La bacanal feminista de La Fura pone en pie al Teatro Griego de Siracusa

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Siracusa (Italia), 4 jul (EFE).- Las tragedias de la Antigüedad siempre tienen un eco moderno. Y con esa certeza el director de La Fura Dels Baus, Carlus Padrissa, conquistó hoy el Teatro Griego de Siracusa (sur) adaptando "Las Bacantes" de Eurípides a la actual lucha feminista en todo el mundo.

Padrissa y su equipo, como recalca en una conversación con Efe, forman parte de la 56ª temporada de representaciones clásicas del Teatro Griego, una joya arqueológica excavada en la roca y que ha retomado las funciones bajo las estrellas tras la pandemia.

Y lo hace con una arriesgada adaptación de "Las Bacantes", la tragedia que Eurípides escribió hace veinticinco siglos sobre las adoradoras del dios del vino, del desenfreno y del delirio, Dionisos o Baco, pero esta vez desde una óptica feminista.

"El mensaje es que hay que dejar que las mujeres tomen el poder y nosotros dejarnos llevar por ellas, porque son constructoras, son creadoras de vida que no van a llevar a sus hijos a la guerra", explica el director mientras sorbe un te pese al intenso calor en una gruta del teatro, instantes antes de debutar.

UNA DIOSA DEL VINO

La obra de Eurípides, estrenada de forma póstuma tras abandonar Grecia y refugiarse en Macedonia en plena Guerra del Peloponeso, narra la llegada del dios Dioniso a la ciudad de Tebas y su pugna por demostrar su divinidad a los sacrílegos gobernantes del lugar.

La apuesta de La Fura revolucionó el escenario, las gradas y hasta los exteriores del teatro, con decenas de mujeres adorando al dios entre tambores y alaridos, emulando aquellas bacanales en los bosques del Hélade en las que cundía la embriaguez

Por otro lado, el director ha introducido un cambio sustancial: El dios ya no es tal, sino que es diosa, con A final.

En la versión tradicional de esta obra griega, ese papel era otorgado a un actor "afeminado", pues así describe Eurípides al Dioniso, pero Padrissa prefirió dárselo directamente a una mujer, la actriz italiana Lucia Lavia.

Una elección que tiene pocos precedentes, entre ellos la adaptación de Ingmar Bergman, que empleó una "diosa".

LAS PROTESTAS MEXICANAS COMO IDEA INICIAL

El director reconoce que la idea le surgió en el verano de 2019, cuando, en plenas vacaciones, encendió el televisor y supo de las multitudinarias manifestaciones de mujeres en Ciudad de México para denunciar una serie de violaciones.

"La estética que hemos empleado nosotros es la que había en esas protestas", explica.

En efecto, las seguidoras del dios se convierten en el verdugo del soberano, portando pancartas como "Si violáis a nuestras mujeres, nosotras violaremos vuestras leyes" o "Baco somos todas", también escritas en español.

UN ESCENA EFÍMERA

Sobre las tablas del Teatro siciliano, los actores y danzantes a las órdenes de Padrissa se convierten en elementos con significado propio que cambian constantemente, colgados de arneses o tirados en el suelo, como una especie de escenografía efímera.

Todo acompañado con sobrecogedores efectos lumínicos y sobre todo, sonoros, creados por el propio director y que tienen como misión causar desasosiego en el público.

Además se valen de una grúa de setenta metros de altura que permite el conocido como "Deus ex machina", la forma en la que los antiguos introducían en escena en volandas a los actores que hacían de deidades, aunque con mecanismos mucho más rudimentarios.

Al final de la "serata", el dios, o mejor dicho, la diosa, constató su triunfo alzándose sobre las cabezas de un público que no dudó en ponerse en pie para dedicar una ovación a la obra.

LA TEMPORADA DE SIRACUSA

El Instituto Nacional de Drama Antiguo (INDA), que gestiona el teatro griego, ya ha anunciado su programación para el próximo bienio, pues vuelve con ganas tras la crisis sanitaria.

Este verano ha empezado con las dos últimas tragedias de la trilogía de Orestes, "Las coéforas" y "Las euménides", dirigidas por Davide Livermore, y proseguirá con estas "Bacantes" de La Fura y con "Las nubes", la comedia de Aristófanes.

La propuesta de la compañía española podrá disfrutarse a los largo de veintitrés noches entre este domingo y el próximo 20 de agosto.

UNA JOYA ARQUEOLÓGICA

El teatro griego de Siracusa, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, representa el mayor ejemplo de arquitectura teatral del Occidente helénico, pues esta ciudad en el centro del "Mare Nostrum" fue fundada por colonos griegos de Corinto en el 734 a.C.

Casi totalmente excavado en la roca, fue utilizado para las obras teatrales pero también a modo de parlamento, para las asambleas populares de la ciudad.

Adaptado para espectáculos circenses en época romana, cayó en el abandono e incluso en el siglo XVI fue usado de cantera para las fortificaciones que aún coronan la ciudad. Las excavaciones para su recuperación empezaron a finales del XVII y no terminarían hasta bien entrada la pasada centuria.

Pero, en cualquier caso, más de dos milenios después y pese a los avatares de la historia, el teatro sigue sirviendo para lo que fue pensado, para representar aquellas obras que ahondaban en la moral humana para retratar nuestras contradicciones más profundas.

Gonzalo Sánchez

(c) Agencia EFE

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