El Barcelona debe aceptar la realidad para salir adelante

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MADRID, SPAIN - OCTOBER 2: Sergio Busquets of FC Barcelona, Gerard Pique of FC Barcelona arguing  during the La Liga Santander  match between Atletico Madrid v FC Barcelona at the Estadio Wanda Metropolitano on October 2, 2021 in Madrid Spain (Photo by David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)
David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images.

El Barça es un marrón. Pertenecer a él en cualquiera de los estratos en los que se toman decisiones es casi tan peligroso como estar sobre el campo. Las apariciones públicas del equipo de Ronald Koeman guardan la misma coherencia que demuestra la dirección del club con sus dichos y hechos. Si el equipo estaba en proceso de perder la identidad, el club ha perdido el norte.

Las idas y venidas de Laporta y la discontinuidad en las decisiones de Koeman de un día para otro hacen difícil pensar que el Barcelona esté siquiera cerca de sentar las bases de un proyecto estable. Ni desde la presidencia hacia el banquillo ni desde el banquillo hacia el campo.

Por si quedaba alguna duda tras el "es lo que hay", la realidad actual volvió a quedar reflejada no solo en la sensaciones que dejó en el sentir la culé la derrota ante el Atlético, sino en el lapidario "podríamos estar jugando tres horas y no meteríamos un gol" con el que Piqué sentenció el pospartido. Los de Simeone siempre jugaron el partido que quisieron jugar, mientras que el Barcelona, un día más, se dio a los arrebatos de inspiración y orgullo que los elegidos de Koeman tuvieran una vez dispuestos sobre el Wanda Metropolitano.

El Barcelona, que va a dibujo, estructura, plan e idea por encuentro, juntó en esta ocasión a Busquets y Nico, como mediocentros de base, con Gavi y De Jong, como centrocampistas de banda en una altura superior, Coutinho, como mediapunta, y Depay, como delantero centro. El experimento no incomodó a los rojiblancos, pero sí sirvió para argumentar una propuesta centrada en controlar el balón (70% de posesión y 726 pases frente a 304 del Atlético), juntarse en campo contrario a partir de la capacidad asociativa de sus jugadores y lanzar un mensaje más acorde a los valores que identifican al club.

No obstante, los pases, pases y más pases solo generaron caos en una estructura redundante en sus perfiles, carente de profundidad y amplitud que completasen las jugadas, diesen sentido a las posesiones, intimidasen, girasen y resquebrajasen el bloque del Atlético de Madrid. Así, los laterales tuvieron que sumarse a los ataques para rellenar el campo por fuera y acercarse a la presión, desordenando, desprotegiendo y propiciando que cada pérdida de balón fuese un festival que Thomas Lemar y João Félix aprovecharon para recordarle al mundo su condición de estrellas ante la desnuda defensa barcelonista.

Frenkie de Jong of Barcelona lament a failed occasion during the La Liga Santander match between Club Atletico de Madrid and FC Barcelona at Estadio Wanda Metropolitano on October 2, 2021 in Madrid, Spain. (Photo by Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images)
Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images.

Araujo, con su fe, energía y vigorosidad física estaba disfrazando, en la medida de lo posible, la transición defensiva culé a partir de su facilidad para salir de su zona, anticiparse al rival, imponerse en el duelo que el mismo inicia, equilibrando situaciones de inferioridad o desventaja y reiniciando la tenencia del balón para el Barcelona. Tantos agujeros tapó el uruguayo que por momentos, como ante el Granada, tuvo que escalar hasta el área rival para poner parche a los males que los suyos atravesaban en el bombardeo de centros que Koeman decidió a bien para aquel entonces. En esta ocasión, Ronald no pudo dárselas de superhéroe: João Félix, con el balón, y Lemar, sin él, se encargaron de pararle los pies.

El portugués solo necesitó unas dosis de su talento innato, del que se tiene o no se tiene, para servirse del entusiasmo, el ímpetu y la intensidad de Araujo, usándolo en su contra. El Atlético siempre tuvo presente cómo encontrar a João tras cada recuperación, gracias, en parte a la superioridad que otorga el sistema de tres centrales y el tiempo extra que la superioridad numérica permite para preparar el envío hacia la siguiente zona, y a la naturalidad con la que el "Menino de Ouro" interpreta los espacios liberados y los intervalos más óptimos para recibir. A golpe de tobillo, cadera y control orientado, João Félix hizo más grande el agujero que Araujo salía a taparle, haciéndole desaparecer de las jugadas para no volver y facilitando la tarea de la dupla Lemar y Luis Suárez, que se repartieron el pastel con un gol y una asistencia cada uno ante un superadísimo Piqué.

Expuesta la realidad, el Barcelona y el barcelonismo deberían aceptarla cuanto antes para poder canalizarla como un mal necesario, inevitable, y un primer paso en el proceso de recuperación. No con la frustración y la impotencia que destila la narrativa general y empapa a los que, además de hacerlo hoy, deben liderar el mañana. Porque Ansu, Pedri, De Jong, Araujo, Eric, Gavi, Nico o Memphis no juegan con el cronómetro de Messi apretando sobre su espalda, por lo que no hay motivo para exigirse ante todo y pese a todo aquí y ahora como un 'match ball', porque para ellos este año es solo un año más e interiorizar esa sensación de tristeza, desilusión y presión mal dimensionada podrían ser un lastre, bien para su desarrollo, bien en su relación con el club a largo plazo.

Es innegable que aceptar esta situación, que se aleja de las exigencias competitivas que una entidad del estatus del Barça acostumbra a cumplir, es un proceso lleno obstáculos. Pero en vistas que el futuro del Barcelona pasa porque estos jóvenes conformen la columna vertebral del equipo durante los próximos años, empezar a cimentar ese futuro en el presente, aprovechando su ilusión por dejarse ver ante el mundo como jugadores y como culés, su rebeldía, su energía, su identificación con el club y las aplicaciones que ese lenguaje compartido tiene sobre el campo, es una oportunidad para acelerar el proceso y sentar las bases de un modelo que les permita salir adelante.

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