Los "bacamarteiros" de Brasil, una secular tradición de historias y disparos

Caruarú (Brasil), 5 jun (EFE).- En medio de comida típica y con la alegre danza del forró, un grupo de escopeteros mantiene vivos la tradición y el arte de los "bacamarteiros", todo un espectáculo de disparos contra el suelo al aire libre en las populares fiestas "juninas" de Brasil.

Las tropas de "bacamarteiros" retornaron este año a las calles del nordeste de Brasil con el regreso de las fiestas "juninas", tras dos años de una ausencia obligada por causa de la pandemia del coronavirus, y el estruendo de disparos de pólvora seca volvió a sentirse con fuerza este fin de semana en Caruarú, en el agreste de Pernambuco.

La tradición se remonta al homenaje en las fiestas populares de junio por el nacimiento de San Juan Bautista prestado por los soldados del noreste brasileño que estuvieron en la Guerra del Paraguay (1865) y que llevaron sus propias escopetas, en una tradición heredada de los colonizadores holandeses.

Sergipe, Paraíba y, principalmente, Pernambuco, fueron los estados que incorporaron los "bacamarteiros" a sus fiestas "juninas" y que mantienen viva esa tradición desde hace más de un siglo y medio.

Con camisas y pantalones azul claro, una pañoleta en el cuello, sombrero de paja, cartuchera de aluminio siempre cargada de pólvora y, en el caso del sargento de la tropa, un pito para dar la señal de disparo colectivo, los "bacamarteiros" se afincaron en la cultura de las multitudinarias fiestas "juninas".

Caruarú, una de las principales ciudades del semiárido nordestino de Brasil, distante unos 150 kilómetros de Recife, la capital regional, celebra la que está considerada como la mayor fiesta de San Juan en el mundo, con tres millones de personas durante todo el mes, y conserva la herencia de los "bacamarteiros".

Aunque ese no es el caso del periodista José Máximo Neto, que a diferencia de sus compañeros de tropa del "Primer Batallón de Bacamarteiros de Caruarú" no heredó el arte de padres y abuelos y sí de un vecino que lo "adoptó" para pasarle la técnica y tradición que ahora él ya comparte con su hijo.

Las escopetas de los "bacamarteiros", consideradas ya obsoletas en el armamentismo comercial, "son de fabricación artesanal y son varios herreros esparcidos por la región los que fabrican el bacamarte para tener este armamento a disposición", comentó Neto a Efe.

El bacamarte es disparado con espoleta y pólvora negra, lo que aumenta el ruido del estallido y el humo, y desde 2012, después de una serie de arrestos de sus practicantes por porte ilegal de armas, las autoridades consideraron el arma obsoleta y avalaron su práctica como arte folclórico.

Neto y otros "bacamarteiros" de Caruarú intentan transmitir la herencia de su arte para las nuevas generaciones que viven el día a día cautivos del internet y alejados de este tipo de tradiciones.

"Internet y los juegos electrónicos han dificultado la vida de mucha gente, pero gracias a Dios hay muchos muchachos que juegan con nosotros, pero (por ser menores) no los podemos llevar a las presentaciones y lugares públicos como estos. Pero conseguimos mantener vivo todo esto con la muchachada", apuntó.

Durante todo el mes, los "bacamarteiros" estarán presentes en los festejos de Caruarú, pero el día 24 de junio unos 500 de todo el estado de Pernambuco se reunirán en la ciudad para un tradicional encuentro anual y una presentación colectiva de todas las tropas.

(c) Agencia EFE

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