Bastunets, un "superviviente" en Bielorrusia, clama por la unión de los periodistas

Punta del Este (Uruguay), 3 may (EFE).- "Nos mantenemos con la verdad, nos mantenemos juntos”. Con estas contundentes palabras, el presidente de la Asociación Bielorrusa de Periodistas, Andrey Bastunets, recibió el premio Guillermo Cano a la Libertad de Prensa entregado por la Unesco.

Enfundado en una camiseta con un discreto, por su tamaño, pero contundente mensaje, “superviviente”, Bastunets insta, en entrevista con la Agencia Efe, a que esas palabras, lema de la asociación de periodistas a la que representa, sean extensibles a los colegas de todo el mundo.

“La solidaridad entre nosotros es lo que nos ayuda a seguir vivos y seguir ejerciendo nuestra profesión”, afirma el galardonado.

“El periodismo, para mí, es una misión de conciencia, de transmitir la verdad”, subraya Bastunets en contraposición a la forma en la que a veces es entendida esta profesión: “como una cuestión económica, como una cuestión de estatus”. De esta forma, los verdaderos periodistas son la gente que “se la juega” y que “dice la verdad”.

Nervioso tras su discurso en la gala de entrega del premio, celebrada durante la Conferencia de la Unesco por el Día Mundial de la Libertad de Prensa que se celebra en Punta del Este (Uruguay), Bastunets explica que desde que Bielorrusia se convirtió en un Estado independiente, en 1991, la situación no fue fácil y que esta se agravó desde 2020.

Ese año, Bielorrusia vivió multitudinarias protestas poselectorales, a raíz de las cuales su presidente, Alexandr Lukashenko, ordenó la represión de toda disidencia, desde políticos a activistas de derechos humanos, periodistas y deportistas.

A pesar de la situación, “muchos periodistas trabajan de forma independiente e informan de lo que está sucediendo” en esta república exsoviética.

Sin embargo, según explica Bastunets, las condiciones para ejercer el periodismo en el país son cada vez más hostiles con “persecuciones mucho más duras”.

Ante todas las adversidades, “los periodistas siguieron informando y relatando lo que pasa en el país” y, por eso, considera Bastunets, es que la Asociación Bielorrusa de Periodistas ganó este importante premio.

“Nuestra misión es defender el espacio de la libertad de prensa y llevar la información verídica a la sociedad y es lo que hacemos hasta hoy, independientemente, de la prohibición formal de trabajar”, había asegurado durante su discurso.

La Asociación Bielorrusa de Periodistas fue ilegalizada el año pasado como parte de la persecución a la prensa libre que el régimen de Lukashenko emprendió tras las elecciones de 2020, en las que el mandatario, en el poder desde hace más de un cuarto de siglo, fue declarado ganador por amplio margen, resultado calificado por la oposición de fraudulento y condenado por la comunidad internacional.

Durante su discurso, Bastunets recordó cómo hace 26 años, cuando se creó la asociación, eran 38 personas y hoy, a pesar de no poder funcionar como organización legal en su país, agrupan a más de 1300 personas vinculadas con la profesión.

Él mismo, abogado de profesión y periodista de asuntos jurídicos y legales, tuvo que huir de Bielorrusia y reside en Lituania desde hace más de un año, desde donde se encarga de temas legales vinculados con colegas.

También denunció que actualmente en Bielorrusia hay 24 periodistas presos y que 4 medios de información masiva están declarados como organizaciones extremistas.

“Incluso los que son suscriptores de las redes sociales de estas organizaciones también pueden ser acusados de extremistas e ir presos”, ilustró.

“En Bielorrusia están bloqueados cientos de recursos informativos de internet, redacciones completas, muchos periodistas están obligados a irse del país y algunos han pasado de un país a otro”, continuó en alusión a los colegas que se exiliaron en Ucrania y que ahora tienen que escapar de la guerra.

“Nunca pensé que llegaría el día en el que tengo que ver a muchos de mis buenos amigos presos”, expresó al recordar a dos periodistas condenadas por traición al Estado y por generar organizaciones extremistas.

Bielorrusia celebró en febrero un plebiscito, rechazado por la oposición, para reformar la Constitución y así limitar a dos los mandatos presidenciales e impedir la persecución judicial del actual líder de la antigua república soviética.

Si bien el “sí” ganó con un 65,16 % de los votos a favor y más del 78,61 % de participación, durante la jornada electoral cerca de 400 personas que protestaban contra el plebiscito fueron detenidas, según el centro de derechos humanos Vesná.

La Asociación Bielorrusa de Periodistas (BAJ), que Bastunets preside, fue creada en 1995 como una asociación no gubernamental de trabajadores de los medios de comunicación con el objetivo de promover la libertad de expresión y el periodismo independiente.

Pese a su relevancia como integrante de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y de la Federación Europea de Periodistas (FEP), en agosto de 2021, tras un registro policial, en el que se derribó la puerta, se selló su sede.

Jacinta Rivera Trobo

(c) Agencia EFE

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