Bagdad descubre tesoros del arte moderno irakí

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Paisajes verdes, retratos de campesinas, esculturas con curvas. En Bagdad, los aficionados redescubren a los pioneros del arte moderno iraquí, gracias a la exposición de un centenar de obras, restituidas y restauradas dos décadas después de haber sido saqueadas.

Algunas de estas obras, de Jawad Salim o Faeq Hasan en particular, habían desaparecido en 2003 junto a miles de piezas robadas de museos e instituciones iraquíes, saqueadas en el caos que siguió a la invasión estadounidense que derrocó a Sadam Husein.

Las redes de delincuencia organizada vendieron las piezas robadas fuera de Irak.

Encontradas en Suiza, Estados Unidos, Catar o Jordania, esculturas y pinturas que datan de los años 1940, 1950 o 1960 se exponen desde finales de marzo en una gran sala del ministerio de Cultura.

"Estas obras forman parte de la historia del arte moderno en Irak. Han sido realizadas por los maestros y pioneros de las artes plásticas del país", comenta Fakher Mohamed, alto responsable del ministerio.

La invasión de 2003 puso fin a la proliferación artística que caracterizaba a Irak antes de la guerra y, en particular, a Bagdad, ciudad de poetas, pintores y artistas de todo tipo.

Sadam Husein cultivaba una imagen de gran mecenas, mientras reprimía toda disidencia política.

El descenso a los infiernos de la guerra civil entre 2006 y 2008, y luego la ocupación de una parte de Irak por los yihadistas del grupo Estado Islámico entre 2014 y 2017 le dieron el golpe de gracia.

Hoy, gracias a una relativa estabilidad, la escena cultural y artística de Bagdad revive, entre salones del libro, exposiciones y conciertos. Prueba de ello es la exposición organizada en el ministerio de Cultura.

Con la AFP


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