Sin autorización de editoriales, bibliotecas no podrán prestar ni reproducir libros, determina la Corte

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Por determinación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), las bibliotecas necesitarán contar con la autorización de editoriales y productoras para poder exhibir y reproducir obras documentales o audiovisuales, o podrían enfrentar multas millonarias. Esta medida se hará efectiva en cuanto la SCJN publique la sentencia, lo que podría tomar unas semanas.

De acuerdo con organizaciones sociales, editores y autores, esta decisión pone en riesgo la labor de las bibliotecas de divulgación y preservación del acervo cultural y científico, además de que limita el catálogo disponible para consulta pública de los usuarios.

Luis Fernando García, director de la asociación civil defensora de derechos digitales R3D, explicó en entrevista que la resolución de la Corte se dio por la promoción de amparos por parte de la industria editorial, que busca que se declaren inconstitucionales varios artículos de la Ley General de Bibliotecas, en la que se reconoce la labor de estas instituciones como de interés público.

Aunque la SCJN negó a los promoventes de los amparos la inconstitucionalidad de la Ley General de Bibliotecas, les concedió que, para que se ponga a disposición del público algunas obras —a criterio de las editoriales— se necesita del permiso de los titulares de derechos de autor. En caso de no tener esas autorizaciones, la Biblioteca de México, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Congreso, instituciones que cuentan con un “depósito legal”, podrían ser multadas con cantidades millonarias.

¿Qué implicaciones tiene lo que decidió la Corte?

Para entender qué significa la decisión de la SCJN, hay que remontarse a 2020, cuando se aprobó la Ley General de Bibliotecas, que reconoció la labor de estas instituciones como de interés público, y estableció la creación de un mecanismo por el cual todos los editores y productores deben aportar ejemplares a las bibliotecas “depositarias”, que según esta norma son la Biblioteca México, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Congreso.

“Sin embargo, desde entonces la industria editorial ha intentado oponerse a esta legislación y, a través del litigio, tratar de que se reconozca como inconstitucional”, indicó el director de R3D.

El activista señaló que, con su interpretación, la Corte estableció que los titulares de derechos de autor, como las editoriales, podrán decidir si las obras que donen a las bibliotecas pueden ser consultadas por el público, o ser reproducidas o traducidas para divulgación y conservación. También podrán establecer las medidas digitales de reproducción que consideren, es decir, se sancionará cualquier modificación o difusión que se haga del archivo digital.

García dijo que, aunque la decisión de la Corte solo aplica directamente a tres bibliotecas, las restricciones que interpone a la difusión y digitalización de obras afectan de manera indirecta a otros recintos, que podrían ser multados por violar los derechos de autor.

Según la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), la decisión de la Corte “brinda razón al sector creativo frente a los reclamos contra el impreciso y ambiguo texto de la Ley General de Bibliotecas”, y las obliga a “respetar en todo momento la Ley Federal del Derecho de Autor”.

En sus redes sociales, la Caniem argumentó: “La ley facultaba a las bibliotecas para que recibieran depósitos legales (ejemplares de cada libro, canción, película y serie creados en México) y permitir el acceso público a esos contenidos. Asimismo, se obligaba a editoriales y productoras a entregar esos materiales en condiciones que permitieran esos usos”.

Para la cámara, dicha ley ponía en riesgo los derechos de autor “que sirven para autorizar o no los modos de acceso público a las obras y producciones, así como del derecho de proteger los archivos digitales con medidas anticopia y controles de acceso”.

Animal Político consultó a la SCJN sobre la resolución tomada. En respuesta, la institución señaló que no se pronunciará sobre el tema y se limitó a confirmar la decisión. 

Una medida “anticuada, abusiva y capitalista”

“En R3D consideramos que fue una mala decisión de la Corte, pero pudo ser peor si le hubiera dado la razón a las editoriales y se declaraba la inconstitucionalidad de la ley. De cualquier forma, la Ley Federal del Derecho de Autor nos parece una pieza legal anticuada que necesita reformas y debe reconocer a las bibliotecas y otras instituciones de memoria como fundamentales para la sociedad”, dijo Luis Fernando García.

A través de redes sociales, editores y autores compartieron sus opiniones acerca de la medida. 

La escritora, editora, poeta y traductora Isabel Zapata calificó lo ocurrido de “abusivo, ridículo y, sobre todo, ingenuo”, mientras que la autora Vivian Abenshushan aseguró que se trató de una decisión “inútil, aberrante y capitalista”, y sostuvo que “la cultura y los libros, como la mala yerba, se abren paso entre el asfalto”.

 

Por su parte, la editora, poeta y escritora Carla Faesler cuestionó: “¿qué visión es esa? la de alguien que no ha ido nunca a estudiar/leer en una biblioteca. Nadie que ame los libros, la música o el cine piensa así”.

 

Para Luis Fernando García, es importante que el Congreso reforme la Ley Federal de Derecho de Autor, y establezca excepciones para las bibliotecas, museos y otros archivos cuyo objetivo es salvaguardar la cultura, y que la Corte resuelva los recursos que se han interpuesto en materia de derecho de autor, como la declaración de inconstitucionalidad solicitada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) desde 2020, cuya discusión sigue pendiente.

También recomendó que los autores negocien con las editoriales que exista una cláusula que impida la obstaculización de la labor de las bibliotecas, “es decir, que no permitan que las empresas hagan la vida imposible a las instituciones de preservación de la memoria y a la población que depende de ellas para el acceso al conocimiento”.

“Sabemos que las reglas están muy sesgadas con las editoriales, que son muy restrictivos con los autores, pero esperamos que los creadores puedan negociar que los ejemplares que se donen a las bibliotecas estén autorizados para todas las actividades previstas por las instituciones”, concluyó.

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