Benito Taibo: "Hay dioses laicos, pequeños, que son los escritores"

Agencia EFE

México, 8 mar (EFE).- A punto de cumplir 60 años, el escritor mexicano Benito Taibo ha asumido su nueva novela, "La razón y la ira", con la energía de un Dios juguetón que se divierte mientras crea un mundo fantasioso, de aventuras y promesas en el futuro.

"Hay dioses laicos, pequeños, que son los escritores. Manejamos a nuestro arbitrio y voluntad la vida de los personajes, los hacemos sufrir como perros o los hacemos gozar como cerdos", asegura Taibo en una entrevista a Efe al referirse a la segunda entrega de su saga "Un mundo sin dioses", editada por el sello Planeta.

Después de escribir "Camino a Sognum", una historia en la cual tres jóvenes salen a conquistar el destino que les arrebataron, en la obra recién editada, Taibo escribió una historia llena de guiños sobre la justicia, la literatura y la ciencia, en un mundo en el que sobresale la fortaleza de los personajes mujeres.

Miranda, una chica hábil al disparar la flecha, y Milka, de un espíritu poderoso junto al guerrero Suuri, desvelan el carácter de las mujeres que hacen equipo con los hombres para establecer un país sin egoísmos como el que le gustaría a Taibo que existiera en la vida real.

"Estas dos chicas se valen por sí mismas. Solo quise patentar la fuerza que ellas han tenido toda la vida", explica y luego abunda sobre sus ideas alrededor de la mujer, que como género son abusadas y minimizadas en el México del siglo XXI.

Dice que si bien pueden ser solidarios, los hombres no pueden ser feministas porque no tienen con qué al no experimentar la desazón de no poder salir a la calle de noche y no conocen el acoso sexual.

"La violencia de género es una constante terrible de nuestro tiempo y por lo tanto no podemos meternos en sus cuerpos para saber cómo es el miedo y qué significa no saber si vas a llegar a tu casa si te subes a un coche o no saber qué puede suceder en la esquina", señala.

En poco más de 200 páginas, en la obra de corte juvenil, pero con reflexiones útiles a cualquier tipo de lector, Benito le da rienda suelta al personaje Azur Banná, un matemático que adora los libros, llega al país inventado en busca de una mujer a la que ama y recibe el regalo de ser empleado como bibliotecario.

"En un mundo salvaje, primitivo, de espadas y de fuerza contra la razón, la ciencia se convertirá en un elemento importantísimo para descubrir que ahí también hay poesía y posibilidad de creación de civilización, gracias a ella.

Reconocido como uno de los principales promotores de la lectura en México, en el libro recién editado el escritor aprovecha su omnipotencia como creador de historias y hace un guiño alrededor de la literatura. En el país de su obra cada vez se lee menos, pero Banná aparece como una esperanza para cambiar eso.

"Yo creo que en México cada vez se lee más y creo que un lector es un ser peligroso y un escritor también lo es peligroso. Leer es una manera de resistir y escribir es una manera de resistir", dice y hace una liga de realidad y ficción porque la frase se adapta a la ciudad donde transcurre su novela pero también le sirve al mundo.

La saga, que tendrá otra tercera entrega, quizás este mismo año, le sirvió a Benito Taibo para cambiar su manera de escribir. Esta vez trazó un mapa y a partir de ahí siguió un camino que terminará en el próximo libro, que se centrará en la lucha contra los fanatismos tan de moda en el mundo actual.

"La literatura existe porque el mundo no basta, decía Pessoa. Y en la literatura cabe todo", asegura y justifica sus juegos de palabras, presente hasta en los nombres de algunos de sus personajes como el del guerrero Rovier Dandar, cuyo nombre es una combinación de Robinson y Viernes, los personajes de "Robinson Crusoe", la obra de Daniel Defoe.

Asegura que como Robinson, quizás los seres humanos debíamos volver a aprender en algunos aspectos de la vida, como en la manera de relacionarse con las mujeres.

"Tenemos que transformarnos, cambiarnos, desaprender todo eso y empezar una relación nueva con ellas, de sororidad, de empatía", dice y recuerda que el marinero inglés de Defoe se vio obligado a enfrentar su lado salvaje y a empezar de cero.

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