Avanza la transición en Brasil, mientras Bolsonaro se mantiene ausente

El vicepresidente electo de Brasil, Geraldo Alckmin, anunció este martes el equipo que liderará la transición al gobierno de Lula, mientras el mandatario Jair Bolsonaro, se mantenía prácticamente ausente de la vida pública tras la derrota electoral.

En su rol de coordinador general de la transición, Alckmin designó en una rueda de prensa en Brasilia a los encargados de las áreas de trabajo para allanar durante los próximos 50 días el camino al futuro gobierno del izquierdista, que inicia el 1° de enero.

Entre ellos, el vicepresidente electo apuntó a un llamado consejo político, compuesto por representantes de los partidos aliados durante la elección al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, que ya gobernó dos veces, entre 2003 y 2010, este país de tamaño continental.

Y asignó a otros grupos técnicos, incluyendo de economía y asistencia social.

El equipo económico estará integrado entre otros por André Lara Resende y Persio Arida, dos de los economistas que diseñaron el Plan Real que detuvo la hiperinflación en Brasil en la década de los noventa.

También incluye a Nelson Barbosa, quien fue ministro de Hacienda de la destituida mandataria izquierdista Dilma Rousseff (2010-2016).

En tanto, en el equipo de asistencia social estará la senadora Simone Tebet, tercera en la primera vuelta de la contienda electoral y aliada de Lula en el balotaje.

En medio de especulaciones sobre eventuales cargos ministeriales, Alckmin aclaró que los participantes "no tienen relación directa con (el futuro) gobierno".

Lula era esperado la noche del martes en Brasilia.

En la capital debe reunirse al día siguiente con los líderes de las dos cámaras del Congreso, en medio de negociaciones presupuestarias para aumentar los gastos e implementar sus promesas de campaña en temas sociales.

- "Tristeza" presidencial -

Mientras avanza la transición, Bolsonaro se mantiene casi desaparecido de la vida pública, incluidas las redes sociales, desde la derrota electoral el 30 de octubre.

El presidente ultraderechista respondió a la victoria de Lula con un silencio total de casi 48 horas, lo que abrió dudas sobre un posible cuestionamiento al resultado, mientras sus seguidores bloqueaban carreteras y pedían una intervención militar para mantenerlo en el poder.

Rompió el silencio el 1° de noviembre, indicando que respetará la Constitución, pero sin reconocer su derrota ni felicitar a Lula, y dejando en manos de su jefe de gabinete anunciar que había "autorizado la transición" con el futuro gobierno.

Al día siguiente, difundió un breve video publicado en redes sociales, en el que pidió a sus seguidores que "desbloquearan" las carreteras aunque los impulsó a continuar con manifestaciones "legítimas".

Desde entonces, hace casi una semana, ha mantenido el silencio.

El presidente del Partido Liberal (PL) de Bolsonaro, Valdemar Costa Neto, atribuyó la "reclusión" al estado de ánimo tras la ajustada derrota ante Lula, por una diferencia de 1,8 puntos.

"Perder una elección así, en una situación de empate, es una tristeza. Creo que por eso Bolsonaro se ha manifestado menos", dijo el martes el jefe del PL.

La agenda oficial muestra que permanece recluido en su residencia de Alvorada desde el 1 de noviembre y en reuniones con ministros en la sede de la presidencia.

Fuentes citadas por el diario O Globo atribuyeron esta prolongada ausencia a problemas de salud y revelaron que el mandatario, de 67 años, "llegó a presentar un cuadro febril y parecía abatido".

La Presidencia no respondió la consulta de la AFP sobre la salud de Bolsonaro.

Las cuentas en Twitter e Instagram del mandatario, muy activo en redes sociales antes de su derrota, han estado prácticamente congeladas desde la segunda vuelta electoral, salvo por el video y un par de enigmáticas fotos, publicadas el martes, en la que aparece junto con simpatizantes o sosteniendo una bandera.

Tampoco ha retomado su habitual transmisión en directo por las redes los jueves.

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