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Benjamín Mora, el nuevo entrenador del Atlas que no ha debutado y ya es criticado

Benjamín Mora, nuevo entrenador del Atlas. (MOHD RASFAN/AFP via Getty Images)
Benjamín Mora, nuevo entrenador del Atlas. (MOHD RASFAN/AFP via Getty Images) (MOHD RASFAN via Getty Images)

El Atlas ha anunciado a Benjamín Mora como su nuevo entrenador. El mexicano tendrá el reto de posicionar a los Zorros en la parte alta de la tabla. Y más todavía: de estar a la altura de su predecesor, Diego Cocca, que consiguió un bicampeonato histórico para los tapatíos. Mora no ha dirigido en la Primera División de México, pero tiene un amplio recorrido por todas las categorías del futbol nacional y encontró un éxito rotundo en su aventura por el futbol de Malasia.

En total, Mora ganó nueve títulos con el (4 ligas, 4 copas y una supercopa). Su estancia en aquel país duró siete años, pues primero incursionó en el segundo equipo y a partir de 2018 estuvo al frente del primero. En México su carrera había sido ya bastante extensa. Participó en clubes como Jaguares, Querétaro, Atlante, Dorados y Cafetaleros de Tapachula.

La designación, sorpresiva, ha levantado suspicacias en un sector de la prensa y de la afición. Se cuestiona la valía que tienen los logros de Mora y si cuenta con el nivel para dirigir en la Liga MX. El comentarista David Medrano, también aficionado del Atlas, lanzó un puntilloso tuit en el que dijo que nadie en el país conocía la liga de Malasia. También hubo quien recordó el fallido experimento del Atlas con Rafa Puente Jr. En contraparte, desde luego, hubo muchos aficionados que mostraron su apoyo al nuevo timonel rojinegro.

Ciertamente el éxito que Mora supo cosechar en Malasia no garantiza que pueda replicarlo en México. Pero los títulos son sólo un fragmento del valor que tienen dirigir en el exterior. ¿Cuántos entrenadores mexicanos de experiencia —los intocables— han tenido el valor de ir a probarse fuera del país? Porque el aspecto futbolístico representa sólo una rebanada del pastel. Ir afuera también significa confrontarse a otra cultura, convivir con personas distintas y, en el caso de Mora, convencer a un grupo de jugadores de que él está haciendo lo que es mejor para el equipo. Mora siempre se ha caracterizado por ser multifacético: mientras intentaba entrar al mundo del futbol, participó en Big Brother y fue promotor de lucha libre.

Lo primordial sería entregarle el beneficio de la duda a un entrenador mexicano que nunca ha dirigido en México. Si tantas oportunidades se le han dado a "viejos lobos de mar", sólo para que terminen fracasando una y otra vez en toda la geografía futbolística del país, ¿por qué no pensar que alguien pueda tener una primera oportunidad? Las cosas pueden salir bien o mal, porque es futbol y aquí los resultados mandan —muchas veces para mal—, pero un entrenador exitoso en Malasia, que se ha preparado para una oportunidad y nunca tuvo palancas, claro que merece ser tomado en cuenta.

Si las cosas no salen bien, vendrá un relevo y fin: se dirá, entonces, que era pronto y que no estaba listo. Pero si su gestión funciona, no tardarán en llegar los oportunistas de turno para decir que siempre confiaron en él . Grupo Orlegui ha tenido éxito en ocasiones anteriores cuando se la ha jugado con entrenadores desconocidos para el mercado mexicano, como fueron los casos de Pedro Caixinha (campeón) y Guillermo Almada (subcampeón).

Mientras otros equipos, como Pumas, contemplan el regreso de Tuca Ferretti para volver a la zona de confort, la apuesta del Atlas sirve para recordar el valor del riesgo. Ellos lo han tomado en el pasado. Le dieron oportunidad a Rafa Puente Jr. y no salió bien. A lo que sigue. Llegó Diego Cocca, que en México no tenía buenos antecedentes en Santos y Tijuana, y el escepticismo se transformó en idolatría: dos títulos de Liga en un sólo año.

La decisión del Atlas podrá ser buena o mala después de cierto tiempo. Hoy sólo un adjetivo se ajusta: valiente. Benjamín Mora tendrá la oportunidad de su vida en condiciones inmejorables: un equipo que, pese al último mal torneo, arrastra una inercia ganadora. El reto al fin está en sus manos. El desenlace depende de él.

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