"¡Que las autoridades traten de que el transporte sea más seguro!"

Kevin Ruiz

CIUDAD DE MÉXICO, enero 8 (EL UNIVERSAL).- "¡Para qué se lo dejan a él, si no sabe manejar!", fue lo que escuchó Anabel Ruiz, una de las víctimas del choque de la Línea 3 antes de que fuera atendida por paramédicos.

La mujer de 35 años, proveniente de Gustavo A. Madero, y quien se dirigía a su trabajo en Coyoacán, cerró los ojos para dormir un poco cuando sintió un impacto en el rostro que la hizo levantarse y correr en la parte trasera del primer vagón, justo el que va detrás de la cabina del conductor.

Con los golpes, decidió hacer una videollamada a su hermana Fernanda, quien alcanzó a escuchar los gritos de dolor.

"Me marca mi hermana y me dice que me va a hacer una videollamada. Cuando ella me marca, pues se escuchan los gritos de todo mundo, y ella le decía tranquila, porque estaba en el primer vagón y le tocó ver a una chica que se llama Melissa, que quedó atrapada, no sabemos qué le caería en las piernas (…) Ella estaba gritando, su mamá quedó en shock", narró Fernanda Ruiz a EL UNIVERSAL.

Melissa fue una de las jóvenes que quedó prensada. Anabel y más mujeres decidieron ayudarla, pero de inmediato escucharon golpes en las puertas. Era personal del Metro que les pedía que no se arrojaran a las vías.

Fue en ese momento cuando escuchó a los trabajadores decir: "Para qué se lo dejan a él si no sabe manejar". Salió Anabel y su esposo pidió que la revisaran y la llevaron al Hospital San Ángel Inn. Más tarde, salió de la unidad caminando, subió a un auto y su marido se la llevó a casa.

Otros, como Juana González de la Cruz, prefirieron dirigirse al Hospital Magdalena de las Salinas por su propio pie.

Después de casi cuatro horas de ser atendida y haber presentado su denuncia, se retiró con collarín y un fuerte dolor en el hombro y la cabeza. Hizo un llamado a las autoridades: "¡Que traten de que el transporte sea más seguro, que le den mantenimiento para evitar este tipo de situaciones! ¡Ya es la segunda ocasión!"