Barack y Michelle Obama multiplican su fortuna con sus libros de memorias

LA NACION
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Aún no hace cuatro años que Barack y Michelle Obama abandonaron la Casa Blanca el 20 de enero de 2017, y la fascinación por su etapa como presidente y primera dama de Estados Unidos continúa. El mensaje de esperanza que significó su elección para el puesto de mandatario de uno de los países más poderosos del mundo, se acrecentó con el don de gentes que derrocharon durante su mandato y la popularidad ganada por la buena labor que ambos realizaron.

Tras su marcha ambos han escrito libros de memorias y los dos han conseguido convertir sus obras en éxito de ventas y, como consecuencia, aumentar considerablemente las arcas familiares gracias el tirón mediático que dejan a su paso. El último best seller que ha salido de este popular núcleo familiar ha sido Una tierra prometida, la biografía de Barack Obama, que el primer día de su publicación vendió 900.000 ejemplares. Un éxito al que le queda mucho recorrido y un segundo tomo por salir a la venta. No es el primer libro que publica el expresidente estadounidense aunque sí es con diferencia por el que ha recibido la remuneración más suculenta.

Por su primera biografía, Dreams from my father, que se publicó en 1995 recibió un adelanto de 40.000 dólares (casi 33.800 euros). Entonces era solo un desconocido que despuntaba en círculos académicos y que había llegado a ser el primer negro en dirigir la revista de la facultad de Derecho de Harvard. Pero en 2016, cuando su nombre ya se barajaba como candidato a las elecciones presidenciales, otro libro, The audacity of hope (La audacia de la esperanza), publicado en otoño de 2016, le reportó un contrato de casi dos millones de dólares (casi 1,7 millones de euros). Calderilla si se compara con los acuerdos a los que la ex pareja presidencial llegaron con Penguin Random House tras abandonar el poder y que el periódico Financial Times cifró en más de 55 millones de euros.

Este último contrato incluía a los dos miembros del equipo, a él y a su esposa Michelle Obama, casi tan famosa y valorada como el mismo presidente. De hecho fue ella la primera en publicar su libro de memorias, Mi historia, un auténtico éxito de ventas que se publicó en noviembre de 2018 y se han convertido en uno de los libros más populares de la década. "Creemos que estas podrían ser las memorias más exitosas de la historia", dijo según el Wall Street Journal Thomas Rabe, director ejecutivo de Bertelsmann, empresa matriz de Penguin Random House. La ex primera dama de EE UU llenó escenarios completos en su enorme e internacional gira editorial. Fue entrevistada por Oprah Winfrey, Sarah Jessica Parker, Reese Witherspoon y la ex asesora senior de Obama, Valerie Jarrett, entre otras. Vendió en su primera semana más de 1,4 millones de copias y según Amazon, el libro superó a Cincuenta sombras de Grey ocupando el puesto de más vendido.

La publicación descubrió que las dos hijas del matrimonio, Malia y Sasha fueron concebidas por fecundación in vitro y la pareja pasó por una crisis matrimonial que necesitó de la ayuda de un terapeuta. Michelle Obama, se convirtió a ojos de la opinión pública en una persona más cercana y en 2018, llegó a ganar por primera vez el título de mujer más admirada de Estados Unidos. Al mismo tiempo humanizó a su marido, porque el libro que se caracteriza por la sinceridad con la que se aborda, cuenta sin cortapisas su relación de pareja, las discusiones cotidianas y la aversión que le provoca Donald Trump a quien la ex primera dama afirma que no perdonará porque el todavía presidente hizo daño a su familia al propagar rumores que cuestionaban la legitimidad de la presidencia de Barack Obama basados en que no había nacido en Estados Unidos.

Tras el éxito de estas memorias, ahora le ha llegado el turno a su marido. El libro no ha defraudado las expectativas pero la pandemia dejará varadas muchas de las conferencias y encuentros multitudinarios que sí tuvo Michelle durante los meses de promoción de sus memorias. En cualquier caso la fascinación que sigue provocando Barack Obama augura que cuando se controle el coronavirus nada impedirá que vuelva a hacer caja con sus intervenciones para grandes empresas y en nutridos aforos. Conferencias que cobra a unos 400.000 dólares (más de 337.000 euros) y que se han ido sumando a los ingresos millonarios que la familia ha realizado desde que dijeron adiós a la Casa Blanca.

A sus libros hay que sumar los acuerdos a los que han llegado con Netflix, la plataforma de televisión con la que ya han empezado a producir en exclusiva documentales, series y películas originales que den aún más visibilidad a su misión por inspirar y hacer reflexionar al público. Para crear todo este contenido audiovisual, los Obama utilizan su propia compañía, a la que han llamado Higher Ground Productions.

Ninguno de estos movimientos han estado exentos de críticas y muchos detractores, y algunos que no lo son, han criticado el enriquecimiento de la pareja. Su fortuna ascendía a 1,3 millones de dólares cuando llegaron a la Casa Blanca, según The New York Post, casi cuatro años después se ha multiplicado por cien y se calcula en 135 millones de dólares. En algunos programas en tono de comedia, como The Daily Show, se ha llegado a bromear sobre el asunto: "¿El primer presidente negro también debe ser el primero en no hacerse rico después? No, no, amigo mío. No se puede ser el primero en todo", dijo al respecto el presentador satírico Trevor Noah.

Queda estela Obama para rato. De momento sus nuevas memorias desvelan la gélida reacción que tuvo Michelle cuando se sentó a hablar con ella sobre su candidatura a la presidencia de Estados Unidos después de haber dado ya muchos pasos que sentaban las bases de una decisión que afectaba a toda la familia. "Ella se fue al dormitorio y cerró la puerta", relata el expresidente, que también afirma que tras desembarcar en la Casa Blanca sintió "una corriente subterránea de tensión, sutil pero constante y soledad. Me tensaba ante la idea de que los días en lo que todo era más ligero entre nosotros y su sonrisa más constante, no regresaran nunca". En una entrevista con People, tan sincera como fueron las memorias de su esposa, Barack Obama ha admitido que la tensión marital flotó en el ambiente durante sus años en la Casa Blanca. "Michelle es más escéptica sobre la política y más consciente de los sacrificios que implica para la familia", ha dicho. "Michelle sintió la presión, el estrés, de tener que hacer todo bien, estar 'activa' en todo momento. Hubo momentos en los que creo que ella estaba frustrada, triste o enojada, pero sabía que yo tenía que preocuparme por Afganistán o la crisis financiera, así que...".

Pero también ha desvelado que siempre fueron conscientes del "privilegio que era estar allí", y que lo más importante es que sus hijas "crecieron intactas", por lo que eso supone "un gran suspiro de alivio". Por tanto el fin de su mandato no significó solo el inicio de una carrera de contratos millonarios, sino también el momento en el que la pareja volvió a reencontrase. Y el expresidente bromea en la entrevista sobre su nueva situación recurriendo a un dicho popular: "¿Conoce el viejo dicho, 'si mamá está feliz, todos están felices? Pues se aplica mucho en nuestro hogar".