El Barcelona se va de la Champions y solo ha aprendido a poner excusas

BARCELONA, SPAIN - OCTOBER 26: Xavi Hernandez, head coach of FC Barcelona looks dejected following their side's defeat and elimination from the UEFA Champions League in the UEFA Champions League group C match between FC Barcelona and FC Bayern München at Spotify Camp Nou on October 26, 2022 in Barcelona, Spain. (Photo by Eric Alonso/Getty Images)
Xavi Hernández abandona el césped del Camp Nou tras la derrota de su equipo contra el Bayern de Munich (0-3) (Photo by Eric Alonso/Getty Images)

Xavi Hernández está empezando a tener un problema: cada día se parece más a su caricatura. Después de conseguir solo cuatro puntos de quince (uno de doce ante los que contaban) y quedar eliminados en primera ronda de la Champions League, el técnico catalán no dejó de repetir lo cruel que había sido esta competición con el Barcelona, dándole un aura de injusticia a todo lo que les había pasado. Por momentos, da la sensación de que Xavi no puede perder nunca y que toda esa autocrítica que predica se queda en nada o se limita a los "errores individuales" de los jugadores. El sistema es perfecto por definición, así que culpa suya no puede ser.

A eso se junta una noción muy perniciosa que rodea a parte del entorno del club: "Somos un equipo en formación". No, no, no. Un equipo en formación no te ficha como estrella a un delantero de 34 años y no hipoteca buena parte de sus ingresos futuros para llenar la plantilla de presuntas estrellas. Un equipo en formación no muestra la voracidad que ha mostrado este Barcelona en el mercado de fichajes, el único capaz de competir con los clubes ingleses y sus potentes chequeras. El Barcelona ha actuado este verano para ganar ya, no para formar nada.

Incluso si aceptáramos que este Barcelona de los cientos de millones de euros en fichajes es un equipo que está aprendiendo, habría que preguntarse exactamente el qué ha aprendido. ¿En qué es mejor este Barcelona que, pongamos, el que ganó 0-4 el año pasado en el Bernabéu? ¿Qué idea de equipo hay ahora que no estuviera hace seis o siete meses? ¿Sabe el Barcelona a lo que juega y a lo que quiere jugar los próximos cinco años? ¿Para cuándo exactamente se está formando esta plantilla de multimillonarios?

Vayamos al grano: está claro que la apuesta de Lewandowski no es la apuesta de un equipo de futuro sino de presente urgentísimo, pero ¿y lo demás? El eje del ataque, para bien y para mal, sigue siendo Ousmane Dembélé, un jugador brillante y desesperante a la vez cuyo compromiso con el club estuvo en entredicho buena parte del año pasado. Siempre dio la sensación de que el francés se quedó porque no encontró la oferta mágica que su representante no dejaba de prometerle. ¿Va a ser el Barcelona del futuro un equipo de extremos individualistas que decidan al contraataque o desborden con su regate a cambio de perder numerosos balones y romper el ritmo de posesión en ataque?

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No lo tenemos claro. Uno piensa en Xavi y en la sociedad que formó con Iniesta y podría pensar en que el futuro pasaría más bien por Pedri y De Jong. ¿En qué son mejores Pedri y De Jong ahora que hace un año? ¿Tienen mayor importancia en el juego del equipo, ha dado Xavi con alguna tecla que no hubieran tocado sus antecesores? No da esa sensación, sino la contraria. El canario se quejaba ayer de que el primer paso para mejorar era dejar de perder balones todo el rato. Eso es un ataque a la flotación del juego colectivo. El equipo juega mal porque juega ansioso. El club y el entorno transmiten sus ansiedades sobre el campo y el entrenador no encuentra la manera de ponerle freno a la deriva.

Porque recordemos que el Barcelona ya estaba en crisis cuando caía en cuartos o en semifinales tres años seguidos. Imaginen ahora que no pasa de la fase de grupos. Y no vale repetir lo del "grupo de la muerte". El Bayern ha ganado una Champions de las últimas diez y ha perdido este verano a su gran referencia. En la Bundesliga, y ya es decir, van segundos después de once jornadas. Si algún equipo puede jugar la baza de la formación son precisamente ellos. Los dos enfrentamientos contra el Barcelona los ha saldado con cinco goles a favor y cero en contra. Eso no son errores individuales, no es mala suerte y no son cuestiones puntuales. Es inferioridad pura y dura.

En cuanto al Inter, campeón de Italia hace dos años y séptimo en la clasificación actual, se ha pasado media liguilla sin su estrella, Lukaku, y aun así le ha metido cuatro goles en dos partidos al Barça. Cuatro goles que, probablemente, podrían haber sido muchos más, al menos en el Camp Nou. Inferioridad, de nuevo. El Barcelona se va de esta Champions con el discurso de la cabeza alta y la lucha contra los elementos -Ceferín, los árbitros, la mala suerte en abstracto, la falta de contundencia, los errores individuales...-, es decir, el Barcelona se va a la Europa League por segundo año consecutivo sin haber aprendido absolutamente nada.

Decía Cruyff aquello de "no saben por qué ganábamos, cómo van a saber por qué perdemos". Lo mismo se podría decir del Barcelona actual, solo que Xavi sí sabe por qué ganan. Ganan porque son los que mejor juegan, punto. Es un axioma que no está dispuesto a discutir. Uno ve a los extremos intentando el uno contra tres, a Lewandowski como una isla en el área y a los mediocampistas con unas distancias tremendas entre ellos, pero tiene que asumir que eso es jugar bien al fútbol. Ve los milagros de Ter Stegen jornada sí y jornada también, pero tiene que asimilar que eso es defender bien.

No, el Barcelona no juega bien al fútbol. Tal vez en la liga española y a momentos, pero la liga española no es el mejor espejo ante el que medirse ahora mismo. Tiene tantísima calidad arriba que puede acabar en diez minutos con la resistencia de cualquier rival que no sea el Real Madrid. Ahora bien, cuando esa diferencia de talento se iguala, el Barcelona sigue siendo un equipo menor. De los cinco partidos "gordos" que ha jugado este año, ha empatado uno (en el descuento) y ha perdido cuatro. Ha marcado cuatro goles y ha recibido doce. Eso no es "formación", eso es incapacidad. ¿Puede revertirse? Por supuesto, pero desde el realismo. Vivir en la fantasía no está sirviendo de nada.

Vídeo | Xavi, en titulares: "Esta competición ha sido muy cruel para nosotros"

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