Benedicto XVI celebra su última misa pública

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CIUDAD DEL VATICANO (AP) — En el comienzo de su despedida ante su rebaño, un Benedicto XVI de aspecto cansado celebró su última misa pública como pontífice, al presidir los servicios del Miércoles de Ceniza horas después de que le explicara a los fieles los motivos de su renuncia.

El ánimo en el interior de la Basílica de San Pedro fue sombrío durante la misa, como si el peso de la decisión de Benedicto XVI y la conclusión de su pontificado ya hubieran sido captados plenamente por los miles de fieles presentes. Sin embargo, una ovación de pie que duró varios minutos retumbó en la basílica cuando Benedicto XVI se retiró del lugar por última vez como Papa, lo que provocó que a algunos de sus más estrechos colaboradores se les llenaran los ojos de lágrimas.

"No seríamos sinceros, Su Santidad, si no le dijéramos que esta noche un velo de tristeza envuelve nuestros corazones", dijo al pontífice con voz entrecortada el cardenal Tarcisio Bertone, quien ha sido por mucho tiempo la mano derecha de Benedicto XVI.

"Gracias por habernos dado el ejemplo luminoso del trabajador humilde y sencillo en la viña del Señor", dijo Bertone, quien citó las propias palabras de Benedicto XVI cuando se presentó por primera vez en la logia que da a la Plaza de San Pedro tras su elección como Papa.

"¡Viva el Papa!", gritó la multitud mientras Benedicto XVI se retiraba del altar.

El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, la temporada más solemne del calendario litúrgico de la Iglesia y la cual termina con la Semana Santa, cuando los fieles conmemoran la muerte de Cristo y la resurrección de éste el Domingo de Pascua. Para la Pascua, que cae el 31 de marzo, posiblemente la Iglesia tendrá un nuevo Papa.

Horas antes, el ambiente fue festivo cuando Benedicto XVI adoptó la medida extraordinaria de hablar directamente ante su rebaño sobre las razones por las que había roto una tradición de 600 años y decidió dejar el cargo de Papa el 28 de febrero.

"Como ustedes saben, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me otorgó el 19 de abril de 2005", afirmó el pontífice en medio de aplausos. "Hice esto en plena libertad por el bien de la Iglesia".

Agradeció a los fieles sus oraciones y amor, que él dijo había "sentido físicamente estos días que no han sido fáciles para mí". Pidió a los creyentes que "continúen orando por mí, por la Iglesia y por el futuro Papa".

Con semblante cansado pero sereno, el jerarca católico de 85 años recibió una ovación de pie cuando ingresó en una sala repleta para su tradicional lección de catecismo de los miércoles. Mientras emitía su discurso el Papa fue interrumpido repetidamente por los aplausos y muchos entre los miles de asistentes a la audiencia tenían lágrimas en los ojos.

"(Benedicto XVI) nos dio ocho años maravillosos de sus palabras", dijo la italiana Ileana Sviben, de la ciudad norteña de Trieste y que no podía ocultar su tristeza. "Fue un teólogo y pastor maravilloso".

Sin embargo, el padre Reinaldo Braga hijo, sacerdote brasileño que estudia teología en Roma, dijo que se entristeció cuando se enteró por primera vez de la renuncia del Papa.

"El ambiente era de funeral aunque nadie había muerto", dijo Braga. "Pero después me di cuenta que era una acto sensato a favor de toda la Iglesia. El le enseñó a la Iglesia y al mundo que lo importante en el papado no es el poder, sino el servicio".

Este fue el punto de vista en el que hizo hincapié Benedicto XVI el miércoles al decirle a su rebaño que "el camino del poder no es el camino de Dios".

Benedicto XVI es el primer pontífice que renuncia al cargo en casi 600 años, una decisión que ha dejado al Vaticano en terreno incierto: nadie sabe cómo se le llamara ni qué vestimenta portará después del 28 de febrero.

El Vaticano adelantó algunos detalles del último día del pontífice en el puesto y dijo que éste asistirá a una ceremonia matutina de despedida con sus cardenales y alrededor de las 5 de la tarde se trasladará en helicóptero a la residencia veraniega papal en Castel Gandolfo.

De acuerdo a los tiempos establecidos, Benedicto XVI estará geográficamente lejos del Vaticano cuando deje de ser Papa a las ocho de la noche, plazo que él mismo decidió para la conclusión de sus funciones como pontífice porque a esa hora deja de trabajar.

El portavoz vaticano, padre Federico Lombardi, dijo que no era necesario algún acto formal o simbólico para oficializar la renuncia, porque Benedicto XVI hizo todo lo necesario para dejar el cargo cuando afirmó públicamente que su decisión era por libre albedrío.

Los últimos actos de Benedicto XVI incluirán audiencias con los presidentes de Rumania y Guatemala que tendrán lugar esta semana y con el presidente de Italia, el 23 de febrero.

A fin de garantizar una transición papal sin contratiempos, Benedicto XVI hizo el miércoles un nombramiento importante: nombró al segundo administrador en importancia del Vaticano, monseñor Giuseppe Sciacca, como asesor jurídico del camarlengo.

El camarlengo ayuda a la administración de la burocracia vaticana durante el periodo entre la renuncia de Benedicto XVI y la elección del nuevo Papa.

El actual camarlengo es Bertone, secretario de Estado vaticano.

Las presentaciones públicas finales de Benedicto XVI —su última audiencia general tendrá lugar el 27 de febrero— atraerán grandes multitudes previsiblemente, ya que constituirán algunos de los últimos discursos en público de un hombre que ha dedicado su vida —como sacerdote, cardenal y Papa— a la enseñanza y la predicación de la palabra de Cristo.

También serán medio para que los fieles se despidan de Benedicto XVI en circunstancias más felices que cuando el predecesor de éste, Juan Pablo II, falleció en 2005.

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Gráfico interactivo: http://hosted.ap.org/interactives/2013/papa-benedicto-es

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Nicole Winfield está en Twitter como: www.twitter.com/nwinfield

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Los periodistas de The Associated Press Trisha Thomas y Daniela Petroff colaboraron para este despacho.

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