La batalla del aborto divide a San Marino

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Carteles pro y antiaborto en San Marino, el 10 de septiembre de 2021 (AFP/Brigitte HAGEMANN)

San Marino, minúscula y pintoresca república enclavada en el centro de Italia, es uno de los raros Estados en Europa donde el aborto siguen siendo considerado un crimen. A dos semanas de un referéndum sobre su legalización, este explosivo tema divide al micropaís donde la Iglesia católica está omnipresente.

"Hay que acabar con esta hipocresía que consiste en enviar a las mujeres del otro lado de la frontera" para abortar en Italia, "sin ninguna ayuda", se rebela Vanessa Muratori, miembro de la Unión de Mujeres de San Marino (UDS), que impulsó el referéndum.

Desde medianoche hasta el alba, acompañada por otras militantes, Muratori ha pegado carteles para esta campaña que se anuncia muy tensa y cuyo resultado es incierto, por la falta de sondeos debido a que son muy onerosos.

"Vote sí, por la libertad de elegir" y para "salir de la clandestinidad", proclama una pancarta. "Incluso con 12 semanas, soy un niño ¡sálvame!" replica otra pancarta con la imagen impactante de un feto.

"Soy una anomalía. ¿Tengo menos derechos que tú?", se pregunta un joven trisómico en otro cartel.

San Marino es uno de los últimos Estados de Europa -junto a Malta, Andorra y el Vaticano- que prohíbe totalmente el aborto, incluso en caso de violación, incesto, enfermedad del feto o peligro para la madre.

Cuarenta y tres años después de la vecina Italia, este pequeño Estado de 33.000 habitantes se dispone a decidir, el 26 de septiembre, sobre la autorización del aborto hasta las 12 semanas de embarazo.

- "Acto grave, un crimen" -

Después, el aborto solo sería autorizado en caso de amenaza para la vida de la madre o por anomalías detectadas en el feto "que comporten un grave riesgo para la salud física o psíquica de la mujer".

Actualmente, el aborto, cuya prohibición remonta a 1865, es un crimen sancionable con una pena de cárcel de hasta tres años para la mujer y seis años para el médico que lo practica.

"Me he sentido como un clandestina, una criminal" confió a la AFP una habitante de San Marino, que requirió el anonimato, obligada a ir a Italia para abortar a la edad de 22 años, previo pago de 2.000 euros (2.360 dólares).

Los intentos de legalizar el aborto en San Marino se han topado con el veto de gobiernos sucesivos, en su gran mayoría conservadores. El Partido Demócrata-Cristiano, en el poder, cercano a la Iglesia católica, ha llamado a votar "no" en este referéndum.

En cuestión de derechos de las mujeres, San Marino siempre ha llegado tarde: el divorcio solo fue instaurado en 1986, el voto de las mujeres en 1964 y su eligibilidad en 1974.

"Matar a un niño inocente es un acto grave, un crimen" asegura Gabriele Mangiarotti, de 73 años, sacerdote en la iglesia San Francesco. Además, San Marino "fue fundado por un santo, y en su ADN hay una presencia cristiana".

- ¿Tras los pasos de Irlanda? -

El sacerdote no duda en comparar el aborto con la persecución de los judíos en la Alemania nazi: "Es una nueva forma de holocausto, durante el cual fueron exterminados seis millones de judíos", es decir "tantos como niños inocentes muertos en Italia" tras la liberalización del aborto en 1978.

La exdiputada comunista Vanessa Muratori fue la primera en lanzar una propuesta de ley en favor del derecho al aborto en 2003, que quedó en el limbo, igual que muchas otras iniciativas. De ahí la idea de la UDS de organizar un referéndum.

Unas 3.000 firmas favorables fueron recogidas en febrero y marzo, prueba --según los militantes-- de que San Marino podría pronto seguir el ejemplo de Irlanda, que legalizó el aborto en 2018.

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