Vélez desperdició la oportunidad de volver a cuartos de la Copa Libertadores tras diez años: Barcelona le dio un duro golpe

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A Vélez se le escapó la chance de clasificarse a los cuartos de final.
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La siempre húmeda Guayaquil fue escenario de la derrota de Vélez contra un equipo que juega un fútbol muy parecido al suyo: asociativo, dinámico y en busca del arco rival. Fue 3 a 1 para Barcelona, dirigido por el cordobés Fabián Bustos, que le torció el brazo a los de Liniers en el segundo tiempo, que no lograron hacer bueno el triunfo por 1 a 0 en la ida. A Vélez le quedó la amarga sensación de no haber quedado entre los ocho mejores de la Copa Libertadores, una sensación que disfrutó por última vez hace diez años. Lo peor es que tuvo el pasaje entre sus manos pero se le escapó con un cierre de partido imposible de concebir en momentos así. Barcelona avanzó a los cuartos de final, donde esperará por el ganador entre Cerro Porteño y Fluminense.

El ecuatoriano Luis Fernando León (C) pelea por el balón con Federico Mancuello y Agustín Bouzat
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El ecuatoriano Luis Fernando León (C) pelea por el balón con Federico Mancuello y Agustín Bouzat (DOLORES OCHOA/)

Fue un comienzo de partido muy endurecido. La primera jugada atractiva llegó a los 19 minutos. Preciado recibió cerca de la medialuna y se perfiló de cara al arco. Había olor a gol, pero el atacante solo pudo ofrecer un tiro flojo que salió varios metros por encima del arco custodiado por Lucas Hoyos. En la siguiente jugada, Vélez replicó con un ataque veloz. Centurión condujo por el centro y descargó para Brizuela, que se lanzaba en carrera por la banda izquierda y al recibir, envió el buscapié al área chica: nadie pudo conectar con el balón. Antes, el local había avisado a través de un fuerte cabezazo de Riveros que se estrelló en el travesaño.

A los 23 minutos, Barcelona atacó directo y se aprovechó de un Vélez que había quedado largo: fue la jugada que le dio el gol de la apertura. Cortez recibió en el área a puro empujón con los centrales y le cedió el balón a Preciado –solo a su lado-, que definió con total serenidad. El equipo de Pellegrino quedó como esos boxeadores que reciben un golpe que no esperan: conmocionado y tambaleante. Seis minutos después, el autor de ese tanto tuvo la chance de aumentar con un fortísimo disparo de larga distancia, que se despidió muy cerca de uno de los caños. Le sonaba la alarma a un Vélez que no podía hallarse bajo la luz del atardecer ecuatoriano.

Centurión le pelea la pelota a Mario Pineida. Cada vez que el wing exploró la banda derecha, el lateral lo marcó muy bien.
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Centurión le pelea la pelota a Mario Pineida. Cada vez que el wing exploró la banda derecha, el lateral lo marcó muy bien. (DOLORES OCHOA/)

El descanso le vino mucho mejor al equipo argentino, que necesitaba recalcular. De vuelta en la acción, comenzó a jugar con otra impronta. Y a los 48 minutos consiguió el tan útil gol de visitante. Mancuello despachó un centro preciso sobre al área chica y Lucero lo conectó en las alturas, como había ocurrido en el partido de ida, una semana atrás. La noche se le abría a Vélez, que tomaba una ventaja apreciable.

Con un Mancuello activo y jugando entre líneas, el conjunto del oeste porteño gestó mejor fútbol y atacó, en lugar de replegarse. Un Lucero confiado confundía a los rivales con su pivoteo, técnica de la que se valió varias veces para entrar de nuevo y correr solo, de cara al arco rival. En una ocasión estuvo cerca de convertir el segundo, pero le pellizcaron la pelota en plena aceleración. Flotaba en el aire que Vélez estaba a nada de liquidar la serie a su favor.

Pellegrino movió el banco, pero no fue suficiente para revertir el resultado
Dolores Ochoa


Pellegrino movió el banco, pero no fue suficiente para revertir el resultado (Dolores Ochoa/)

A los 57, Pellegrino procuró reforzar ese buen pasaje con los ingresos de Poblete y Romero. Más tarde lo haría ingresando a Garayalde, Tarragona y Luca Orellano. Era el momento de mayor vuelo para el equipoargentino, pero a los 66 minutos, Romero derribó a Cortéz en el área. El número 13 se hizo cargo del penal y puso un gol arriba a su equipo. Creció mucho Barcelona, entonces, y creció mucho Cortéz, que gambeteaba con comodidad en la banda defendida por Miguel Brizuela.

El cambio de perspectiva fue notorio. De pronto, el local se reencontró y volvió a creer, mientras Vélez empezaba a desinflarse. Otro gol de Barcelona se auguraba... Y sí, llegó, aunque de un modo bastante sorprendente: tras un pase largo muy llovido, Giannetti y De los Santos perdieron de vista al balón y a Perlaza: el ingresado convirtió desde la medialuna y puso al local arriba en el global.

Jugado, Vélez lanzó a sus centrales a buscar el gol de la clasificación. Orellano lo tuvo en el final, pero desconfió de su pie diestro y lentificó la jugada con un enganche que no funcionó. La jugada terminó en saque de arco, y Burrai no llegó a tomar carrera cuando el chileno Piero Maza decretó el final del encuentro. No pudo ser para un Vélez que pagó caras sus distracciones.

Los jugadores de Vélez reaccionan después de perder contra el Barcelona de Ecuador en octavos de final de la Copa Libertadores.
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Los jugadores de Vélez reaccionan después de perder contra el Barcelona de Ecuador en octavos de final de la Copa Libertadores. (DOLORES OCHOA/)

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