Cómo es el basural a cielo abierto del que comen 200 familias en Entre Ríos

Alejandro Horvat

Los alimentos que Víctor Jacobs consume no llegan a sus manos a través de un recorrido lógico. Empiezan en la góndola de los supermercados de Paraná, Entre Ríos, y pasan a ser parte de la dieta de alguna familia que luego tira lo que sobra en el cesto de basura. El camión recolector se lleva los residuos y los transporta hasta el Volcadero, un basural a cielo abierto donde arrojan todos los desechos de la ciudad.Recién ahí, cuando el camión abre la compuerta y descarga a orillas del río, es que Jacobs puede empezar a hurgar entre las bolsas para ver cuál va a ser la comida del día.

De esa basura, según las cifras oficiales, comen más de 200 familias, aunque, para las ONG, serían más de 700, que no solo se alimentan, sino que muchas veces duermen entre los residuos. De hecho, cuando Jacobs tenía 16 años, un camión de basura le pasó por arriba mientras dormía entre las bolsas. Por el accidente se fracturó la pelvis, tuvo un hemorragia interna y hoy camina con dificultad. Un año después, su situación no cambió en absoluto. Jacobs sigue viviendo de lo que recoge en el Volcadero.