El Barcelona, los jugadores y el ERTE de la discordia


EDITORIAL

El Barcelona ya ha dejado claro que, con o sin acuerdo con la primera plantilla de fútbol, ejecutará los expedientes de regulación temporal de empleo según hizo público el jueves por la noche después de la junta telemática si bien Josep Maria Bartomeu prefiere hacerlo de forma consensuada con los jugadores. El club está obligado a tomar medidas ante el previsible impacto económico que tendrá la crisis del CoVid-19, que ha obligado a suspender sin fecha de regreso las competiciones en las que compite y, por lo tanto, no podrá contar con los cuantiosos ingresos procedentes de los derechos audiovisuales y el taquillaje y tampoco satisfacer el presupuesto de 1.047 millones de euros. Y si caen los ingresos es evidente que también hay que recortar los gastos.

La partida más importante del presupuesto se dedica a los salarios. En total, 638 millones de euros -un 61%- de los cuales 542 se los llevan Leo Messi y compañía. Inicialmente Bartomeu pretendía una rebaja del 70% del sueldo fijo mientras durara el estado de alerta decretado por el Gobierno, una medida que la junta estimaba en algo más de 30 millones ahorrados al mes, pero los futbolistas plantearon una rebaja del 10% de su sueldo fijo total, que repercutiría en alrededor de 55 millones. Esta es una medida insuficiente para el club, que no sabe cuánto durará el estado de alerta ni cuándo regresarán las competiciones y los ingresos. Ni si lo harán.

Lo que sí sabe es que quiere una rebaja salarial sea del 70% para todos de deportistas profesionales de todas las secciones así como para los empleados, quienes de todas fomas también han protestado ante la medida al entender que la intención de realizar el ERTE "se ha realizado de manera precipitada y no ha sido consensuada” según manifestó también el jueves por la noche el Comité de Empresa del club a través de otro comunicado en el que también señalaba que el impacto de los sueldos de los empleados en los presupuestos no llega siquiera al 4%. La situación, pues, es compleja y no existen precedentes en los que basarse.

Si acaso, queda esperar a que los organismos competentes puedan legislar en un sentido o en otro. El Barcelona se reunió a principios de semana con LaLiga, la ECA y la UEFA para abordar la cuestión sin sacar más conclusiones que el club catalán, en tanto y en cuanto no es una sociedad anónima, no cotiza en bolsa y su forma jurídica es la de un club deportivo sin ánimo de lucro, es uno de los más amenazados de Europa debido a la crisis del coronavirus. Los jugadores del primer equipo, mientras, esperan la intervención de la Asociación de Futbolistas Españoles, que ya se ha mostrado contraria a estas medidas. Y los días van pasando sin vislumbrar el más mínimo avance en ninguna cuestión, es tiempo de negociación y cada parte defiende lo suyo. Sin embargo, algunos harían bien en recordar que esta no es una época como las demás.