Los beneficiarios de Medicaid tienen menos probabilidades de recibir vacunas contra el COVID-19

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El gobernador republicano de Ohio, Mike DeWine, anunció en mayo que la aceptación de la vacuna contra el COVID-19 entre los afiliados a Medicaid era del 22 por ciento, en comparación con el 45 por ciento de los habitantes de Ohio en general, a pesar de los recientes titulares sobre los nuevos incentivos para vacunarse, incluida una lotería estatal de un millón de dólares.

"Obviamente, no es una cifra con la que estemos contentos", dijo DeWine. "Tenemos que subir estas cifras. Es simplemente inaceptable".

Las desigualdades de salud salieron a la luz durante la pandemia del COVID-19, amplificada por las barreras socioeconómicas. Ahora, mientras el suministro de vacunas contra el COVID-19 en Estados Unidos se mantiene estable y la elegibilidad se ha extendido a casi todos los estadounidenses, los datos locales muestran que los beneficiarios de Medicaid se están vacunando a tasas más bajas que la población general.

Esto preocupa a los expertos porque los individuos más pobres de la nación se han enfrentado históricamente a peores resultados de salud, incluyendo una menor esperanza de vida.

Las razones por las que la vacunación es menor para esta población son complejas, pero podrían incluir barreras económicas como la falta de acceso al transporte y al servicio de guardería o los horarios de trabajo menos flexibles.

Una encuesta a nivel nacional también mostró niveles más altos de indecisión sobre las vacunas entre las personas con menores ingresos. La encuesta, publicada a mediados de junio por la African American Research Collaborative y el Commonwealth Fund, reveló que el 45 por ciento de las personas que ganan menos de 50 mil dólares dijeron que no estaban vacunadas y que dudaban en vacunarse. Esa cifra se redujo al 35 por ciento para las personas que ganan entre 50 mil y 79 mil dólares y al 26 por ciento para las que ganan más de 80 mil dólares.

Los estados, las localidades e incluso el sector privado ofrecen diversos incentivos para impulsar la vacunación.

Además de la lotería Vax-a-Million de Ohio, DeWine también instó a las organizaciones de atención médica gestionada de Medicaid a abordar obstáculos como la falta de transporte o los horarios inflexibles de las citas. Mientras tanto, Virginia Occidental lideró el lanzamiento de bonos de ahorro garantizados de 100 dólares para todas las personas que se vacunaran.

Empresas de todo el país ofrecen a las personas vacunadas desde cerveza y donas gratis hasta la posibilidad de ganar cruceros y vuelos gratuitos.

"Se puede pensar en esos pequeños incentivos como una forma de reembolsar a la gente los gastos", como la guardería o el transporte, dijo Kevin Volpp, profesor de medicina y gestión de la atención de la salud en la Universidad de Pensilvania.

"La posibilidad de ganar una enorme lotería es emocionante, pero no hace eso, por lo que hay pros y contras de los diferentes enfoques. También hay algunos estados que están haciendo una combinación".

Volpp dijo que, hasta donde él sabe, ningún estado había ofrecido antes un incentivo de un millón de dólares por un comportamiento saludable, por lo que el impacto es difícil de predecir.

"Conceptualmente, yo diría que ciertamente parece que si consideramos que hay mucha gente ahí fuera que, por la razón que sea, se ha negado a vacunarse hasta este momento, los enfoques de lotería de gran tamaño y con grandes apuestas tienen muchas más probabilidades de llamar la atención de la gente y generar una sensación de entusiasmo", dijo.

Robin Rudowitz, vicepresidente de la Henry J. Kaiser Family Foundation, declaró que muchos beneficiarios de Medicaid pertenecen a grupos de alto riesgo y son difíciles de contactar.

"Sabemos por otras encuestas que hay mucha preocupación por la falta de empleo y por no tener tiempo libre para vacunarse y recuperarse de algunos de los efectos secundarios", dijo, y añadió que muchos beneficiarios tienen trabajos con salarios bajos y sin permisos flexibles.

Disparidades en cuanto a quiénes se vacunan

Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid están trabajando actualmente con los estados para recopilar los datos disponibles sobre la vacunación contra el COVID-19 entre los afiliados a Medicaid, con el fin de empezar a disponer de estadísticas nacionales significativas, dijo un portavoz.

Las instantáneas locales confirman que las personas con menos ingresos tienen menos probabilidades de vacunarse. Si un mayor número de ellos se vacuna, eso podría aumentar la inmunidad nacional.

Los datos proporcionados a CQ Roll Call por el Georgia Department of Community Health muestran que solo el 10.14 por ciento de los miembros de Medicaid de Georgia (unos 249 mil residentes) estaban totalmente vacunados al 31 de mayo. Comparando con los datos del Georgia Department of Public Health que muestran que para la misma fecha, alrededor del 33.9 por ciento de todos los residentes estaban completamente vacunados.

La información del Idaho Department of Health and Welfare muestra que el 20 por ciento de los afiliados a Medicaid de entre 18 y 64 años estaban completamente vacunados a partir del 1º de junio. La tasa de vacunación en todo el estado de Idaho para las personas de 18 años o más que estaban completamente vacunadas a partir del 1º de junio era del 43.8 por ciento, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Un análisis de CQ Roll Call utilizando datos del South Carolina Department of Health and Environmental Control y el South Carolina Department of Revenue encontró una fuerte correlación entre los ingresos per cápita y la tasa de vacunación.

Carolina del Sur no pregunta por el estado del seguro para administrar la vacuna contra el COVID-19. Sin embargo, el Condado de Charleston cuenta con el mayor ingreso per cápita, y el 9.9 por ciento de sus residentes reciben Medicaid. Tiene una tasa de vacunación del 43.1 por ciento.

El Condado de Dillon tiene el ingreso per cápita más bajo, con un 25.6 por ciento de residentes en Medicaid, y solo una tasa de vacunación del 27.1 por ciento.

Carol Sloan, funcionaria de información pública del California Department of Health Care Services, también reconoció "lagunas" en las tasas de vacunación de su población de Medicaid en una "parte significativa del estado".

California proporcionó un desglose por condados en el que se compara el rango de porcentajes de cuántos californianos de 12 años o más recibieron al menos una vacuna con el porcentaje de beneficiarios de Medicaid de esa edad.

El contraste es muy marcado. Solo un condado, Lassen, tuvo una tasa global igual o inferior al 25 por ciento para los californianos a mediados de junio. Si nos fijamos solo en los beneficiarios de Medicaid, la cifra se eleva a siete condados.

Mientras tanto, más de la mitad de los 58 condados de California han vacunado entre el 55.1 y el 100 por ciento de todos los residentes mayores de 12 años. En el caso de los beneficiarios de Medicaid, solo cuatro condados alcanzaron ese umbral.

El Condado de Los Ángeles tiene una tasa de entre el 55.1 y el 100 por ciento de los residentes, pero esa cifra se reduce a entre el 35.1 y el 45 por ciento para los beneficiarios de Medicaid.

Iniciativas específicas

Los estados han adoptado algunas medidas para abordar las bajas tasas de vacunación entre las poblaciones de menores ingresos.

El impulso de Ohio a través de los proveedores de atención administrada incluye la identificación de las personas que no pueden salir de sus casas y la búsqueda de formas de llevarles las vacunas. El estado también ha trabajado con los proveedores para ofrecer citas fuera del horario laboral.

El enfoque múltiple de Utah para mejorar las tasas de vacunación entre los miembros de Medicaid incluye un correo electrónico semanal a las agencias sobre qué miembros se han vacunado o no para mejorar el alcance.

Utah Medicaid se asoció con el personal de rastreo de contactos del Departamento de Salud de Utah para ofrecer orientación sobre la programación de citas y la divulgación a poblaciones específicas. Kolbi Young, funcionaria de información pública de la División de Medicaid y Financiación de la Salud del UDOH, comentó que solo ese enfoque dio lugar a que más de dos mil miembros se vacunaran después de ser contactados.

Los datos estatales mostraron que el porcentaje de beneficiarios adultos de Medicaid que estaban totalmente vacunados aumentó del 6.3 por ciento en marzo al 32 por ciento a principios de junio. Para los beneficiarios de 12 años o más a principios de junio, esa cifra fue del 26.1 por ciento.

Esa tasa era del 40.2 por ciento para todos los habitantes de Utah mayores de 12 años y del 44.6 por ciento para todos los adultos de Utah el 2 de junio.

Virginia se centró en elevar las tasas en las poblaciones de alto riesgo de Medicaid, incluso proporcionando la administración de vacunas en los hogares de los pacientes.

"Durante los últimos dos meses, Virginia Medicaid ha trabajado con el Virginia Department of Health y los distritos de salud locales en una iniciativa de divulgación entre los miembros de Medicaid confinados en casa que ha dado como resultado un progreso significativo para garantizar el acceso a las vacunas contra el COVID-19 para esta población de alto riesgo", dijo Christina Nuckols, directora de comunicaciones estratégicas del Virginia Department of Medical Assistance Services.

Nuckols dijo que aumentó la tasa de vacunación para la población de Medicaid de Virginia confinada en casa del cuatro al 53 por ciento en un mes.

Para todos los miembros de Medicaid de Virginia que tienen 12 años o más, comentó que la tasa de vacunación es del 33 por ciento, en comparación con el 69 por ciento para los miembros confinados en casa.

"Todavía queda un largo camino por recorrer para acercarse a la inmunidad de rebaño", señaló Volpp. "Los estados y las ciudades están observando esto muy de cerca".

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