica desde la comedia y la sátira, y un retrato muy certero de lo absurda que puede ser la condición humana, centrada en los españoles pero con carácter universal.

"No hemos salido de lo berlanguiano, ese es el secreto de la pervivencia de Berlanga, que da igual ver sus películas de los 50, de los 60 o de los 90, que fueron las últimas, porque nos seguimos identificando, no con lo que fuimos, sino con lo que somos", resume Hidalgo.

Parece mentira que ya hayan pasado diez años de su muerte porque su figura sigue viva. Hace semanas que se celebran encuentros, charlas y ceremonias en recuerdo de un cineasta que fue premiado en el Festival de Cannes por "Bienvenido Mister Marshall" (1953), en el de Venecia por "El verdugo" (1963) o en el de Mar del Plata por "París Tombuctú" (1999).

El nombre de Berlanga está tan ligado al cine español como el de Luis Buñuel o Pedro Almodóvar, y probablemente, él sea el único director que, sin haber salido nunca de España para trabajar, sea recordado por su insistencia en popularizar al imperio austrohúngaro: en todas sus películas, algún personaje pronunciaba esas dos palabras; un "sello de identidad", una broma como cuando Hitchcok aparecía de refilón en sus cintas.

Premios con su nombre, salas de cine selectas, museos, institutos de secundaria, plazas, calles y hasta bares dedicados a Luis García Berlanga dan fe de que pocos directores, como él, han quedado tan integrados en el imaginario colectivo.

Berlanga "iba un poco de despistado", desvela Hidalgo, se las daba de hablar de broma, de ser un satírico, pero era "un profundo conocedor de la condición humana, de nuestras limitaciones y nuestras pasiones irrefrenables 'por las que matamos'", añade.

Y además de intelectual inconfeso, este hombre al que todo le salía "de las tripas" hacía un cine ácido, brillante, atrevido y gozoso que hoy sería muy difícil que saliera adelante, y no porque España sufra una censura como la franquista, que "le machacó" sin contemplaciones, sino que ese ente alienador que es "el mercado" no le financiaría sus obras.

"Al cine de Berlanga hoy se le añadiría la censura de la corrección política, y el cine suyo es profundamente incorrecto, de cabo a rabo. Él entendía todas las pasiones humanas, le daba lo mismo un pobre que un rico a la hora de criticar o satirizar sus intereses y sus trampas, y eso hoy es un problema".

"En muchos aspectos -reflexiona Hidalgo- su posición política y social o sus ideas en torno a la mujer serían hoy muy difíciles de tragar".

De su espectacular debut con "Bienvenido, Mr. Marshall! (1953) a "París Tombuctú" (1999), Berlanga fue autor de dieciocho largometrajes y al menos la mitad de ellos, son obras maestras -incluida su ópera prima-: "Plácido" (1961); "Calabuch" (1956); "El verdugo" (1963); "Patrimonio nacional" (1981); "Los jueves, milagro" (1957), "La escopeta nacional" (1978)...

El año que viene se seguirá celebrando a Berlanga por el centenario de su nacimiento (12 de junio de 1921) y los Premios Goya del cine español tendrán una sede en su Valencia (este) natal.

Luis García Berlanga siempre lo tuvo muy claro: "Uno necesita hurgar y rascar en la sociedad y decir lo que no le gusta pero, al mismo tiempo, hacer reír, como exige la comedia". Esas "pequeñas historias" que le pueden pasar a cualquiera.

Por Alicia G. Arribas

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