Por qué debes tomarte en serio la advertencia sobre las luces en series o películas

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Neurólogos y expertos en la salud ocular llevan años lanzando advertencias sobre el daño que causan las pantallas en todo tipo de personas. En particular, se muestran preocupados por el efecto que cierto tipo de luces tiene en el cerebro. (Foto: Getty)
Neurólogos y expertos en la salud ocular llevan años lanzando advertencias sobre el daño que causan las pantallas en todo tipo de personas. En particular, se muestran preocupados por el efecto que cierto tipo de luces tiene en el cerebro. (Foto: Getty)

La mayoría de las veces cuando vemos una película o serie en Netflix, Disney u otras plataformas de streaming nos encontramos con advertencias o mensajes previos a los que no atendemos y de los que no tenemos muy claro que quieren decir.

Por ejemplo, ahora cada vez es más común que algunos episodios de series, películas y también videojuegos e incluso las discotecas adviertan de los efectos de las llamadas 'luces estroboscópicas'. Antes de nada decir que el mensaje varía dependiendo de la plataforma; en Netflix se muestra como "algunas escenas tienen un efecto estroboscópico que puede causar incomodidad para los espectadores fotosensibles", en Disney+ lo vemos como "algunas secuencias o formas con luces parpadeantes pueden afectar a los espectadores fotosensibles".

En todos los casos esta advertencia va dirigida a personas 'fotosensibles', y hace referencia a fuentes luminosas que emiten una serie de destellos muy breves que se suceden muy rápidamente y que se suelen usar para producir exposiciones múltiples de las fases de un movimiento.

Este efecto es algo que ya se conocía desde hace tiempo pero ahora se sabe con certeza que estos flases son capaces de emitir miles de destellos por segundo y se han relacionado con un aumento del riesgo de ataques epilépticos en las personas más sensibles. No es lo habitual, pero puede ocurrir en ciertos casos, expertos en salud ocular nos lo corroboran.

La doctora Lucía Fernández-Vega advierte de que "este tipo de luces hacen que se nuble la línea de visión pudiendo llegar a ocasionar fatiga ocular, dolores de cabeza, estrés visual y ojos irritados".

Más en concreto, la especialista asegura que a nivel oftalmológico, "las personas que padecen epilepsia fotosensible también deben esquivar en lo posible la exposición directa a la luz para así evitar daño en los fotorreceptores de la retina”. Se trata de una condición genética por la cual una persona sufre convulsiones provocadas debido a patrones contrastantes de luz y oscuridad o por luces intermitentes.

Esas crisis provocadas por la estimulación luminosa intermitente pueden responder a variados estímulos (luz del sol, los monitores de ordenadores, televisión, videojuegos, las luces fluorescentes, las de discoteca, los patrones geométricos u otros). Hablamos de un tipo de epilepsia que afecta a entre un 3 y un 5 por ciento de las personas con esta condición neurológica.

Esta epilepsia se hizo más conocida a raíz de un episodio ocurrido en Japón, en 1997, cuando unos 700 niños sufrieron crisis epilépticas mientras veían en la televisión un capítulo de los dibujos animados de 'Pokémon'. Este suceso demostró que la epilepsia fotosensible se manifiesta en algunas personas y bajo unos determinados estímulos.

Hoy sabemos más cosas, como que para desencadenar una crisis el efecto luminoso debe tener una frecuencia entre los 15 y los 20 herzios, o que ciertas imágenes visuales, incluso en ausencia de movimiento o parpadeo, pueden desencadenar convulsiones en pacientes con epilepsia fotosensible.

También que algunas personas deben tener más precaución. Por ejemplo, en las personas con lupus, tanto cutánea y sistémica, la fotosensibilidad puede causar erupciones en la piel, fiebre, fatiga, dolor en las articulaciones y otros síntomas.

Es más, los neurólogos llevan décadas documentando que cierta información visual pueden resultar molestas incluso a individuos sanos. Se trata de ciertas imágenes que tienen un patrón repetitivo particular que ocasiona, en todas las personas, una intensa actividad cerebral conocida como oscilaciones gamma. Estos patrones podrían ser causa de crisis epilépticas y de otras patologías como migrañas en personas que son sensibles a la luz.

Para tratar la epilepsia fotosensible es importante valorar cada caso de manera individual. En ocasiones, además de los autocuidados habituales que siguen los pacientes, con modificar estilos de vida y tener en cuenta una serie de medidas sencillas se puede tener controlada, aunque hay casos en los que es preciso medicación.

La doctora Belén Sánchez Cañal, especialista en la unidad de Oftalmología Pediátrica y Estrabología del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, incide en la importancia de la distancia entre los ojos y la pantalla. “Lo recomendable es que haya 50-70 centímetros de distancia.

Para cambiar el enfoque y descansar la vista, es fundamental la regla del 20-20-20, que consiste en dejar de mirar la pantalla cada 20 minutos y cambiar la mirada hacia un objeto que esté a 6 metros durante 20 segundos.

Asimismo, se recomienda que las imágenes de las pantallas sean estables, nítidas y sin destellos y que se cuide la iluminación de la estancia, ya que cuanto menos iluminada esté una habitación más se fijará la vista en la pantalla y menos se parpadeará. En este sentido, y con el fin de evitar el ojo seco, los expertos recomienda el uso de lágrimas artificiales que aporten humedad al ojo.

Por último, las nuevas tecnologías son un aliado en el cuidado de la vista. Tal es así que existen diversas aplicaciones que oscurecen la pantalla en caso necesario, se activan si la luz no es la más adecuada y te avisan cuando estás a una distancia inferior a 30 centímetros.

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