Bancos de alimentos y ONG aumentan su actividad en el Algarve por los estragos del virus en el turismo

Catarina Demony
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Una mujer lleva a un camión la mercancía recogida en el Banco de Alimentos contra el Hambre de Faro, durante la epidemia de coronavirus (COVID-19) en Faro

Por Catarina Demony

FARO, Portugal, 2 abr (Reuters) - Carla Lacerda solía ganar un buen sueldo vendiendo productos libres de impuestos a los veraneantes que llegaban al aeropuerto del Algarve, en el sur de Portugal, pero perdió su trabajo el pasado mes de agosto debido a la pandemia de COVID-19 y rápidamente se quedó sin dinero para alimentar a sus dos hijos.

Esta mujer de 40 años recibe ahora unos 500 euros (587 dólares) al mes en concepto de prestación por desempleo, lo que no le deja otra opción que sumarse a las colas de donaciones de alimentos.

"Nunca pensé que estaría en esta situación", dijo Lacerda mientras esperaba para recibir leche, verduras y otros productos esenciales de la organización benéfica Refood de Faro, capital del Algarve. "Es triste haber llegado a este punto, pero no me avergüenzo".

Lacerda es una de las miles de personas cuyas vidas han dado un vuelco a causa de la pandemia, que ha hecho estragos en el turismo de la soleada región del Algarve y ha dejado sus populares playas y complejos de golf prácticamente desiertos.

El banco de alimentos del Algarve, que cuenta con dos almacenes en la región, está ayudando a 29.000 personas, casi el doble que antes de la pandemia.

"Es la primera vez desde que el banco de alimentos comenzó a funcionar en el Algarve que las cifras han alcanzado tal nivel", dijo su presidente, Nuno Alves, mientras varios voluntarios distribuían alimentos a los conductores de varias organizaciones benéficas que esperaban en sus coches en el exterior.

La pobreza se está extendiendo a la clase media, dijo Alves, y los más afectados son los habitantes del crucial sector turístico.

Muchos negocios han tenido que cerrar y es posible que algunos no vuelvan a abrir.

En febrero, el número de desempleados registrados en el Algarve aumentó un 74% con respecto a hace un año, más que en cualquier otra región portuguesa.

"PASANDO HAMBRE"

En la sucursal de Refood en Faro, que recoge la comida no deseada de restaurantes y supermercados y la distribuye a los más necesitados, 172 familias hacen cola para recibir suministros cada semana, lo que supone un aumento de alrededor del 160% desde que comenzó la pandemia.

"Ayudamos a un arquitecto, a un profesor, a una enfermera, a un trabajador social", explica la coordinadora Paula Matías. "Es muy triste. Soy madre y no puedo imaginar lo que es no tener un plato de comida para dar a tus hijos".

Un hombre de unos 30 años que pidió mantener el anonimato dijo a Reuters que había perdido su trabajo como entrenador personal de fitness para extranjeros adinerados a causa de la pandemia de COVID-19, que también se cobró la vida de su hermano y su sobrino.

Vendió todo lo que tenía, desde su llamativo coche hasta una pecera, para pagar las facturas, pero en enero tuvo que pedir ayuda a la organización comunitaria MAPS, que ahora le da comida, y también apoyo psicológico después de que intentara quitarse la vida.

"Intenté ser fuerte pero no pude", dijo. "El apoyo del Estado nunca llegó y no pude salir de la situación".

La vicepresidenta del MAPS, Elsa Cardoso, dijo que las peticiones de ayuda siguen aumentando y que algunas personas que han trabajado en el sector del turismo están ahora sin hogar.

"Cada día hay más personas que ya no pueden mantenerse, que han sido desalojadas", dijo Cardoso, añadiendo que podría pasar un tiempo hasta que las cosas mejoren.

Portugal está sometido a un segundo régimen de restricciones estrictas desde enero que sólo ahora se está suavizando gradualmente.

La jubilada británica Denise Dahl dijo que la distribución de alimentos a las personas vulnerables a través de su propia organización, "Familias Necesitadas del Algarve Oriental", le había ayudado a superar el proceso de duelo tras perder a su marido Terje por causa de la COVID-19 en diciembre.

"Si no tuviera esto no sé qué habría pasado", dijo Dahl, que vive en la ciudad de Tavira, y añadió que la situación en el Algarve sigue empeorando.

"Con la falta de turistas que vienen este año, esperamos que haya aún más familias que pasen hambre".

(1 dólar = 0,8522 euros)

(Información de Catarina Demony; información adicional de Miguel Pereira y Pedro Nunes; editado por Andrei Khalip y Gareth Jones; traducido por Darío Fernández en la redacción de Gdansk)