Con el aumento de casos de coronavirus, China toma medidas drásticas respecto a la cobertura mediática

Raymond Zhong
Alex Azar, secretario de Salud y Servicios Humanos anuncia nuevas restricciones de viaje en Washington, el viernes 31 de enero de 2020. (T.J. Kirkpatrick/The New York Times)

Shanghái – A medida que las infecciones por coronavirus en China siguen apareciendo sin dar señales de desaceleración, el gobierno comunista ha tomado medidas drásticas ante los medios de comunicación e internet, en un esfuerzo por controlar el discurso sobre la crisis que se ha vuelto un desafío único para los dirigentes en Pekín.

Algunos funcionarios de salud chinos comentaron el jueves 6 de febrero que 563 personas han fallecido a causa del virus, un aumento respecto de las 490 personas que fallecieron el día anterior, y que se tienen 28.018 casos confirmados de infección. A diario se contagian miles de personas más y muchos chinos temen que la propagación del virus no se controle adecuadamente.

Con la frustración aumentando en todo el país, los dirigentes chinos parecen estar fortaleciendo el control sobre la información después de un breve lapso en el que organizaciones de noticias pudieron reportar la crisis a cabalidad y de que muchos comentarios negativos acerca de la respuesta oficial se publicaron en línea sin censura.

En días recientes, tanto los medios de comunicación dirigidos por el estado como los canales de enfoque más comercial han recibido instrucciones de enfocarse en historias positivas sobre los esfuerzos por contener el virus, de acuerdo con tres personas que pertenecen a organizaciones noticiosas chinas y quienes dieron su testimonio bajo anonimato para hablar de las normas internas.

Las plataformas de internet han eliminado una variedad de artículos que sugieren la existencia de deficiencias en la respuesta del gobierno chino o que son negativos al referirse al brote.

Algunos funcionarios locales también han tomado medidas contra lo que llaman “rumores” en línea acerca del virus. Esta semana, el Ministerio de Seguridad Pública de China elogió dichos esfuerzos que han continuado incluso después de que una persona que fue reprendida por difundir rumores resultó ser un médico que alertaba sobre los primeros casos de la enfermedad.

El gobierno chino ha modificado su estrategia para el control de información en respuesta a la naturaleza cambiante del descontento del público, afirmó King-wa Fu, profesor adjunto en el Centro de Estudios de Periodismo y Comunicación de la Universidad de Hong Kong.

Durante los primeros días de la crisis, las fuertes críticas en línea estuvieron dirigidas en su mayoría a las autoridades locales. Ahora, gran parte de la molestia se enfoca en el liderazgo de alto nivel y parece que en general ha aumentado, comentó.

Por ejemplo, a finales del mes pasado, después de que The New England Journal of Medicine publicó un ensayo de investigación acerca de los primeros casos del virus, los usuarios de internet en China se aprovecharon del hecho de que muchos de los autores trabajaban para el Centro Chino de Control y Prevención de Enfermedades, para afirmar que su trabajo era informar al público y no promover sus carreras como investigadores.

“Ahora entiendo”, escribió una persona en la plataforma de la red social Weibo. “Todo este tiempo, el propósito del CCDC (por sus siglas en inglés) fue publicar artículos de investigación”.

“El enojo me ha dejado sin palabras”, escribió otra.

Más tarde, los investigadores afirmaron que toda su información sobre las infecciones se había hecho pública antes de la redacción del ensayo.

A estas alturas, dijo Fu, un incremento en la censura “no detendría la frustración pública”.

El rápido aumento en la cantidad de infecciones y fallecimientos a causa del virus ha puesto más presión en el liderazgo de alto rango en China. Los hospitales que se encuentran cerca del centro de la epidemia han superado su capacidad y las personas con síntomas parecidos a los de la gripe han sido rechazadas. Muchos casos no han sido diagnosticados a causa de la escasez de equipos de prueba.

No obstante, la cantidad de personas que se están recuperando en China también está aumentando. El miércoles 5 de febrero, un importante experto en salud le atribuyó el gran incremento en el número de casos confirmados al hecho de que los hospitales han podido diagnosticar el virus con mayor rapidez. La cantidad de casos sospechosos ha disminuido por la misma razón, comentó el experto Li Xingwang, en un reporte noticioso oficial.

Al parecer, las nuevas restricciones a la información se pusieron en práctica a principios de esta semana, cuando el dirigente de China, Xi Jinping y otros oficiales de alto rango afirmaron en una reunión que “endurecerían el control sobre los medios de comunicación en línea” como una de varias medidas para conservar la estabilidad social.

Los dirigentes afirmaron que los esfuerzos de la propaganda del gobierno deben enfocarse en “transmitir claramente los emocionantes logros en las líneas de combate de la prevención de la epidemia” y en “mostrar la unidad y el espíritu del pueblo chino para salir adelante juntos en tiempos difíciles”, de acuerdo con Xinhua, la agencia oficial de noticias.

Después de la reunión, un funcionario de alto rango del departamento central de propaganda de China le comentó a la cadena Televisión Central de China (CCTV, por su sigla en inglés) que su departamento despachó a más de 300 periodistas a la línea de batalla de la epidemia en Wuhan y su provincia circundante, Hubei.

El funcionario, Zhang Xiaoguo, afirmó que el objetivo del departamento era hacer de la campaña de control y prevención su “máxima prioridad”.

No quedó claro si entre los 300 periodistas se incluye a los que ya estaban reportando desde Hubei o si son recién llegados. Tampoco se especificó a qué organizaciones de noticias representan. El departamento de propaganda no respondió a un fax donde se solicitaba algún comentario.

Esta semana, trabajadores de organizaciones de noticias chinas hablaron de un cambio obligatorio en el tono de sus narraciones y nuevas órdenes de apegarse a la línea oficial.

Por ejemplo, a los periodistas de la agencia de noticias Xinhua se les ha indicado que mantengan un tono positivo durante sus coberturas del virus, de acuerdo con instrucciones internas a las que The New York Times tuvo acceso. Se les ordenó no seguir mencionando que la Organización Mundial de la Salud ha declarado una emergencia de salud internacional y no dar cobertura a todas las infecciones descubiertas en el extranjero.

“Cubran únicamente lo necesario”, decía en las instrucciones.

En el resto del paisaje noticioso de China, los artículos con un amplio rango de temas han sido bloqueados o borrados en línea en días recientes.

Entre ellos se encuentra un reporte publicado en la revista de noticias financieras Caijing acerca de las muertes en Wuhan que podrían no estar incluidas en la cifra oficial; un informe de primera mano de una agencia funeraria en Wuhan; e incluso una entrevista con el director de una famosa cadena de restaurantes que afirmó que, si no se contiene el virus, en unos meses se le podría acabar el efectivo.

Pekín está emprendiendo acciones para controlar su manejo de la epidemia a medida que los gobiernos en todo el mundo siguen distanciándose de China para detener la entrada de casos de coronavirus.

Hong Kong, territorio chino semiautónomo, declaró el miércoles 5 de febrero que comenzará a solicitarles a todas las personas que lleguen desde el territorio continental de China que se sometan a una cuarentena de 14 días. Hong Kong tiene 21 casos confirmados de coronavirus, incluyendo tres que se transmitieron localmente.

Carrie Lam, funcionaria de más alto rango de la ciudad, se ha opuesto a las solicitudes de algunos legisladores y trabajadores de la salud de cerrar la frontera por completo, describiendo la medida como discriminatoria y en discrepancia con las directrices de la OMS. No obstante, Lam ha puesto en marcha una serie de medidas, incluyendo el cierre de todas las fronteras a excepción de tres, lo que ha tenido como resultado una caída pronunciada en las entradas desde el territorio continental.

Estados Unidos y otros países también han impuesto restricciones de entrada a visitantes provenientes de China. Dichas medidas han trastornado la industria turística mundial.

El ministro de relaciones exteriores de Italia Luigi Di Maio señaló en una entrevista con The Associated Press que la prohibición impuesta por Italia el 30 de enero a los vuelos comerciales provenientes de China y hacia ese destino podría disminuir ahora que se están instalando escáneres térmicos en los aeropuertos de todo el país y que se está tomando la temperatura de los pasajeros que llegan de todos los vuelos del extranjero.

Cathay Pacific, la aerolínea internacional con sede en Hong Kong, les ha pedido a sus 27.000 trabajadores que se tomen tres semanas de descanso sin goce de sueldo. La empresa de transportes ya ha reducido casi todos sus vuelos procedentes y con destino a China continental y ha dicho que reducirá los vuelos en su red, pues enfrenta su mayor emergencia desde la crisis financiera de 2009.

Nueve pasajeros y un miembro de la tripulación de un crucero con 2666 pasajeros y 1045 miembros de la tripulación que están en cuarentena en Yokohama, Japón, han dado resultados positivos en la prueba del coronavirus, de acuerdo con lo que afirmó el miércoles 5 de febrero la empresa de cruceros Princess Cruises.

La embarcación llegó el martes 4 de febrero a Yokohama, pero las autoridades no permitieron que nadie desembarcara. Se descubrió que un habitante de Hong Kong, de 80 años, que había desembarcado previamente en su ciudad natal, estaba infectado.

El miércoles, cientos de estadounidenses que habían estado en Wuhan mientras el brote empeoraba llegaron a California en dos vuelos de evacuación organizados por el gobierno estadounidense. Ese mismo día se confirmó el décimo segundo caso de coronavirus en Estados Unidos.

This article originally appeared in The New York Times.

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