Baja popularidad, rumores y una brutal falta de respeto: la semana fatal de Emmanuel Macron

LA NACION

PARÍS.- Los franceses le reprochan su "arrogancia" y su "desconexión de la vida de la gente". Los medios critican su actitud "jupiteriana" de gobernar. Célebres personalidades se permiten cuestionar sus supuestas inclinaciones sexuales. E incluso están aquellos que se aventuran peligrosamente en el terreno de las fake news. Lo cierto es que Emmanuel Macron no vive el mejor de sus momentos.

Al derrumbe de su popularidad (30% de opiniones favorables) y la economía a media asta, se agregó esta semana la aparente imposibilidad de concretar una reorganización gubernamental, después del portazo dado por el exresponsable del Interior, Gérard Collomb. A una semana de esa renuncia, todo parece demostrar, en efecto, que los candidatos a ocupar los nuevos cargos ministeriales no son tan fáciles de convencer.

Desde hace semanas, más precisamente desde el llamado "escándalo Benalla" (su exresponsable de seguridad filmado agrediendo a manifestantes durante el desfile del 1° de mayo), el presidente francés parece haber perdido buena parte del capital de simpatía que conservaba entre los franceses.

Más peligroso aun es la eventualidad de una pérdida del respeto.

Eso fue justamente lo que todos se preguntaron esta semana, cuando el popular filósofo Michel Onfray lanzó un violento ataque contra el joven mandatario, utilizado una desagradable metáfora sexual a partir de unas polémicas fotos tomadas en las Antillas, durante un viaje oficial.

La carta abierta, vulgar y homofóbica, titulada "El dedo y su fundamento", provocó estupor en un país donde la figura del presidente ha sido históricamente respetada.

Utilizando el tuteo, inusual para dirigirse al jefe del Estado, Onfray dice: "Recientemente, algunas fotos te mostraron en las Antillas abrazando a un hermoso negro, bodybuildeado, en prisión y brillante de sudor tropical. Todo parecía fascinarte hasta lo más profundo -si me permitís la expresión- (.) Decididamente, parece que solo te entusiasmás por los que te demuestran su amor de una forma que no se presta a confusión: hay que abrazarte con el torso desnudo para gustarte, secar su transpiración en tu camisa blanca y pasar más tiempo en la sala de deportes que en la biblioteca", escribió.

Onfray se atreve a interrogarse sobre el destinatario de ese "dedo de honor" ejecutado por el joven que aparece en la foto, deslizando, entre dos alusiones sexuales, una referencia a la conocida teoría sobre "los dos cuerpos del rey", del historiador Ernst Kantorowicz.

"El dedo, se ve bien a quién pertenece. [Sobre] el culo, uno se lo pregunta. Como sea, es tu problema. Pero no hagas una demostración pública", agrega.

Los propósitos anteriores son apenas una décima parte de los improperios proferidos en ese mensaje, cuyo tenor probablemente no tenga antecedentes en Francia.

Es cierto, desde entonces, Onfray, iconoclasta, libertario y cada vez más políticamente incorrecto, ha visto anuladas todas sus intervenciones en los medios de comunicación y se desgarra las vestiduras denunciando la censura. Pero su objetivo fue alcanzado: hace una semana, toda Francia se pregunta qué hay de verdad en su insólita acusación.

Fake news

En ese ambiente deletéreo, los adeptos de las fake news aprovechan. Son aquellos que echan a correr versiones inverificables y que, en general, tienen cuentas para arreglar con el joven mandatario.

Ese parece ser el origen de la versión según la cual, en pleno escándalo Benalla, el mandatario habría mantenido una homérica pelea con su mujer, que sus colaboradores habrían escuchado detrás de las puertas. Principal consejera de Macron, ante el empecinamiento de su marido en defender al joven responsable de su seguridad, Brigitte le habría exigido a gritos: "¡Ahora basta de estupideces!".

No solo inverificable, sino también improbable para todo aquel que conoce el interior del palacio del Elíseo, la versión fue difundida por la revista de extrema derecha Valeurs Actuelles y por el sitio ruso Sputnik. Uno de los dos medios que hicieron circular la primera denuncia sobre la supuesta homosexualidad de Macron durante la campaña presidencial, Sputnik fue denunciado explícitamente por el mandatario en presencia de Vladimir Putin, durante la primera visita del líder del Kremlin a París.