Búsquedas y rescates históricos: desde los mineros chilenos hasta el milagro de los Andes

LA NACION

El ARA San Juan no sólo tiene en vilo a la Argentina. Varios países ofrecieron su ayuda en la búsqueda. Recursos de Perú, Brasil, Colombia, Francia, Alemania, España, los Estados Unidos y de Gran Bretaña participan del intento de rescate del submarino argentino que lleva seis días sin comunicación.

Este tipo de accidentes o tragedias suelen activar los buenos deseos y la ayuda de todo el mundo. Con mayor o menor éxito, estos son algunos casos más resonantes en los que la ayuda internacional se movilizó para intentar salvar vidas.

Putin y la pesadilla del Kursk

Vladimir Putin recien asumía como presidente en Rusia y una de sus primeras crisis de gravedad se desató por la tragedia del hundimiento del submarino Kursk, el 12 de agosto de 2000, durante una serie de ejercicios militares en el mar de Bartens, en el Océano Ártico.

La nave nuclear sufrió dos expolsiones y cayó sobre el lecho marino a 110 metros de profundidad

En un primer momento, el gobierno ruso negó la información y rechazó la ayuda internacional, pero fue una expedición noruega la que logró encontrar el submarino nueve días después. Fue demasiado tarde. Los 118 tripulantes murieron.

De todos modos, el rescate de la nave no se concretó hasta el mes de octubre. Se encontraron notas escritas por los marinos que probaron que sobrevivieron hasta seis días después de la tragedia.

El milagro de los Andes

El 13 de octubre de 1972 se perdió contacto con el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya , que había partido desde Uruguay y, tras una escala en Mendoza, se dirigía rumbo a Chile. Llevaba 40 pasajeros y cinco tripulantes.

Durante semanas se realizaron tareas de búsqueda sin éxito. El gobierno uruguayo agradeció oficialmente a la Argentina y a Chile por los recursos utilizados para emprender la búsqueda. La idea de encontrar a alguien con vida se fue agotando con el transcurrir de los días y las tareas de rescate se abandonaron luego de 66 misiones para intentar encontrar el lugar en el que cayó el avión.

Roberto Canessa y Fernando Parrado decidieron partir en busca de ayuda y cruzaron los Andes, mientras el resto de los sobrevivientes intentaba sobrevivir en la cima, en condiciones climáticas extremas.

El 21 de diciembre, más de dos meses después de la caída del avión en la cordillera, Canessa y Parrado llegaron a Chile.

Tras recibir la asistencia de los carabineros chilenos, Parrado volvió al lugar como guía, en uno de los tres helicópteros que iniciaron el rescate, que duró otros dos días. En total fueron rescatados 16 sobrevivientes. Murieron 29 personas. Los restos de las víctimas fueron enterrados a 800 metros del lugar en el que cayó el fuselaje de la nave.

Los 33 de Chile

"Estamos bien en el refugio los 33", decía un papel escrito con tinta roja. Así, después de 17 días de búsqueda tras el derrumbe en la mina San José, en las cercanías de Copiapó, un grupo de mineros chilenos conmovió al mundo el 23 de agosto de 2010. Estaban enterrados a 624 metros.

Incluso antes de saber si estaban vivos, el presidente chileno Sebastián Piñera se comunicó con sus pares de Perú, Estados Unidos, Canadá y Australia, para solicitar ayuda de expertos en minería, para poner en marcha el rescate.

El trabajo de rescate fue arduo y llevó 70 días (el 13 de octubre fueron rescatados los 33). Según medios chilenos, el costo del operativo para rescatarlos fue cercano a los 10 millones de dólares. En el trabajo se utilizaron excavadoras norteamericanas y la NASA asesoró al equipo chileno en la construcción de las unidades para extraer a los mineros.

El rescate del Squalus

En 1939 se dio el que, hasta ese momento, fue considerado el mayor rescate de la historia naval. El 23 de mayo de ese año, un submarino norteamericano que patrullaba la costa de New Hampshire, se hundió cuando se abrió accidentalmente una válvula.

Varios murieron ahogados, pero los sobrevivientes lograron enviar una boya mensajera y bombas de humo. Varias horas después, otro submarino detectó el pedido de auxilio y rescató a 33 de los 59 tripulantes (26 personas murieron). Para poder rescatar a los marineros, se utilizó una campana gigante.

La nave fue recuperada y volvió al servicio años más tarde durante la Segunda Guerra Mundial.

Malaysia Airlines: el vuelo perdido durante 17 meses

La aerolínea Malaysia Airlines comunicó que perdió contacto con su vuelo MH370 (un Boeing 777 en el que viajaban 239 personas), el 8 de marzo de 2014. Desde ese momento comenzó una búsqueda internacional del avión que, misteriosamente desapareció de los radares.

Barcos de China, Japón, Gran Bretaña y Australia participaron de la búsqueda por pedido de la empresa. También viajaron a la zona los expertos franceses que encontraron las cajas negras del avión accidentado de Air France, en 2009.

Durante diez meses los investigadores dieron varias hipótesis sobre lo que presuntamente ocurrió con el vuelo, pero no lograron detectar ninguna pista que indicara que el avión se había estrellado. Pese a todo, la empresa dio por muertos a todos los pasajeros el 29 de enero de 2015.

El 29 de julio de 2015, se encuentras restos de un avión en la Isla Reunión, al este de Madagascar, pero las pericias por probar que se trató del vuelo de Malaysia no fueron concluyentes. El 5 de agosto, un equipo de expertos internacionales confirmó que una parte del alerón encontrado, que fue trasladado a Francia, pertenecía al MH370.

El TC48, un dolor argentino y un enigma sin resolver

El TC-48 se perdió en el Caribe en noviembre de 1965. El vuelo de la Fuerza Aérea Argentina llevaba a un grupo de 54 cadetes para tareas de instrucción en los Estados Unidos, además de oficiales y suboficiales.

Se trataba de una especie de premio de graduación para los cadetes. Hicieron escalas en Chile, Perú y Panamá. El 3 de noviembre decolaron desde la Base Howard de la Fuerza Aérea norteamericana en Panamá, con destino a San Salvador, El Salvador.

Ese mismo avión hacía el mismo trayecto cada año y en la misma fecha. Aquel 3 de noviembre de 1965, partió acompañado del otro Douglas DC4 -para transporte de paracaidistas-, el T-43, que llegó sin problemas a San Salvador.

El vuelo se declaró en emergencia a pocos minutos de partir por fuego en uno de sus cuatro motores. Y ya no hubo contactos. Inmediatamente aviones y barcos norteamericanos buscaron al avión argentino, pero nada se supo de ninguno de sus 69 ocupantes. Sigue siendo uno de los mayores misterios aeronáuticos en el mundo.

En 1967 y luego de 23 expediciones a la selva y más de 50 vuelos de avionetas y helicópteros, el gobierno costarricense dio por terminada la búsqueda. Se supone que el avión puede haber caído en el mar, entre Costa Rica y Panamá, a 30 kilómetros de la costa. Esa es la versión que surge luego de una investigación norteamericana, que encontró varios chalecos en el agua. Sin embargo, los restos fueron enviados a la Argentina y el material no coincidía con el utilizado por nuestros soldados. Ningún cuerpo fue encontrado aún. Según la aviación civil de Costa Rica, el avión sigue perdido en la selva.

José Campos, rescatista de Costa Rica que participó en un documental argentino hecho a 50 años de la desaparición del TC-48, comentó al diario La Nación de ese país: "Este avión es el santo grial de la búsqueda de montaña en Costa Rica. Lo he buscado varias veces, pero como esa selva es tan cerrada y oscura puede ser que la hayamos pasado a 100 metros y no sabemos".

La Argentina jamás abandonó la búsqueda. Varias expediciones se hicieron en los últimos años. En una de ellas, hace tres años, el grupo argentino que se internó durante 15 días en la selva de Talamanca, encontró restos de una civilización precolombina desconocida. La expedición contactó al Museo Nacional de Costa Rica y el helicóptero argentino acercó a los historiadores locales hasta el lugar, para luego continuar con las tareas originales.