Batalla por oeste de Mosul habría sido la más mortífera

Por SUSANNAH GEORGE y MALAK HARB

MOSUL, Irak (AP) — La batalla por el oeste de Mosul, una zona que incluye los estrechos callejones de la ciudad vieja, parece haber sido la más devastadora y mortífera hasta ahora para los civiles iraquíes atrapados entre el avance de las tropas gubernamentales y los desesperados milicianos del Estado Islámico.

Los médicos en el frente calculan que más de 750 civiles han muerto o han sido heridos desde que hace un mes comenzó la ofensiva militar para retomar la mitad occidental de la ciudad. Más de 100.000 personas han huido a lugares más seguros.

Dijeron esperar que las cifras aumenten cuando las fuerzas iraquíes ingresen a la ciudad vieja. Hablaron bajo condición de no ser identificados, como les indican las regulaciones.

En comparación, unos 1.600 civiles murieron o resultaron heridos durante los 100 días de lucha para recuperar el este de Mosul, que está poblado menos densamente, según informes de hospitales cercanos. El este de Mosul fue declarado totalmente liberado en enero.

Mientras las fuerzas iraquíes avanzaban hacia el suroeste de Mosul, cuatro combatientes del Estado Islámico penetraron por la fuerza a la casa de Omar Khudair y tomaron posiciones en el techo.

El joven de 17 años de edad, junto con sus padres y hermanos, buscaron refugio en la casa de al lado, que es de su tía, y durante la siguiente media hora se encerraron en una habitación trasera mientras arreciaba la batalla sobre sus cabezas.

Entonces llegaron los ataques aéreos, destruyendo varias casas a la vez. Mataron no solo a los milicianos, sino a 18 miembros de la familia de Khudair. El adolescente quedó cubierto de quemaduras y heridas de metralla, pero fue uno de los pocos que sobrevivió.

Las fuerzas iraquíes han recurrido cada vez más a los ataques aéreos y de artillería para atacar a los extremistas en zonas urbanas densamente pobladas y los civiles, que se están quedando sin alimentos y suministros, se ven obligados a abandonar sus hogares a tasas más altas que las observadas anteriormente en la operación de Mosul.

De las casi 300.000 personas que han huido de Mosul desde que comenzó en octubre la operación para retomar la segunda ciudad más grande de Irak, más de 100.000 residentes han abandonado sus casas en el último mes, según Naciones Unidas.

Muchos huyen porque se quedaron sin comida, dijo Azher Adnan, un farmacéutico local que se ofreció como médico en una clínica al sur de la ciudad. "Cada uno de mis pacientes, lo primero que dicen cuando llegan a mi clínica es 'tengo hambre''', afirmó.

Los civiles que han escapado dijeron que la comida comenzó a escasear en octubre mientras los acaudalados acaparaban todo lo que podían. En enero, los estantes de las tiendas estaban completamente vacíos.

"La población del oeste de Mosul es diferente de la del este", explicó Adnan. "Aquí hay más gente pobre, no pueden darse el lujo de prepararse para un asedio".

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Harb reportó desde Irbil, Irak.